Contigo o con ninguna de las tres

Las obras Contigo pan y cebolla y A ninguna de las tres tienen temas en común, personajes que se parecen o actúan de manera similar; uno ofrece soluciones, el otro, optimismo. Ambos textos siguen un modelo neoclásico pues buscan enseñar deleitando. Esto nos prueba lo tarde que llegó el neoclásico a México, al igual que en España, e incluso las obras se burlan de los textos románticos. Las diferencias notables entre ambas obras son características de cada escritor respecto a sus acotaciones, desarrollo de personajes y escenografía.

Las dos obras se enfocan en los problemas de educación que existieron en la época, específicamente en la mujer. Los personajes masculinos no son castigados; en A ninguna de las tres, se podría pensar que don Carlos es reprendido, pero no es así. Don Carlos representa un caracter inteligente y convenenciero; es un déspota ilustrado, se coloca por encima de los demás, come gratis y le quita el anillo a dos de las tres hijas. Entonces ningún personaje masculino sale fuertemente criticado. El problema, según los autores, es la educación de la mujer; la burla hacia ellas es muy dura en A ninguna de las tres, la más inteligente, Clara, es ridiculizada como una pedante que sólo finge saber de todo, María es la típica mujer coquetona de la época y Leonor tiene un parentesco con Matilde, que aparece en Contigo pan y cebolla; ambas están perdidas en la ensoñación de novelas románticas, versión ridiculizada de Madame Bovary.

Manuel Eduardo de Gorostiza dice a través de su obra cómo educar a una mujer perdida en la ensoñación, Fernando Calderón asegura que hay un problema y que se debe corregir, toma una postura optimista. Gorostiza soluciona el problema de mujeres como Leonor y Matilde pero no toca a las mujeres livianas o pedantes, lo cual sí realiza Calderón. Este planteamiento de Calderón es una contrapropuesta al Sí de las niñas de Leandro de Moratín, el cual es mencionado incluso dentro de la obra de A ninguna de las tres. En la obra de Moratín, el final nos aclara que no hay solución a los problemas de educación porque los que educan están igual de mal; Calderón no está de acuerdo pero tampoco ofrece una solución, además de que sus personajes, los cuales deberían educar a las mujeres, están muy ocupados preocupándose por cosas del pasado, los padres de las niñas. Gorostiza, en cambio, propone la astucia, jugar su juego de ensoñación como lo hicieron el cura y el barbero en Don Quijote.

Gorostiza ya está dejando un poco más atrás el neoclásico rompiendo las unidades aristotélicas, la obra ocurre en dos lugares diferentes, el tiempo es roto pero la acción sigue fija. En la obra de Calderón, se mantiene la unidad aristotélica del tiempo, del espacio y de la acción. Es curiosa la estructura de la obra de Calderón porque está dividida en dos actos, la de Gorostiza, en tres siguiendo el modelo de Lope de Vega. Se puede pensar que Calderón, en una actitud patriótica, decidió separarse de la cuestión española de tres actos, como si dijera: no, mi obra no seguirá preceptos extranjeros, serán dos actos y nadie se casará al final. Es pertinente este enfoque porque, dentro de la misma obra, se trata el delicado y contemporáneo problema del malinchismo.

El final de Contigo pan y cebolla es un rompimiento de la cuarta pared, don Eduardo le dice al público, he aquí los problemas de educar a las mujeres en palacios alejados del vulgo, creen que lo que sucede en las novelas es la realidad y lo mejor que hay, y esto ocasiona problemas. En cambio, A ninguna de las tres termina con el título de la obra en boca de don Juan; este final parece decirnos: no está bien educar a la mujer ni muy culta ni sin educación alguna ni dejándola leer tantas novelas que sólo tratan de amor. Es posible considerar esta resolución misógina, vemos defectos en los personajes masculinos pero nunca son cuestionados, solucionados o enfocados; ya se mencionó el caso especial de don Carlos, quien es más cuestionado por su malinchismo, lo cual es, a los ojos de Calderón, algo que se debe escarmentar.

Las acotaciones implícitas son algo sexuales en A ninguna de las tres, por ejemplo, en el acto V del primer acto cuando don Carlos dice, “¡Qué pecho tan helado!” Es claro que le toca el pecho a Leonor, después la acotación explícita señala que él le toma una mano y Leonor reacciona empujándolo, resulta evidente que don Carlos estaba manoseándola y pegándose a ella antes de tocarle las manos. También en la obra de Calderón, las acotaciones nos describen el movimiento constante que deben llevar los actores si no están sentados, lo cual se explica en la acotación. En cambio, Contigo pan y cebolla tiene pocas acotaciones y son reservadas para cuestiones específicas como el que alguien hable desde adentro, se vaya, se siente o se pare; lo demás se deja a interpretación del director para representarlo.

Entonces se puede asegurar que las obras tienen más parentesco que diferencia; ambas tratan temas sobre la educación y ensoñación literaria. Su diferencia se encuentra en las decisiones que toman como dramaturgos, por ejemplo, la libertad que le dan al director de teatro respecto a las acotaciones y acomodado del escenario. Los dos textos marcan la mezcla que hubo entre el neoclásico y el romanticismo en México.

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