Esta vez @tomattico quiso dibujarme con mi deseo

Periodista ‘wannabe’

Escribí esto el 14 de mayo, pero lo sigo pensando.

Faltás un viernes al colegio porque te sacaron las cordales y te llama la coordinadora:

“La Universidad del Rosario le está dando becas del 50% a personas con buen rendimiento académico, como vos. Tienen la carrera de periodismo, ¿estás interesada?”.

Todavía no sabés qué querés estudiar. Pero sabés que querés conocer un poco de todo: conocer diferentes mundos, personas y lugares. ¿El periodismo te ofrece eso? Ni idea, pero es en la Universidad del Rosario, en Bogotá. Es otro mundo con buenos profesores e importantes conexiones.

Sin estar muy segura decidís aceptar. Van hasta tu colegio a hacerte la entrevista y pasás. “Eso le dan la beca a cualquiera para luego hacerlos pagar completo”, pensás. Tus papás te apoyan, como siempre. La gente te dice que Bogotá es una mierda, que hay demasiados trancones y pocas caras sonrientes. A Cali ya lo sentís pequeño, y a su calor, inaguantable. Finalmente te vas de tu casa a los 17 años, pero seguís de mantenida. Siempre pensaste que la ropa de clima frío era más bonita. Botas con tacón, eso querés usar.

Esta es la primer foto que me tomé cuando llegué a vivir en Bogotá, un 29 de enero de 2012.

Llegás a Bogotá y te das cuenta de que con la compañía de un par de amores, cualquier cosa es soportable; que una persona exitosa no necesariamente es un buen profesor; que estudiar en la segunda universidad más antigua de Colombia te hace sentir especial, pero que no los sos; que jactarse de estudiar periodismo y no comunicación social da igual porque todos van a competir por el mismo trabajo; que la universidad no tiene tan buenas conexiones como te hicieron creer; que para mantener una beca no hay que ser inteligente, solo juicioso; que en una universidad en la que pagás cuatro millones –la mitad que el resto de tus compañeros- no hay suficientes cámaras ni micrófonos, y tampoco hay dinero para pagar el diseño de un periódico impreso; que para el resto de carreras de la Facultad de Ciencias Humanas, los periodistas siempre son los más brutos; que estás estudiando algo que muchos ejercen sin estudiarlo; que en realidad has aprendido más de vivir sola que de la misma universidad; que con todo lo que te toca caminar, solo vas a usar tacones el día de tu grado.

Ahora estás en séptimo semestre y no podés creer que ya solo te falte año y medio para terminar la carrera. Pero mucho menos podés creer que tus papás invirtieron más de 70 millones de pesos para que vos salgás a trabajar en un medio donde solo te pidan clics. Pero es que solo te piden lo que la gente quiere. Hoy, 14 de mayo de 2015, la nota más leída en El Tiempo es: “ ‘He tenido relaciones lésbicas y han sido bonitas’: Naty Botero”. Pero al menos esta habla de la diversidad sexual, no como la más leída del 7 de mayo: “Indignación por turista que usó centro de Cartagena como baño público”. Te vas a preguntar: “¿De verdad estudié periodismo para esto?, ¿este era el nuevo mundo que iba a conocer?”. No debés ser como el montón, eso es verdad, pero tampoco querés ser mantenida por el resto de tu vida al no conseguir un trabajo de tu agrado.

No todo es malo. Hicimos esta crónica hace un semestre y me alegró el corazón el haber estudiado esto.

No sabés que va a pasar, nadie lo sabe. Pero al mirar atrás, te das cuenta de que has cambiado. Ahora, a tus 21 años, ya extrañás el calor de Cali, los abrazos de tu mamá todas las mañanas, el dulce de tomate de árbol de tu abuela e ir a cine con tu papá y hermano todos los domingos. Ahora, no sentís que querés irte lejos para nunca volver: querés irte y volver a mejorar lo poquito que podás. Y lo más importante es que, a esta altura, ya entendés que vos no sos la carrera que decidiste estudiar, esa es solo una parte.

Vos, sos mucho más.
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