El Grat

Ya no me acuerdo cuando fue la primera vez que me encontré con una foto de “El Grat” en internet, pero debe haber sido por lo menos hace unos 3–4 años. Tiempos en lo que literalmente no sabía ni lo que era una “chapa”. Obviamente, no necesitaba saber mucho para quedar sobre-excitado con el escenario, pero por algún u otro motivo, los años pasaron y nunca se dieron las cosas para venir a ver que había en este hermoso filo de la Cordillera de la Costa.

Supongo que todo pasa por algo y si tuvo que pasar todo este tiempo para venir acá es por algo. Quizás inconscientemente (o quizás conscientemente) necesitaba juntar experiencia y algo de horas de escalada para venir a probar la ruta y no tener que rebotar olímpicamente justo cuando el terreno se ponía entretenido.

Creo que el post va a ser bien latero y aburrido por que en el fondo esto es como mi diario personal para dejar el beta de la ruta y todo lo que conlleva hacerla.
Fact: nosotros hicimos la travesía en el sentido menos obvio al parecer, que es desde el Co. Caquicito hasta el Co Caqui, aun que no llegamos a este último por que a nosotros nos quedaba la pega de volver por donde mismo hasta el auto. La gran mayoría suele hacer la ruta tipo travesía (osea de punto A a punto B) y esta es desde el Co. Caqui (vía Catemu) hasta La Mina del Caquicito (que fue nuestro punto de partida) versus que nosotros hicimos un ida-y-vuelta.

Partimos caminando desde lo más arriba que creímos era posible dejar el auto, lo cual resulto estar a un par de KM’s del estacionamiento oficial para subir el Co Caquicito, que es en la explanada final de la mina. Auto 4x4 fijo para llegar hasta acá arriba…sino el approach parte de harto más abajo lo cuál haría un poco más latero y largo el trayecto completo.

Después de llegar a la explanada final del camino a la Mina, nos costo un poco encontrar el sendero que empieza a subir, por que no es tan obvio como parece, pero después de un rato de divagar lo encontramos. Llegando a una especie de mirador (donde ya se podía ver perfectamente “la playa”) decidimos cortar de frente en dirección al cerro en vez de continuar con el sendero bien marcado que en ese momento, no sabíamos si realmente iba en dirección al cerro o no (a la bajada descubrimos que efectivamente, ese era el sendero oficial. ja).

Abajo se ve la explanada de la Mina, que es lo más arriba que se puede llegar en auto…nosotros lo dejamos más abajo.

Luego de cortar cerro arriba, llegamos una especie de planicie que nos dejo justo a los pies de la cara S-O del Caquicito. A primera vista y con la nieve que tenía, el cerro se ve bien imponente y semi infranqueable con equipo de Trail Runners, pero a medida que te acercas a la pared, en verdad te das cuenta que es pura pinta y el sendero esta más marcado que el Co. Provincia (con flechas y todo). El único punto crítico de esta parte, es una canaleta que nosotros nos encontramos con su resto de hielo y si o si obligaba a tener harto cuidado para no tener un accidente tonto. Arriba de la canaleta había un cordín que permitía hacer rapel para la vuelta en caso de ser necesario. (siempre es bueno saber que hay opciones “seguras” para bajar).

Arriba del Co. Caquicito no perdimos mucho tiempo por que recién ahí comenzaba la “diversión”. Empezamos a bajar semi-con-la-calma en dirección al filo (es bien obvio) y lo que teníamos al frente cada vez se iba poniendo mejor.

Después de bajar un rato, llegamos al primer spot de cuidado, que es literalmente un corte en el filo. (Aparentemente a este le llaman el “Hoyo Chico”). Acá empiezan las primera chapas del recorrido (o al menos las 1ras que vimos nosotros). La desescalada no se veía tan complicada, así que decidimos bajar en libre y no perder tiempo sacando la ferretería y la cuerda. Nada del otro mundo en verdad. Al otro lado, el trepe para volver a montarse al filo era aun más simple, así que menos necesidad aun.

Esta foto es llegando al Hoyo Chico y donde están las antenas es la Cumbre del Co. Caquicito. El punto rojo en la esquina superior derecha es el Pelao.

