Y esa tarde lo supe

Fuerteventura 09–03–2014

Y lo supe

Con una mirada lo supe.

Esa tarde, me tocó quitar las mesas del comedor ya vacío de comensales, tuvimos faena y se notaba en que las mesas quedaron llenas de platos y vasos, mientras que Iván se puso a fregar los vasos, yo estaba quitando los restos de la loza que quedaba en las mesas. En la mesa al lado de la ventana vi un libro. Cuando me acerqué ya vislumbré que no era un libro, era una agenda. Tomé la agenda y la abrí, en las primeras páginas estaban llenas de escalas, diagramas, glosarios, … en fin me di cuenta que era una agenda de un médico o de alguien relacionado con la medicina. Mi curiosidad, nunca saciada, me llevó a leerme casi en plan estudio esas primeras páginas de esa agenda mágica. Cuando llegamos a casa continuaba con la dichosa agenda, rondando la cabeza, y con una profunda curiosidad por conocer a la persona que olvidó la agenda en el bar. Menuda revelación, por supuesto la agenda se quedó en el bar por si alguien la reclamaba. Pasaban los días y nadie venía a reclamar la agenda. Por lo que me la llevé a casa.

Más tranquilamente empecé a leerla, tablas de la composición corporal, de los valores en sangre, agua y electrolitos, nomogramas para calcular la superficie corporal, valores normales en orina, aldosterona en orina, electroforesis de las proteínas séricas, inmunoglobulinas aminoácidos. Así hasta llegar a las características de algunos líquidos del cuerpo, lágrimas, saliva, líquido cefalorraquídeo, líquido sinovial, líquido de las serosas, líquido linfático, líquido amniótico y llegué al líquido seminal. Sin ningún conocimiento de medicina, vamos por aquel entonces sin ningún conocimiento en nada, leí la composición del líquido seminal como si hubiera descubierto el santo grial. El 50% de la esencia de la vida está formado por cosas como: sales, proteínas, nitrógeno no proteico, aminoácidos, ergotioneína, glutatión, urea, fructosa, ácido láctico, ácido cítrico, colesterol, fosfolípidos, colina, estrógenos, fósforo, cloruros, socio, potasio, calcio, magnesio, fosfatasa ácida, fosfatasa alcalina, hialuronidasa…. y más cositas.

No tenía ni idea de lo que estaba leyendo, sólo conocía algunas palabras como fructosa, ácido cítrico y ácido láctico….. Vamos ignorancia total ante el tema. Pero con mi recién estrenado matrimonio, me encontraba en una fase muy fogosa de mi actividad sexual, muy controlada eso sí, no quería quedarme en estado, cosa que solucioné con un control médico y la bendita/maldita pildorita que me tomaba todas las noches para evitar responsabilidades futuras que no me sentía capaz de asumir. Pero en mi curiosidad empecé a ver el esperma de mi pareja de otra forma, no podía creerme que en esas eyaculaciones que yo provocaba y que tiene infinidad de nombres vulgares y dependiendo de la comunidad en que vivas lo llaman de unas maneras o de otras, tuvieran nombre y apellido, tuvieran un inicio y un final, en definitiva tuvieran un objetivo. Que cada componente servía para una cosa, no sabía lo qué, era un misterio, no sabía ni de química orgánica, ni de las reacciones de la susodicha química orgánica. Que contuviera cloruro me alucinaba, vamos a ver cómo va a tener cloruro, si el cloruro, deducía muy mal por cierto, se pone en las piscinas para mantener el agua limpia, cómo me va a entrar cloruro a mí, en mi cuerpo hasta tres veces al día. Cómo me iba a entrar a mí fósforo en mi cuerpo serrano, pequeñito pero matón, fósforo, si eso está en los mistos, para encenderse los cigarros y encender las hogueras que hacíamos en el campo cuando nos íbamos de almuerzo.

Bien, esas eyaculaciones me producían cada vez más curiosidad.
Meses más tarde en casa de unos amigos, empecé a hablar de la agenda que algún cliente se dejó olvidada, empecé a divagar como siempre, mi ignorancia me ha permitido hablar sin reparos de cualquier tema, si algún entendido en los temas por casualidad me escuchaba, no podía dejar de reírse de mis analogías incultas e ignorantes. Pero esa mañana me sentía especialmente inspirada. Empecé a hablar diciendo que: “estoy flipando con la composición del esperma, tiene cosas como fósforo y nitrógeno, pero también tiene cosas como fructosa, que es el azúcar de las frutas, y tiene ácido cítrico que es lo que tiene las naranjas y tiene ácido láctico que eso lo tiene la leche, que flipada, vamos si no tienes comida con coger a un chico y hacerle una paja y te bebes el esperma, hala, ya no pasas hambre….. jajajaja….”

Bien, por el rabillo del ojo percibí una mirada, percibí que mi chico y el amigo se miraban, sólo se miraron.

Como siempre la conversación terminó con las “cosas de Sofía”, que es tremenda hablando y no tiene vergüenza a la hora de hablar de temas, aunque sean tabú.

Ha sido la mirada más dolorosa que he tenido en mi vida, lo supe, lo supe. Esa mirada produjo una transformación en mí brutal, en mi mente se encajó un puzzle de piezas desordenadas. Fueron tomando forma, fechas, actos, quedadas, misterios. Misterios sin resolver que mi joven, ignorante, inculta y desestructurada mente no sabía resolver, o no quería resolver. El pellizco que sentí en esa mirada fue tal que…. mi alma se rompió, simplemente se rompió, simplemente. Empecé a tejer un argumento personal y mío, muy mío sin hablarlo con nadie. En una semana puse al día mentalmente dos años de matrimonio. Con una mirada, me hice mujer, con una mirada descubrí lo que es un concepto completamente abstracto para mí hasta ese momento “tomar decisiones”, con una mirada supe lo que quería y lo que no quería. Esa mirada revolucionó mi mundo.

Esa mirada terminó con una conversación dos meses más tarde y que empezó así: “Ves estas tetas, pues se van, no se aún, no me importa dónde, se van, y si tu quieres seguir viendo estas tetas te vienes y si no … lo que tú quieras”….

Mati Matarredona Martínez

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