La rara

Hace un tiempo que noto una reacción muy graciosa ante una situación específica en mi vida.

La situación es así:

-Alguien me dice “convengamos que vos sos rara/estas loca” o “siempre me dio la sensación de que sos extraña”

-A lo que yo respondo con una sonrisa “muchas gracias!”

-Y entonces alguna persona a mí alrededor o el mismo interlocutor revolea los ojos como pensando “Adjjh! Qué fucking snob.”

Cuando era chica siempre supe que era rara; no especial que es como la cara luminosa de ser rara, es la cualidad que hace que todos quieran acercarse a hablarte y te sientas contenida; no, yo era rara, aislada rara, mirada de reojo rara, recibida con reacciones de incomodidad rara, con ganas de ser invisible cada vez que alguien me veía feo rara, avergonzada de mi misma rara. Los años pasaron y un poco por madurez, un poco por necesidad laboral y un poco por las amigas extrovertidas que siempre he tenido aprendí un poco buscándolo y un poco sin darme cuenta, en que consistía ser sociable, esa maldita actividad que me sofocaba tanto (de hecho por eso siempre tenía amigas extrovertidas, porque de esa manera yo no tenía que hacer el esfuerzo de ser sociable, lo hacían todo ellas).

Aprendí que ser sociable consiste un poco en tener menos filtros para decir lo primero que llega a la cabeza, especialmente si es gracioso; aprendí que (aunque suene triste para la chica depresiva que era en la adolescencia) a las personas no les importa cómo te sentís y no reaccionan de acuerdo a como uno se siente sino a como uno los hace sentir a ellos (salvo a los verdaderos amigos, a esos si les importamos), y que con la mayoría de las personas es fácil hacerlos sentir cómodos pero que hay ciertas personas que te tocan el alma de una forma que inevitablemente nos confrontan con nosotros mismos, y que ellos son quienes nos traen mayor aprendizaje; aprendí que cada vez que me cerraba avergonzada de mi misma porque alguien me trataba de rara no eran ellos los que estaban humillándome sino yo misma al reaccionar como si esa creencia fuese cierta; aprendí a ser más libre en mi rareza; aprendí a encontrar personas que a esa rareza realmente la consideran especial; y lo más importante de todo, aprendí a liberarme de mi propia auto absorción quasi emo y encontrar hermosas formas de poner mis raras cualidades al servicio del mundo.

Por eso ahora no hay nada más lindo para mí que que me llamen rara o loca, porque mientras la mayoría ante esas palabras escuchan algo despectivo, yo escucho especial.

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