Queridos compañeros de Alianza País:

Nacimos de la ciudadanía, y nos debemos a ella. Esto no se trata de palabrería con lugares comunes, o una cuestión de estilos. Se trata de hechos.
Si callamos ante la entrega de las eléctricas a los Bucaram y permitimos el regreso de la corrupción institucionalizada y del viejo país, habremos perdido nuestra esencia, nuestra razón de ser. Lo habremos perdido todo.
Por una supuesta “unidad”, ahora nos llaman “compañeros”. Hace poco nos llamaban “ovejunos”.
Y hablan de lucha contra la corrupción. 
¿Cómo? ¿Regalando las eléctricas a lo más corrupto de la política ecuatoriana?
Y hablan de “adecentar la política”.
¿Cómo? ¿Con los pactos negociando hasta la justicia?
¡Ánimo! El cinismo, traición y mediocridad serán efímeros.
No les tenemos miedo.

¡Venceremos!