No me confundan al personal

https://www.diariodelviajero.com/espana/red-de-miradores-astronomicos-en-fuerteventura-el-mirador-de-sicasumbre

Me encuentro ante un artículo de la organización “No gracias” que como no sé quién son voy a su “lema” y me encanta, pues claro, cómo no me va a gustar una organización independiente por la transparencia, la integridad y la equidad en las políticas de salud, la asistencia sanitaria y la investigación biomédica. Voy a su manifiesto y también me gusta, sí se ha entremezclado malas (o buenas para el engorde de las cuentas corrientes de algunos ejecutivos ejecutores) praxis empresariales en el ámbito de la salud pública. Veo que tienen campañas como: “Publicidad Cero”, también me gusta.

Pero resulta que me hallo ante un artículo que he sentido la necesidad de desmenuzarlo. Con un titular que recuerda a las novelas de fantasía tipo Harry Potter, nos aventuramos en un artículo que se publicó el 27–04–2017 que alude a una noticia del “El País”

Bien, la ley dice:

Entonces el titular del periódico al que se alude no viene a cuento de nada, la Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias deja claro. Artículo 5. Principios generales de la relación entre los profesionales sanitarios y las personas atendidas por ellos.

2. Para garantizar de forma efectiva y facilitar el ejercicio de los derechos a que se refiere el apartado anterior, los colegios profesionales, consejos autonómicos y consejos generales, en sus respectivos ámbitos territoriales, establecerán los registros públicos de profesionales que, de acuerdo con los requerimientos de esta ley, serán accesibles a la población y estarán a disposición de las Administraciones sanitarias. Los indicados registros, respetando los principios de confidencialidad de los datos personales contenidos en la normativa de aplicación, deberán permitir conocer el nombre, titulación, especialidad, lugar de ejercicio y los otros datos que en esta ley se determinan como públicos.

El titular nos señala algo que ya viene dado por ley desde el 2003 en su apartado de las relaciones entre profesionales sanitarios y pacientes.

· Cualquier persona que se dedique a una rama de sanidad en España tiene que poseer una licenciatura/diplomatura/FPsuperior/FPmedio y cada uno en sus correspondientes tareas

Se alude a este documento emitido en diciembre de 2011:

El Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad publica el primer documento de análisis de situación de las terapias naturales. En el cuál se analizan 139 prácticas incluidas dentro de algo que llaman “terapias naturales”. Aquí ya vemos que parece ser que existen muchas personas que se dedican a alguna rama sanitaria y que no poseen su correspondiente acreditación formativa. Queda claro que cualquier persona puede dedicarse a “ganarse un jornal” vendiendo, publicitando, practicando, induciendo necesidades que vienen más encuadradas dentro de los espacios de ocio que dentro de la salud pública.

La OMC ha propuesto un observatorio contra las pseudociencias, intrusismo y sectas sanitarias. Me parece que ha quedado claro que quieren saber el estado actual de la cuestión o análisis de la situación y ya se vería si se avisan a diferentes organismos para una posible actuación.

En el artículo de “No Gracias” se lanzan una serie de cuestiones que en temas de los que hablamos ya tienen contestación:

http://www.nogracias.eu/2017/04/27/la-inquisicion-profesional-contra-las-pseudoterapias-persiguiendo-sombras-por-abel-novoa/

Y la contestación es: “Con el rigor y la veracidad que proporciona la evidencia científica en estos menesteres”.

Está claro que el rigor deja fuera el “a mí me funciona”, “me lo recomendó mi vecina, amiga, madre, y demás voces autorizadas sentimentalmente”

Así que, que el autor no quiera confundir con preguntas retóricas cuestiones que ya desde hace años están más que asentadas. Nos cita un autor que ya ve conspiraciones en la herramienta llamada estadística. El autor que ya ha metido miedo conspiranóico con la palabra estadística, ahora nos tergiversa la palabra evidencia. Nos enlaza una web de un doctor que alaba el midfuness, ya sabemos que el midfuness está en cuestión debido que la evidencia científica aportada no deja claro si sirve de algo para la salud o no. Por ello otra práctica que meto dentro del saco del ocio y no de la salud.

