We can be heroes

We can be heroes

Hace poco vi por tercer vez con mis sobrinos El Hobbit 1 y 2. Amor de tía. La fascinación de los niños por la historia me capturó. Recordé nuestra hipnosis general frente a la primera Star Wars, muchos años atrás. Recordé como venimos de siglos y siglos de historias y leyendas que nos han acompañado en nuestra formación como especie.

Siempre hay un héroe o heroína. Personaje con el que podemos identificarnos o no, que marca un camino de ida y vuelta en su aventura. En cada novela clásica o contemporánea, en la gran mayoría de las películas y sagas súper exitosas, en campañas publicitarias y video juegos, en los best sellers que devoramos sin parar. Siempre hay un héroe.

Desde que comencé a estudiar al mágico Joseph Campbell, he desarrollado una sensibilidad especial sobre el camino que recorre el héroe que hay inmerso en todas las historias de nuestra vida.

Aunque parece muy obvio, es casi una epifanía darse cuenta y comprobar, tal y como este maestro enseñó (pero hay que vivirlo en carne propia para realmente entenderlo desde los huesos), que en todas estas historias se repite una y otra vez el mismo ciclo, una y otra vez. Es algo insertado en nuestro ADN y por eso lo comprendemos y asimilamos de manera tan natural y profunda desde nuestra más tierna infancia. Y por eso, en nuestra adultez, reaccionamos con la misma afinidad ante las buenas historias y esto aplica claramente a la comunicación y las marcas.

Este Viaje del Héroe como lo llamó Campbell, tiene muchas paradas, retos, y aprendizajes en su recorrido. Veamos algunas de las más significativas para buscar las semejanzas con nuestra existencia, que no serán por coincidencia.

La llamada y el rechazo de la llamada. Ante el reto que se le presenta al héroe, este la recibe, duda, la vuelve a entender mejor y la rechaza o al menos, la pospone. Natural reacción ante la dificultad. Interesante ver cómo aun el héroe duda, y dudará muchas veces ante el camino. Esta vulnerabilidad, esta “imperfección” nos conecta y nos atrae. Sin embargo, pensando en comunicación, ¿cuántas veces tratamos de narrar historias de perfección, sin fallas, sin dudas, pensando que así son mejores?. El efecto suele ser el contrario, en un primer momento pueden parecer idílicas, pero no conectan igual. La imperfección es divertida y liberadora. Find your greatness es un lindo ejemplo de esto.

Cruzar el Umbral. Nuestra heroína pasa por el trance de la duda y el miedo y finalmente decide aceptar el reto y avanzar. No sabe qué le espera, así que la valentía y el arrojo son dos grandes valores aquí. Impossible is nothing. Este espacio es mucho más conocido y común en publicidad y marketing. El logro, la ambición y el coraje de seguir adelante y cumplir metas. Pero esto no es un momento aislado, es parte de todo el ciclo; la historia continúa…

Afrontar a los demonios y derrotarlos. Los antagonistas le dan todo el sentido a la historia ¿Qué sería de los elfos sin los orcos? Nada interesante pasaría. Los obstáculos le dan sentido a la hazaña. La tensión que se genera es maravillosa. Por momentos, parece que todo está perdido, que se nos muere el héroe y la historia se acaba. Y en un momento álgido, llega el triunfo. La sabiduría, astucia, paciencia e inteligencia suelen ser las armas claves para esta victoria. Entender cómo y por qué el héroe gana es fundamental para construir la moraleja de la historia.

La transformación. Después de pasar por esta odisea, la heroína nunca es igual, ha pasado por un proceso que le ha generado aprendizajes y nuevas perspectivas que serán el punto de partida de la nueva historia, una vez que regrese a casa y se le presente un nuevo reto. ¿Cómo nos transforman los cambios? ¿Cómo las marcas pueden ser testigos de esta transformación? Save the Children enfocó esta transformación desde un lugar dramático pero conmovedor.

Los video juegos están absolutamente inspirados en este recorrido. Una y otra vez nos entregamos a la lucha, obtenemos una victoria temporal, perdemos todo y volvemos a empezar, y llegamos a cualquiera que sea la meta que buscamos. Añadiendo cada vez más tecnologías, podemos sentirnos inmersos en una realidad virtual en la que el héroe tiene los poderes que soñamos. Ingress es un ejemplo reciente de cómo potenciar esta experiencia.

Un camino cíclico, repleto en cada esquina de escollos, acertijos y retrocesos. Pero eventualmente se llega. Quizá no al sitio esperado, sino al que nos toca en el momento. Como la vida misma. Cada vez que estemos creando una nueva historia, recordemos que nosotros también somos héroes.

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