Grecia y Europa: El todo o nada

Alexis Tsipras, nuevo primer ministro de Grecia, celebrando la aplastante victoria electoral de Syriza.

Alexis Tsipras ya es el nuevo presidente electo del país heleno luego de que Syriza se alzase ayer con el triunfo en las elecciones en Grecia. El partido, de izquierda casi radical, se quedó, según los últimos datos del escrutinio, a apenas dos diputados de la mayoría absoluta. Pero eso no será problema; su ventaja en la cámara baja será suficiente para gobernar en minoría y alcanzar pactos puntuales, lo más plausible, con To Potami, el jovencísimo y sorpresivo partido del presentador de telvision Stavros Theodorakis, quien ayer por la noche ya se apresuró a ofrecerse a ayudar a Syriza.

Así pues, todas las dudas se centran ahora en saber hasta qué punto podrá Tsipras cumplir su palabra, después de prometer que “la Troika ya está enterrada” en Grecia tras cinco años de durísimos ajustes y nulo autogobierno en el país que dio a luz la democracia. Renegociar la deuda con la Unión Europea, es decir, con Alemania, es decir, con Angela Merkel, será sin lugar a dudas el principal caballo de batalla del nuevo gobierno de Syriza. Y también el más complicado. La deuda griega, que ascendió al 174.9% del Producto Interior Bruto del país en 2013 según Eurostat es insostenible, pero no será nada sencillo que los socios europeos se presenten con facilidad a renunciar al plan de ajustes que han impulsado una y otra vez desde 2009 sin siquiera un leve pestañeo empático y que ha empujado al 35% de los griegos a vivir por debajo del umbral de la pobreza, récord en la Europa moderna.

Los votantes de Syriza celebran la victoria en las elecciones acordándose de la canciller alemana, Angela Merkel. // Agencias

La expectación ante los próximos pasos de Tsipras y Syriza es máxima en el viejo continente; las elecciones de ayer gozaron de un seguimiento en primer plano en los medios de comunicación en países como España. Y eso es porque lo que ocurra a partir de hoy en Grecia no atañe tan solo a los griegos, sino que puede desatar el efecto dominó. Porque estos años han generado un fuerte clima antieuropeo entre los más perjudicados por los brutales recortes del estado del bienestar en los países del sur de Europa. España verá elecciones en menos de un año, y, como escribí con anterioridad, el partido de izquierda radical Podemos apunta a poder arañar un gran ápice de poder al gobernante Partido Popular.

El miedo o la prudencia todavía imperan en la península ibérica, o en Italia, pero si Tsipras logra doblegar el hasta ahora férreo poder de Alemania en cuanto a la deuda y las imposiciones tecnócratas se refiere, el resto de países que más achaques han sufrido en esta crisis pueden tomar buena nota y sumarse al carro de la rebelión de Syriza. Algo que haría temblar por primera vez en años a Merkel, al Banco Central Europeo, quien recientemente anunció que comprará 60 mil millones de euros de deuda pública durante cada mes hasta septiembre de 2016, y a los mercados, que tienen millones y millones invertidos en deuda pública de estos países.

Puede que ahora sea el momento en el que el poder europeo se dé cuenta de que se pasó de la raya con los más débiles. O puede que Tsipras fracase estripitosamente y cada vez suene más fuerte aquel memorable pasaje de 1984: “Si quiere una visión del futuro, imagine una bota aplastando una cara humana — Para siempre”.

Barcelona, 26 de enero de 2015.

marcelsanroma@gmail.com


Originally published at www.cronica.com.mx.

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