La mayoría de las pseudociencias comentadas en el documento del ministerio que analiza las 119 técnicas, podrían englobarse en ocio, más que en sanidad. Por qué ocio, pues porque ya hay muchos hoteles que ofrecen sauna y masaje, a los masajistas en su inmensa mayoría no se les requiere que sean fisioterapeutas, pero si pueden llegar a hacer unos 16 masajes en ocho horas, 16 masajes suponen 16 personas que en su mayoría no poseen enfermedad ninguna, simplemente les apetece que les hagan un masaje y pagan por ello. Por qué ocio, porque con la práctica más allá de aportar una mínima flexibilidad a músculos y tendones el yoga lo han vendido o lo quieren vender como que cura “algo” y no, así que quien quiera hacer yoga que lo haga, pero en sus ratos de ocio.

Sigue con las preguntas capciosas y mal intencionadas que siguen confundiendo a quien lo lee. Acaba de poner la homeopatía y los condroprotectores al mismo nivel. O sea, la homeopatía que dicen que es “para el enfermo y no la enfermedad” a un producto que sí se dirige a una enfermedad como la artrosis y que se duda de su eficacia y en algunos países ha pasado controles alimentarios como suplemento dietético y no como medicamento. Bien, la degeneración del cartílago articular es irreversible, doloroso y progresivo, parece que de momento no hay alguna especie de freno a tal deterioro. Los condroprotectores parece que no aportan nada más que quizá un efecto placebo y están dentro de la Sanidad española. Según el autor, nos tenemos que dedicar a meternos con los condroprotectores y no con la homeopatía.

Ya hemos mostrado los profesionales sanitarios que pueden ejercer en España, alega que está en peligro la “libertad clínica y de prescripción” de quién, de profesionales relacionados con la salud acreditados o personas que por moda o por lo que sea recomiendan yoga para el cáncer y cobran por ello sin estar profesionalmente en ninguna rama de la salud. Ahí es cuando incluyo el ocio, que una persona quiera hacer yoga enferma o no, forma parte del ocio y no de la salud, si se vende como ocio saludable tiene más probabilidades de venta.

Según la ley que tenemos (expuesta anteriormente) la fiscalía tendría que actuar de oficio ante charlatanes que gustan ganar dinero con las vulnerabilidades de salud de las familias que tienen algún enfermo. Con el lema “libertad de elegir” y apelando a unos economistas que se hicieron muy famosos y ganaron muchos premios y falseando: “que se obligue a los médicos a poner en conocimiento de la fiscalía o el juzgado los casos sospechosos”, ¿en serio, obligue? La OMC puso una herramienta en manos de los profesionales autorizados formativamente en sanidad, pero cualquier ciudadano puede denunciar las malas prácticas de personas sin escrúpulos que ganan dinero enviando falsos mensajes de miedo, alarmistas, sin conocimiento ni escrúpulos.

Nos enlaza con un filósofo (Mill) que la mayoría hemos tenido que estudiar, que no me es desconocido, y que tengo que tener en cuenta a la hora de elaborar argumentos válidos y probables. No sé qué tiene que ver los neoliberales con la evidencia científica. ¿Aquí se está apelando a la libertad de elección de por ejemplo una persona psicótica diagnosticada? ¿En serio tengo que hacer caso (como personal sanitario cualificado y formado) a una persona en pleno brote de alguna enfermedad grave que me indica que le haga algo que sé puede perjudicar? Sabiendo que el propio Mill decía: “en tanto que tales acciones no perjudiquen o dañen a otros”. ¿Qué tumba se está revolviendo ahora? Parece que hasta el liberalismo tiene límites.