Seguimos avanzando por el filo hasta llegar al 1er traverse de cuidado que sale por la derecha (en la dirección en que ibamos nosotros). Es un pequeño pasillo (sombrio a esa hora de la mañana) que termina dandole vuelta a un gendarmen -que asusta un poco- para volver a depositarte en una terraza. Acá yo iba primero y empecé a bajar, pero el hielito que había me dejo un poco tiritón y le pedi al Pelao que lo “hiciéramos a la segura”. Después de todo el show para equiparnos, resulta que la pasada tenía 3 chapas y en verdad, teniendo cuidado no amerita encordarse ni nada, sobre todo en un escenario donde no hay hielo.

Una vez en la terraza después del 1er traverse, nos encontramos con el famoso spot de “la tirolesa” (conocido como “El Hoyo Grande”). Este es otro lugar donde el filo se vuelve a cortar y es necesario, ya sea rapelear y volver a trepar al otro lado, o en el caso de ir con un grupo numeroso y como aparentemente lo hacen muchos: montar una tirolesa. A pesar de que en nuestro caso, ya había una tirolesa montada por un grupo que iba más adelante, decidimos hacer la pega de montar el rapel y todo (mal que mal, ya habíamos llevado todo el equipo hasta ahí) y llegamos sin ningún problema abajo.

Para montarse al otro lado del filo de nuevo, hay que hace un pequeño trepe (5.7 -5.8?) muy cortito que finalmente decidimos hacer en libre. Este tiene muy buenas manos y pies, siendo lo único que molesta un poco el hecho de andar con una mochila semi-pesada que te puede des-balancear si no tienes cuidado.

El filo comienza a tomar altura de nuevo y ahora si es necesario volver a ponerse el equipo de escalada. El trepe parte justo arriba de unos chaguales y si no me equivoco debe haber tenido unas 4 chapas hasta llegar a la reunión. Nada del otro mundo tampoco, pero ya un poquito más expuesto y con un pasito que requería atención.

Arriba de este trepe estuvimos un rato pensando que hacer; por que la lógica nos decía que teníamos que seguir subiendo-escalando en la misma dirección, pero no veíamos ninguna chapa que apuntara por ahí. Finalmente descubrimos que había que tomar un traverse bien aéreo a la izquierda (poniente) que te deja en otra terracita enorme. (puta la wea entretenida!!).

Una vez en esa terraza bien expuesta al sol, esta la posibilidad de escalar de frente para volver a montarse arriba o también darle la vuelta y hacer unos trepes fáciles por ahí. Decidimos hacer esta última opción por que en verdad se veía muy segura y además, una cordada estaba rapeleando en la dirección que nosotros íbamos subiendo así que no tenía mucho sentido esperar a que desocuparan la vía.

Acá en la terraza bien expuesta al sol y con la cuerda de la otra cordada que venía rapeleando en nuestra dirección.

Después de esos trepes fáciles se llega a un lugar digno de ser llamado cumbre y donde realmente comienza el verdadero “Grat”. La piedra cambia de color y composición y las lajas dominan el paisaje. Este es el spot de la foto clásica de la travesía donde las piedras con filo son las reinas del lugar.

Tuvimos la suerte de que una cordada había pasado hace poco por acá y dejo montado un pasa mano, así que no tuvimos que montar nada y solo nos clipeamos a lo que ya estaba. Este tramo de unos 300 metros es la real gloria. Probablemente de las cosas más divertidas y estéticas que he hecho en el mundo de la escalada (aun que realmente no se le puede llamar escalada a esto, ya que solo se atraviesa). Si bien los pasos no tienen mayor complejidad, (buenas manos y pies decente) el paso es extremadamente aéreo y cualquiera que no se sienta cómodo con la exposición o sufra de vertigo, la puede pasar muy muy mal aquí.

Este segmento es el que le pone el nombre (y caché) a toda la travesía. El verdadero “serrucho”. Ahí se ve el pasamanos que había instalado la cordada anterior.

Después de pasar este “serrucho” hay una escalada cortita que te deja en otra cumbrecita (esta con chapas también por si se quiere asegurar, pero nosotros la hicimos libre) y ya del otro lado solo queda un rapel/des-escalada para terminar la parte entretenida del recorrido.

