Sobre las elecciones, la democracia y la simultaneidad.


Hace tiempo que quería escribir una nota sobre el derecho a la participación del proceso democrático, pero no fue hasta ayer, que me encontré con un debate en la página de Filosofía Hoy, que planteaba lo siguiente:

que sentí que tenía todas las piezas del rompecabezas para hacer un análisis que considerara sensato.

Debo admitir que el tema no es novedoso, ni innovador, ni nada que se le parezca. Desde que existe la democracia que el debate, acerca de quienes merecen votar, es motivo de desacuerdo. Recién en el siglo pasado se incorporaron tres voces en el proceso democrático que no habían sido consideradas en toda su historia previa: las mujeres, las etnias minoritarias y los descendientes de esclavos. Sin embargo pienso que hoy esta discusión se encuentra presente bajo otros parámetros…

Antes de continuar debo hacer una aclaración que me parece oportuna y relevante considerando la temática que vamos a estar tratando: el análisis que les voy a presentar tiene todo el carácter personal que se pueda conferirle. Recientemente he estado rescatando la importancia de usar la palabra “yo” a la hora de expresarme socialmente, aprendizaje que debo agradecer a los pares del Parido de la Red. Al utilizar términos como “yo pienso que…”, “yo opino que…”, “yo creo que…” o “yo siento que…”, siento que posibilito al despojo de mi expresión de toda pretensión de autoritarismo o propiedad de verdad universal, y posibilito asumir la responsabilidad de mi voz, mis reflexiones y la libertad vinculante en el intercambio de ideas. Es por lo expresado anteriormente que tengo todas las intenciones de que este texto se considere una nota de opinión no persuasiva y que abra la posibilidad a quien lo lea de cuestionamientos y reflexiones propias.

Finalizado el paréntesis metatextual del párrafo previo y retomando el motivo de esta nota; al leer los múltiples comentario variopintos en el debate de Filosofía Hoy, hallé que la mayor objeción presentada, a la hora de valorar y validad el proceso democrático, es la manipulación que los actores políticos pueden efectuar sobre un sector social poco instruido, en definitiva comprendí que en la actualidad, el argumento que mayormente intenta quitar legitimidad a la democracia se encuentra orientado hacia el bajo nivel educacional de la población, la incapacidad que posee para elegir a sus representantes, y que por consiguiente deberían estar excluidos del proceso de participación ciudadana para obtener un mejor resultado gubernamental.

También concluí que a la clase media nos molesta mucho la política colchonera y choripanera; nos enoja que la clase baja sea tan manipulable, pero no es que la clase baja no tenga capacidad crítica, sino que desde hace décadas que no se le permite desarrollarla y después de tanto tiempo de analfabetización sistemática, la clase media piensa que la educación puede meterse con embudo o que ciertos sectores se mantienen voluntariamente ignorantes. ¿Si se le vive quitando a todo un sector la educación, qué les queda para guiar las decisiones cotidianas de su vida? La intuición y el instinto, dos fuerzas fuertemente emocionales. La clase media critica al populismo pero se niega a ver que detrás de esa artimaña política hay un pueblo que pide a gritos que se acerquen a ellos y poder ser escuchados, y en esa necesidad no hay mucho margen comunicacional más que respetar ese sentir. Somos nosotros, “los instruidos”, quienes necesitamos salir de nuestra área de confort y escuchar de verdad a las clases marginadas. Las personas no entregan un voto por un choripán, lo entregan porque creen que a ese dirigente le importa el hecho de que tienen hambre y que ese dirigente siente su marginación; y si bien desde la clase media sabemos que a la mayoría de los políticos realmente nos les importa ¿podemos darnos el lujo de descalificar las elecciones de vida de todo un sector social inmensamente menos privilegiados que nosotros, sólo porque resentimos que ese sector “ignorante” tenga el poder de la masividad? ¿Estaríamos dispuestos a pensar que tal vez no es un sector ignorante sino un sector ignorado por nuestra propia pedantería intelectual? Por eso me voy a permitir parafrasear uno de los comentarios, que fue el que me resultó más sensato de todos: “Para los que votaron al candidato ganador, la población es sabia; para los que votaron al perdedor, la población es ignorante”.

