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¿Cómo recuperarse de una mala impresión?

Si siente que no ha comenzado bien el año, o que no ha podido demostrar todo su potencial, con estos consejos encontrará maneras de darle un giro al problema.


Haber dejado malas impresiones en la vida laboral no es un mal menor, pues esto puede significar perder oportunidades de conseguir un mejor ingreso, de hacer cambios en el trabajo, o hasta crear una reputación desfavorable de usted en la empresa.

“Para nosotros es fundamental la primera impresión, por eso es importante la primera entrevista, ya que es una carta de presentación y probablemente la única posibilidad que hay para demostrar lo que se sabe. Una persona puede llegar a ser descartada si da una primera impresión mala”, asegura Alejandro Arévalo, gerente ventas y mercadeo de Michael Page.

Una primera impresión negativa incluso puede configurar el tono que va a tener una relación, pues al haber mala comunicación las personas se atienen a lo que vieron en ese primer impacto y no intentan conocer a la otra persona más a fondo. En otras palabras, cuando alguien nos deja mala impresión es fácil predisponerse, pensar que esa persona persona es solo así y no darle una segunda oportunidad.

Es por eso que muchos al no tener la actuación que esperaban al comienzo de un trabajo, o relación personal, se desaniman y dejan pasar oportunidades importantes. Los errores cometidos los hacen sentir culpables e incapaces de transformar las situaciones a su favor. Lo mismo ocurre con las iniciativas, por ejemplo si alguien entusiasmado ofrece una propuesta de negocios y nadie lo escucha, esa persona se frustrara y posiblemente deje de interesarse en intentar algo nuevo.

De seguro usted va a dejar una mala impresión en algún momento, pues no es posible caerle bien a todos, cuando esto ocurra no se preocupe, no es el fin del mundo, a todos nos ha pasado. Tenga en mente que hay formas de solucionarlo. A continuación le brindamos consejos para que lo logre:

Considere la situación

¿Es necesario cambiar esa impresión? ¿La situación lo amerita? Hágase estas preguntas, pues no todas las impresiones malas son iguales de importantes. Si por ejemplo le causó impresión negativa a alguien en una reunión de negocios, pero esa persona no está estrictamente vinculada con usted y no la va a ver seguido, probablemente tratar de cambiar las cosas no deba ser su mayor preocupación. Si por el contrario, a quien le causó mala impresión es su jefe, o socio estratégico, solucionar las cosas cobra más importancia. Considere el escenario y su rol antes de actuar.

No se quede esperando, solucione pronto

Las primeras impresiones se forman rápido, de hecho ocurren en fracciones de segundo, es por eso que su reacción debe ser ágil. Una vez decida si vale la pena intentar arreglar las cosas, comience a trabajar en ello tan pronto como sea posible, para esto debe iniciar por disculparse.

Aunque muchas personas sean orgullosas y vean las disculpas un símbolo de debilidad, esto no es necesariamente cierto, pues disculparse se puede convertir en una herramienta para preservar o extender una relación. La mejor manera de hacerlo es reconocer su error, no busque peros ni culpables, tampoco se disculpe excesivamente, pues así la situación solo se va a volver más incómoda de lo que ya es.

Si no fue lo suficientemente rápido, recuerde que nunca es tarde para disculparse y si lo hace un par de días o horas después la gente apreciará su gesto, inclusive sil problema ya quedó en el olvido. Si le cuesta trabajo o no quiere disculparse, aquí le brindamos otras formas sutiles que logran el mismo efecto:

Preguntar por un consejo: consultarle a la persona que se llevó una mala impresión suya por un tema o situación específica, puede ser visto como un símbolo de respeto o de referencia. Lo mismo ocurre cuando se pide una disculpa, interactuar con la persona de esta forma puede arreglar los daños de la primera impresión

Ofrecerle algo: si por ejemplo se encuentra en un evento social, acercarse con un pasabocas o una bebida extra puede mejorar las cosas, pues es un lenguaje no verbal que expresa humildad y gratitud.

Excusa razonable: aunque dar excusas nunca suele ser recomendable, en ocasiones hay razones legítimas que pueden explicar la situación, como lo por ejemplo la falta de sueño o el exceso de trabajo.

Mostrar algo positivo

Una de las mejores formas de solventar las malas impresiones, es enseñar los otros lados de su personalidad y de su trabajo. “He tenido casos donde la primera impresión no es buena, pero después en el trabajo se ven los resultados, esto puede pasar con cierto tipo de personalidades, pues hay empleados que son introvertidos y no dejan ver todo su potencial al principio en las entrevistas de trabajo” dice Arévalo.

Para cambiar la cara con éxito debe ser consistente, si el primer día hizo algo mal, pero durante el mes su actuación fue destacable, seguramente lo recordarán por el resto del mes. Se trata de un juego a largo plazo en el que puede consolidar relaciones fuertes.


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Para escribir este artículo se tomó información de Artofmanliness.

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