Pensando lo nacional. Perspectivas.

La Cámara de Diputados, centro neurálgico de la democracia, es el ámbito propicio para generar el debate y la reflexión sobre lo que hoy entendemos por Pensamiento Nacional. Sobre éste tema resalta una figura: don Arturo Jauretche. De hecho, se estableció el 13 de noviembre del año 2003 como Día del Pensamiento Nacional en homenaje a él. Pero no se lo eligió por su pensamiento, sino por la concreta y sistemática defensa de este tema.

Siempre que nos refiramos a “pensamiento” o a “pensadores” estamos describiendo una actividad humana cuyo sustrato primordial se vincula estrechamente a la capacidad de dar respuesta a problemas que nos presenta el medio social, político y cultural en determinado período de la historia. Pero, ¿cómo hacemos para pensar desde el concepto de nación? Porque de esto se trata. Por tal motivo, parto de la idea de nación como el conjunto de personas que están unidas por lazos de solidaridad identitarios, que forman parte de un todo común que los diferencia y a la vez les otorga sentido de pertenencia.

Arturo Jauretche

Helio Jaguaribe, en un libro del año 1961 titulado Burguesía y proletariado en el nacionalismo brasileño, establece que para la concreción de una nación hacen falta aspectos objetivos que tienen que ver con la historia, la cultura y sus distintas manifestaciones, pero también con cuestiones subjetivas como la decisión de una comunidad que pretende organizarse como tal a partir de un proyecto político propio. Sin esto no se puede constituir una nación.

Pero resulta que suele costarnos determinar qué es el pensamiento nacional. Para hacerlo tenemos que poner nuestra mirada en la historia, primero como vivencia y luego como documento. Y nuestra historia argentina ha sido siempre compleja cuando se ha referido a este tema. Recuerdo lo que decía Atahualpa Yupanqui al referirse al aromo nacido en la grieta de la piedra. Esta metáfora presenta una imposibilidad tan clara como la pretensión de querer matar el pensamiento nacional.

Nos han hecho creer que sí puede dársele pena de muerte. No han faltado quienes han pretendido imponer una colonización pedagógica, al decir de Arturo Jauretche. Pero no hay pedagogía que se resista a la necesidad intrínseca que tiene el hombre de definir y redefinir lo que es el pensamiento nacional como condición de posibilidad de clarificar su verdadera identidad como argentino.

Nadie puede escaparse de enfrentar cara a cara su propio ser nacional, aun haciéndolo por oposición, enfrentando deber ser y no deber ser. Alcira Argumosa creó una categoría para realizar este ejercicio denominada “matriz del pensamiento” de corte liberal y eurocéntrico, frente a la cual habría que oponer una “matriz latinoamericana” que pone al hombre como ser social y punto de partida de todo pensamiento nacional, y a lo político como primacía frente a otras esferas de lo social, como la economía.

Sin política no hay pensamiento nacional, por tal motivo, podríamos también hablar de una “matriz nacional y popular”. Pero, para logar esto, hay que volver. Para explicarme voy a contarles algo.
Manual de Zonceras Argentinas (Arturo Jauretche)

Jorge Luis Borges relata en una entrevista que le hace Antonio Carrizo, en Texas, que había sido invitado por un amigo suyo paraguayo a cenar. Estando en su casa, le hace escuchar unos tangos, entre ellos, La Cumparcita. Entonces, Borges, horrorizado, creyó que iba a tener que fingir diciéndole que le gustaba, pero se dio cuenta, en ese mismo momento, que se le había piantao un lagrimón –al decir de Gardel y Le Pera en Melodías del Arrabal–, porque esa música estaba cargada de recuerdos. Es decir, ésta es la matriz del pensamiento. Para encontrarlo hay que volver a lo originario del hombre y bucear en sus raíces más profundas.

Jauretche dice en el Manual de zonseras argentinas que tenemos que pensar el país desde adentro para liberarnos de toda sonsera posible. En este manual remite a su vez a otro libro, escrito en Paso de los Libres en el año 1933 y prologado por Jorge Luis Borges –en aquel entonces de orientación radical– para decirnos, respecto de las sonseras, lo siguiente: “les digo lo que les digo, pa’ nada, porque a la gente asonsada no la curan los consejos, cuando se muere el sonso viejo, queda la sonsa preñada”.

En fin, la problemática está planteada. Debemos seguir pensando…