“Bebé piénsalo bien”

Discurso pronunciado durante conferencia sobre el proyecto: “Bebé, piénsalo bien” de Yolanda Meléndez Torres.

El Papa Francisco dijo recientemente que la justicia social no es “una forma de limosna”, sino “una verdadera deuda” del Estado con las familias.

Hablar de justicia a una joven de 14 años de edad que tuvo que dejar de estudiar por tener su bebé en camino, es una deuda de protección. Es una responsabilidad paterno filial y de educación integral que la sociedad en su conjunto debe a los más vulnerables de la sociedad.

Hablar de justicia a una joven de 14 años de edad que tuvo que dejar de estudiar por tener su bebé en camino, es una deuda de protección. Es una responsabilidad paterno filial y de educación integral que la sociedad en su conjunto debe a los más vulnerables de la sociedad.

El embarazo en adolescentes ha sido uno de los problemas sociales que ha tenido mayor repercusión en materia de desarrollo para países como el nuestro.

Y al mismo tiempo ha sido el gran desafío que hemos asumido desde la Vicepresidencia de la República como prioridad en las estrategias de reducción de la pobreza.

A pesar de que existe una Comisión para trabajar el tema de embarazos en adolescentes, muy pocas instituciones realmente aportan a esta causa.

Un estudio del Banco Mundial muestra que una adolescente que tiene más educación, vive en una ciudad, y cuando la familia tiene mejores ingresos, es menos probable que salga embarazada a una edad temprana.

El embarazo en adolescentes es una máquina de reproducción de pobreza. Pero ¿qué pasa con nuestras niñas y adolescentes de nuestras comunidades más vulnerables?

Las debilidades estructurales de la economía dominicana y la desigualdad repercuten en las vidas de los más jóvenes, por ello, estamos generando políticas públicas inclusivas que protejan a adolescentes en mayor desventaja social.

Se requiere un trabajo duro en las escuelas para informar sobre este problema y la generación de una conciencia crítica y reflexiva pero la familia debe jugar un rol fundamental basado en la transmisión de valores y principios que refuercen el buen accionar de sus hijas e hijos.

En nuestro país abordar este tema nos obliga a innovar en la forma de abordar el problema, y como tiene muchas facetas, hay que enfrentarlo de diferentes formas.

Innovar es necesario para progresar; y para progresar es necesario ofrecerle a nuestras adolescentes la oportunidad de poder elegir la vida que se merecen.

Es necesario un trabajo conjunto para reducir los embarazos en niñas y adolescentes.

Es por lo que desde el programa Progresando con Solidaridad, que coordina y dirige la Dra. Altagracia Suriel, estamos implementando en alianza con las escuelas públicas y privadas el proyecto Bebé Piénsalo Bien para poner en las manos y en el corazón de cada adolescente las herramientas necesarias para prevenir un embarazo a destiempo.

Con el apoyo de la educadora Yolanda Meléndez, experta en intervenciones innovadoras de prevención de embarazo en adolescentes, y en alianza con el Ministerio de Educación la Vicepresidencia está ampliando y fortaleciendo esta intervención para llegar a 10,000 adolescentes por año.

Asimismo, estudios del cerebro han comprobado el impacto de las situaciones en la infancia fruto de las emociones que quedan grabadas en quienes las sufren y que marcan las decisiones de vida que toman.

Por eso hemos integrado a Bebé Piénsalo Bien el apoyo sicoafectivo a través de talleres sicocorporales con el Instituto Estancia. Con esta intervención hemos beneficiado ya a 1,273 adolescentes de las provincias de mayor incidencia de embarazo en adolescentes, y queremos llegar a todo el país, por el impacto que tiene, no sólo en embarazo en adolescentes sino en la calidad de vida y en el colectivo social.

Ver a una joven de 14 años con un bebé en sus brazos es una situación que desgarra el alma.

Tener un bebé a destiempo son situaciones que afectan las oportunidades económicas y educativas de nuestros adolescentes, y por ende las oportunidades que tenemos como país para progresar.

A pesar de la complejidad que tiene este fenómeno en normas y en comportamientos sociales, la solución es posible.

La ciencia ha descubierto que la posibilidad de una persona de ser feliz está en el esfuerzo personal y en la capacidad de llevar una vida virtuosa, es decir, vivir desde los valores y los principios. Lo que nos recomendaban los sabios del pasado hoy lo defiende la ciencia postmoderna.



Traemos esto a colación porque queremos insistir en que la promoción de la responsabilidad y la educación en valores nos parece que es la principal herramienta para la construcción de felicidad de nuestras futuras generaciones.

Frente al inmediatismo, la vida fácil y a la seducción de las decisiones cortoplacistas que comprometen la vida, tenemos que promover el SER como aspiración, como sentido.

Una educación basada en el SER integral es una respuesta frente a todo riesgo.

¡Juntos lo lograremos!

Gracias.

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