Me encuentro con la tercera conclusión que ya creo que ha entrado en juntaletras libre. A ver, lo vengo indicando que yo no quiero prohibir nada, pero no me vendan como salud algo que se tendría que incluir en ocio. Si alguien piensa que el reiki “le cura” lo que necesita es un psicólogo que le ayude a poner esos pensamientos en orden, ni energías ni nada, y que cuando ya sepa coherentemente que el reiki no le va a proporcionar salud, pero quiere seguir jugando al reiki, que se vaya a algún centro que le den reiki en sus momentos de ocio y no en sus momentos de salud y menos que la quieran colar en la Sanidad Pública sin ningún tipo de aval científico, sí, aval científico.

No sé a qué viene esta referencia literaria con “intentar prohibir las pseudoterapias”. Un libro que nos indica que las matemáticas aplicadas en la vida cotidiana no son muy comprendidas a veces (bueno casi siempre).

¿Está defendiendo el autor del artículo o está atacando herramientas como la estadística? poniendo bibliografía a favor o en contra según le parece.

A ver, me parece que ese texto está olvidando que a muchísimas personas con enfermedades con un rápido desenlace se han convertido en enfermedades crónicas y con una “buena calidad de vida para los pacientes que las sufren”, no voy a defender que tienen “existencia plena” pues estas personas tienen que estar pendientes de sus niveles, controles, medicamentos y prever diversas crisis, pero viven. Y en vez de promover desde la Sanidad Pública unos correctos apoyos estructurales con información rigurosa y los correspondientes soportes sociales en salud compuestos por verdaderos profesionales de las ramas que impliquen la enfermedad en cuestión para que no se caiga en charlatanes sin escrúpulos, nos enlaza un texto de primero de telepredicador para que se tenga claro que “dará una apariencia de ganar siempre”.

A partir de aquí empieza una defensa a la homeopatía que usando conceptos como alopático (ya mete adjetivos a la Medicina que no proceden) y demás que no hacen más que confundir a los lectores. Medicina hay una, sin adjetivos, sin explicaciones, sin excusas. La ejercen profesionales formados y autorizados con las herramientas que tienen a mano, y si alguno le gusta la homeopatía, pues que se dedique a consumir sus productos en sus momentos de ocio, como el que se toma un café en un bar determinado porque su mezcla le gusta mucho. Repito, ocio y no salud.

También apela, vía paper, una defensa a la libertad de vacunación pues “el riesgo para la salud de los niños no vacunados es mínimo”, en fin, cada dos o tres semanas tenemos noticias de que ha muerto algún infante por no vacunarse en su momento, pero el riesgo es mínimo.

Aquí se incluyen las 119 “terapias” que la mayoría son realizadas por personas sin formación sanitaria, que se ganan su jornal apelando a la sanidad y no al ocio, prácticas como mirar al sol al amanecer o al atardecer indicada por algún iluminado que lleva a personas a alguna ladera de algún monte al atardecer para que miren al sol, porque parece ser se leyó “Sinuhé el egipcio” y “vio la luz”, no aporta nada a la salud, sí puede aportar muchos perjuicios oftalmológicos a los practicantes, así que esa práctica no se incluiría ni en el concepto de ocio pues haría mucho más mal que otra cosa. Como el ejemplo de “mirar al sol” hay unas cuantas prácticas que perjudican más que benefician. El autor del artículo se centra en las prácticas homeopáticas, la acupuntura, el psicoanálisis, vamos prácticas que no se tienen claro si beneficia más que perjudican.

El autor del artículo nos indica otro libro que vuelve a plantear dudas sobre la eficacia del método científico para aportar algo al conocimiento y que la ciencia no es el único método para provocar conocimiento. Bien, que no incluya que la Ciencia se desarrolló para el esclarecimiento de problemas y aportar soluciones más allá del pensamiento mágico, no parece que lo tenga muy en cuenta el autor. Las diferentes prácticas utilizadas a lo largo de los milenios las más de las veces se usaron para aplacar a algún ser imaginario que estaba cabreado y nos mandaba su castigo en función de la persona de turno que “interpretaba” los signos y síntomas que tenía a su observación.

