En mi contra

Tengo un enemigo que me ataca constantemente. Soy yo, soy mi propio caballo de Troya. Entro en mi pecho para destruirme desde adentro. Soy mi rival diario, soy el contrincante que pelea hasta noquear y hasta cansarse. Soy mi mayor adversario, el de todos los días. Peleo contra mis manos, me golpeo mientras no me quiero golpear, me insulto cuando no me quiero insultar, me odio cuando solo estoy buscando amor propio.

Dios, si fue mi elección llegar en este cuerpo, con esta mente, con este corazón, ¿también elegí ser mi propio oponente?

Solo espero no luchar hasta caer, hasta la muerte, porque seguramente y sin ningún sentido, sería una batalla en vano sin ningún ganador que celebre un triunfo.

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