Sobre leer.
Me encuentro, frecuentemente, solo a altas horas de la noche nadando como si nada por esta inmensa piscina que es la noche con sus estrellas horas. Después de titubeos intencionalmente alargados decido por leer algunas páginas (quizás al azar) de algún libro. Tal vez, para tratar de camuflar esa oscura puñalada que siento justo en el pecho, con un dolor (impresión) sorprendentemente nítido, vivido, real. Luego de leer algunas frases del primer libro que se me cruce, puedo desaparecer por instantes la sensación aún aterradora de la daga. Concluyó, por fin, que el ser humano es morboso, al punto que el sentir del otro, del prójimo, llega a distraer; ser circo para nuestra atención.
Algunas otras noches, tal vez no tan frecuentes (ni nítidas) me da por plasmar.