La misma cordada que había dejado el pasa-mano, tenía el rapel instalado, así que sin perder mucho tiempo (y pidiéndoles permiso) hicimos el rapel y ya estábamos ‘fuera de la zona de peligro’.

Encontramos un lugar para dejar nuestras mochilas (que si bien no estaban pesadas, tampoco era un peso como para ‘correr’) y agarramos ritmo para llegar a la cumbre que teníamos más cercana. En ese punto uno sigue todo el rato por el filo (entretenido pero no peligroso) que finalmente te deja en la cumbre del Co. Hornitos que esta antes de llegar al Co. Caqui.

No llegamos a la famosa “Casa de Piedra” ni el Co. Caqui (que es como la travesía completa de cerro a cerro) por que nos teníamos que devolver por donde mismo y ya eran cerca de las 16:30. Selfie’s para la posteridad y vamos dandole que todavía nos quedaba hacer toda la travesía de vuelta.

Arriba del Co. hornitos con el Co Caqui al fondo (no estoy 100% seguro pero creo) y con el Aconcagua aun más al fondo.

Recogimos nuestras mochilas, nos volvimos a equipar con los arnés y cascos y hicimos los primeros trepes (que también están con chapas por si alguien quisiera asegurarse) volando.

Des-escalamos con cuidado hasta la terraza que marca el comienzo de El Grat y luego nos encordamos para volver a atravesar el serrucho maravilloso. Creo que en dirección Norte-Sur esta pasada es un poco más de cuidado, pero nuevamente, es más sicológica que complicada.

Atravesamos rápido hasta el otro extremo y ahí hicimos 2 rapeles hasta quedar atrapados detrás de una cordada que estaba haciendo la escalada para volver a la zona de la ‘tirolesa’ o Hoyo Grande.

Matando el tiempo de espera esperando a que la otra cordada terminara de escalar…comiendo.

Tuvimos que esperar como 50–55m para volver a movernos (quien iba a pensar que iba haber taco acá?). Nos quedaba un rapel muy corto para llegar abajo del Hoyo y después los 2 trepes para llegar a la terraza principal. El 1ro de los trepes es muy simple y lleno de manos-y-pies para sentirse seguro. El 2do trepe es algo más complicado ya que no hay pies obvios y las manos tampoco son increíbles. Este podría ser el crux de la ruta en términos de escalada (5.8–5.9). Definitivamente vale la pena tener un par de zapatos con adherencia o zapatillas de escalada incluso. Como yo fui en “top”, me dio lata cambiarme de zapatos y subí con el peor de los estilos hasta arriba pero sin problemas.

El pasillito cortito que atraviesa el gendarmen esta vez lo hicimos en libre (menos hielo probablemente y más ‘aclimatados’ a la exposición) y volamos hasta arriba. Casi no nos dimos cuenta cuándo llegamos de vuelta al “Hoyo Chico”. Para este entonces ya estábamos completamente in-the-zone y ni pensamos en intentar asegurar el trepe y la travesía. (puta que entretenido moverse libre por acá!).

Un par de minutos después de atravesar el “Hoyo Chico” ya estábamos de nuevo en la cumbre del Caquicito y vamos poniéndole que aun nos queda la des-escalada de la canaleta y llegar al auto que todavía estaba lejos. La bajada salió bastante limpia aun que nos perdimos un poco con la huella y terminamos llegando por otro lado a la famosa mina. Nada terrible.

Bajando con este regalo de atardecer de vuelta a la mina.

Definitivamente de los días más entretenidos que he tenido en el cerro. Ahora solo pienso en volver y hacerlo más eficiente !

Equipo que llevamos:

  • Cascos
  • Arnes
  • 10 Cintas Express (definitivamente un exceso)
  • Cordines
  • Cuerda (Nosotros llevamos una de 60m)
  • ATC (aseguradores)
  • Pelao andaba con Las Sportiva’s TX2 que son perfectas para esto y yo con unas Dynafit + unas zapas de escalada en la mochila que nunca ocupe (fui de 2do en todos los trepes).

STRAVA acá.

Like what you read? Give Max Keith a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.