Creo que después de esta conclusión es más que evidente que no comparto la postura de que el nivel educacional determina el merecimiento de una persona a participar del proceso democrático, pero no es mi interés convertir esta nota en una crítica dura y poco constructiva sobre la realidad política sino también ofrecer alternativas útiles, y para ello necesito introducir un concepto sobre el que he estado trabajando: la simultaneidad, el cual significa que, ante la existencia de más de una problemática vinculadas que imposibiliten determinar cuál es la causa y cuál la consecuencia de la otra, se debe abordar todos los factores como causas a mejorar. En esta nota los ejemplos de esas problemáticas y factores serían:

  • Problemática 1: ¿por qué el proceso democrático está dando como resultado representantes que no ofrecen una verdadera mejora a nivel social?
  • Factor 1: Porque gran parte de la sociedad es ignorante y al votar entorpece la elección de buenos representantes.
  • Problemática 2: ¿Por qué gran parte de la sociedad es ignorante y al votar entorpece la elección de buenos representantes?
  • Factor 2: Porque el proceso democrático está dando como resultado representantes que no ofrecen una verdadera mejora a nivel social. (Muchos dirían que “nos quieren mantener ignorantes”)

Intentar entender que vino antes y que después, considerando la imperiosa necesidad que existe de encarar proactivamente dichos problemas, lo encuentro tan descabellado como no permitirnos comer pollo hasta que sepamos que vino antes, si el huevo o la gallina; es por eso que el abordaje simultaneo es mi humilde propuesta (que como concepto seguramente a alguien se le ocurrió antes) para posibilitarnos una acción transformadora.

¿Cómo puede traducirse la simultaneidad en soluciones concretas? De la siguiente manera:

Factor 1 — La ignorancia poblacional:

  • Acercarnos no extorsivamente a los sectores que consideramos ignorantes, permitirles que expresen su voz y escucharlos, sin intentar vender discursos de víctimas y victimarios, pedirles un voto o desacreditar al resto de los actores políticos.
  • Preguntarles cuales son las principales dificultades que encuentran a la hora de acceder a la educación.
  • Hacer proyectos de ley y plataformas que también incluyan en sus objetivos, soluciones a las necesidades planteadas por esta parte de la población.
  • Entregarles los proyectos de ley y las plataformas a los sectores en cuestión, explicárselas y pedirles su opinión.
  • Modificar los proyectos y plataformas de acuerdo a la viabilidad de las sugerencias, de ser posible.
  • Apoyar y participar de instituciones que tengan como objetivo la instrucción cívica.

Factor 2 — Representantes no representativos:

  • Hacer los datos y la información gubernamental cada vez más transparente y abierta.
  • Volver la información accesible, en su lenguaje, a todos los sectores sociales.
  • Demandar debates entre candidatos que no se enfoquen en desacreditar a sus rivales electorales sino en sus plataformas y planes de acción concretos.
  • Generar formas de representatividad democrática que posibiliten un reflejo más autentico de la voluntad social.

Debo admitir que la mayoría de estos ejemplos no han sido ideas mías y muchos de ellos se están poniendo en práctica en este momento por un partido político que ni siquiera se presentará a elecciones este año. El Partido de la Red no podrá presentarse a elecciones porque no pudo obtener las 4000 afiliaciones que la ley reglamenta necesarias para presentarse como opción electoral, pero su compromiso social excede la ganancia de una banca, su construcción es por un cambio a largo plazo, un cambio dentro y fuera del gobierno, un cambio político autentico y es por eso que este es el lugar desde el que elijo canalizar mi activismo social.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.