Confesiones de una típica milenial

Quién se imaginaría que hoy a mis veintiún años estaría estudiando un fenómeno que ha sido parte de toda mi vida, desde el simple hecho de utilizar una computadora para jugar sims a los seis años o pasarme horas en el internet diseñando muñecas en barbie.com.

Uno de mis secretos mejor guardados es que mi primera red social fue Metroflog (mi gran error), no juzgo esta página, pero sí juzgo el contenido que yo emitía en esta red, con el simple hecho de mencionar que mi pagina se llamaba: MarieluchizZzZzZ (Sí, con la “Z” en mayúscula y minúscula). Está de más decir que mi página era un gran insulto para la Real Academia Española.

Posteriormente llegó facebook, llegó twitter, llegó tumblr, instagram, foursquare, whastapp, wordpress, spotify, aprende; algunos llegaron para quedarse y otros sólo fueron de pasada. Considero que mi uso en las redes sociales e internet ha evolucionado conforme yo he crecido y he tenido nuevos intereses y necesidades.

Algunos siempre los he usado de manera recreativa, sin embargo, el famoso twitter ya no se encuentra en mi uso diario y eso que me dio a mi primer novio. Facebook hoy por hoy me da dinero (mi trabajo depende de él) y también me da temas de qué hablar con mi amigas. Instagram es el dueño de mi autoestima, dependo de él para sentirme bonita, para envidiar a la modelo que se encuentra en Mykonos y para saber en dónde está el niño que me gusta, ¡benditas instastorys! (este último párrafo creo que fue muy psico o muy “confesiones de una típica milenial”).

Si tengo que encontrarle un defecto al internet sería que me dejó sin paciencia. Para aquellos que no sepan qué es, les comparto su definición según la RAE:

paciencia
Del lat. patientia.
1. f. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.
2. f. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas.
3. f. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.

Mi paciencia se la llevó ARES cuando no descargaba rapido las canciones y Netflix cuando simplemente no quiere que vea un nuevo episodio de House of Cards. El internet ha matado la paciencia de los usuarios y por consiguiente es difícil soportar el tráfico o a una persona que camina sumamente lento o que no responde el whats a los cinco minutos.

Creo firmemente en que el internet matará a la televisión, lentamente y en silencio, pero la matará. Yo saqué la tele de mi cuarto hace más de cinco años y cuando decido usarla es para ver Netflix o conectar mi misma lap, los fines son sólo para ver el contenido con una mejor definición. La tv por cable morirá, escuchen cuando lo digo.

En fin, me encanta esto del internet y las redes sociales, me han hecho la vida más fácil y muy entretenida, sin embargo, reconozco que no hay nada como una tarde en la playa, una cena con alguien que te mire a los ojos cuando hablas, niños jugando en el parque o encontrarte a alguien que hace mucho no veías caminando por la calle. El internet me facilita la vida, pero muchas veces me hace olvidar cómo vivirla.