Lo que el autor del artículo no indica en ningún momento es que la Ciencia se auto-rectifica por sí misma, que las evidencias (que tanto cuestiona el autor) van dando lugar a aclaraciones para solucionar problemas. Solucionar problemas.

Está claro que la Ciencia no puede solucionar completamente, de momento, por ejemplo, el tema “Artrosis” y que la mayoría de veces se medica para aliviar el dolor, porque la regeneración espontánea de cartílago no es producida por ningún medicamento. Pero que no meta en el mismo saco a las vacunas, por ejemplo, pues sí que son soluciones a algunas enfermedades que pueden llegar a ser graves. Soluciones.

Que no me meta en el mismo saco debates internos de cualquier rama de la Medicina en cuestión de resolución de problemas puntuales en vías de investigación. Una cosa es la divulgación científica y otra las reuniones de expertos con el orden del día de crear algún protocolo de actuación o de medicación. No, no es lo mismo.

El autor del artículo no ha usado la misma vara de medir en su defensa de la homeopatía (con sus empresas, sus contabilidades, sus objetivos de marketing como cualquier empresa) con la promoción de “cosas” como mirar al sol, la explicación a las abducciones por parte de los extraterrestres, o los agricultores pregoneros de prácticas que sí se saben que causan problemas, por muy defendido que esté por personas que tienen el “a mí me funciona” por bandera.

No es lo mismo divulgar Ciencia que debates internos de cualquier índole Médica realizado por expertos. Los debates internos por expertos, defiendo que sean completamente públicos, es lo que produce soluciones a temas concretos, pero defender que la homeopatía igual sirve para un TAG que para una mala circulación sanguínea, no, por ahí si que no paso, bajo ningún concepto. Pues lo mismo ocurre con cosas como el mindfulness, que sirve para un roto o para un descosido. No, para nada. Supuestamente cada acción médica sirve para un problema concreto. Si una sola técnica/práctica sirve para “curar” cosas tan dispares como el TEA o un cáncer de mama, está claro que estamos ante un despropósito.

Así que de inquisición nada, no me confunda al personal agobiado por enfermedades con mal diagnóstico o de difícil diagnóstico. No me confunda ocio con salud, si alguien quiere un masajito porque está de vacaciones y le apetece no me lo confundan con una lesión en el omóplato, por ejemplo, que tiene que tener un control médico riguroso pues “un masajito” igual no es lo conveniente en ese momento. No me confundan debates internos realizados por expertos con divulgaciones sobre algún tema concreto. No me confundan las soluciones aportadas por la Ciencia Médica en cualquiera de sus ramas con los alegatos alarmistas de agricultores aburridos y quizá enfermos.

No, no me confunda un médico de AP que recomienda homeopatía junto con paracetamol, con las recomendaciones en salud que se dan bajo el auspicio de un horóscopo o la lectura del aura.

No, no me confundan.

Bibliografía:

https://elpais.com/elpais/2017/03/17/ciencia/1489747246_311933.html#comentarios

http://www.nogracias.eu/2017/04/27/la-inquisicion-profesional-contra-las-pseudoterapias-persiguiendo-sombras-por-abel-novoa/

https://elpais.com/sociedad/2011/12/19/actualidad/1324325626_211066.html

http://www.mspsi.gob.es/novedades/docs/analisisSituacionTNatu.pdf

https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2003-21340

http://www.mspsi.es/

https://www.cgcom.es/observatorio-omc-contra-las-pseudociencias-intrusismo-y-sectas-sanitarias

http://www.elcomprimido.com/PDF/SYSADOA%20artrosis_CAST.pdf

http://www.saludcastillayleon.es/portalmedicamento/es/cim-sacyl/ojo-markov/sysadoa-controversias

https://es.wikipedia.org/wiki/John_Stuart_Mill

https://es.wikipedia.org/wiki/El_hombre_anum%C3%A9rico

http://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-articulo-duda-vacunal-democracia-S0212656717301373

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