Viajar 6.000 kms para terminar con mi 2do DNF.

“Puta la wea”

Eso es como lo único que siento que quiero escribir ahora a cerca de este fiasco. “Puta la wea”.

Todavía me cuesta creer que me haya retirado de mi 3er intento de 100m, el que más encima, se suponía tenía (y iba) que ser el mejor hasta la fecha.

2 meses más que sólidos de entrenamiento, más experiencia, conocimiento de la ruta, estrategia de carrera y toda la challa para terminar en esto: un DNF. Puta la wea. Qué puto desperdicio! Y quizás estoy siendo muy amargo, pero post fracaso, obvio que ese es el sentimiento que finalmente termina pre-dominando por sobre otros.

Supongo que de alguna u otra forma, escribir esto debería ayudarme. Quizás hacer esta oda a la negatividad va a ayudarme a dar vuelta la página para no seguir pegado en este hoyo en el que estoy ahora. Espero.

Qué -me- paso entonces? Supongo que la única respuesta que tengo hasta ahora es que mi cuerpo estaba; estresado, débil, definitivamente no listo para intentar correr 100m subiendo y bajando cerros en condiciones hostiles.

Contexto: el día que llegué a Boulder, CO. en el más clásico de mis estilos, no espere nada y me puse mis zapatillas para salir a correr, sin importar que fuera la peor hora, en el día más caluroso del año hasta la fecha en Colorado y con media botella de agua, en altura. Obvio que mi cuerpo sintió el cambio y yo, no contento con llegar a la cumbre de Green Mountain, decidí bajar por el otro cañon para terminar semi-perdido en el Mesa Trail, deshidratado como pasa y pasado de revoluciones. Mea culpa acá; siempre tan sobre-excitado cuándo viajo a un lugar nuevo que es difícil controlar esa emoción. Prometo no hacerlo nunca más.

Lunes de la semana de BH y me despierto sintiendo que algo estaba raro; como un semi-resfrio mezclado con insolación y ese dolor en el pecho que a uno le queda después de haberse esforzado en altura (cosa que en verdad no hice). Pánico fue mi primera reacción. NADIE quiere sentirse enfermo la semana de su carrera más importante del año, pero supongo que nadie tampoco se frikea tanto…esperando que las cosas no pasen más allá de un leve malestar.

Martes en la mañana y salí a darme una vuelta -corta- al Mt Sanitas. Sentí que algo no estaba bien; no tenía mucha energía y mi respiración/pecho estaba medio raro en general. La CTM. Se supone que debería estar derrochando energía por el taper y todo eso y ahí estaba yo; apenas moviéndome decente cerro arriba.

2 días sin correr, “cuidándome”, tratando de comer decente y hasta metiéndome unas pastillas naturales que me dieron acá para el resfrío/malestar de cuerpo y en verdad nada parecía mejorar mucho. Como no trote esos días, supongo que tampoco tenia con que comparar las sensaciones.

Viernes en la mañana (race day) y supongo que más mental que físicamente, me auto-convenzo que todo esta en perfectas condiciones. “Este podría ser el mejor día de mi vida” y todas esas cosas clásicas que uno se dice antes de largar una carrera para sentirse bien. Que weon.


La carrera

Un poco entre que definitivamente estaba muy fit y descansado y otro poco por que los primeros kilómetros de una carrera siempre son fáciles, la verdad es que no sentí absolutamente nada extraño. “Perfecto” pensaba.

En el ‘trencito’ durante la 1ra subida larga del día. Wildflowers everywhere

Kilómetro 30; si bien iba decente en todo sentido (creo que para Dry Fork, que es la 1ra aid-station grande estaba dentro del top10), la verdad es que no sentía que le estuviera poniendo mucho empeño pero algo empezaba a sentirse medio extraño.

Obvio que en unas 100m pasan muchas cosas, tanto físicas como mentalmente, así que si un par de kilómetros se ponen un poco ‘rudos’ uno ni siquiera piensa en eso, uno solo marcha. Lo clásico; te preocupas de estar comiendo bien, de hidratarte, de ver qué mierda puede estar pasando y tratar de arreglarlo, te pones a mirar el paisaje, qué-se-yo. Piensas que todo va a pasar.

Después de ese abastecimiento (Dry Fork), termine corriendo solo por lo que pareció una eternidad. Las cosas seguían decayendo lentamente y yo no entendía bien que estaba pasando.

Kilómetro 35 y decido “premiarme” con mi 1er waffle de la carrera. Se suponía que iba a guardar esos para más adelante, pero como los geles no estaban pasando tan bien bien, había que hacer algo. Lamentablemente ahi tuve un momento “Oh-oh” y me di cuenta que ni siquiera los waffle me estaban dando felicidad ahora.

Los kilómetros “malos” pasaron a ser 5, 10, 15 y obvio que llega el momento en que uno empieza a cuestionarse toda la situación. “Qué chucha me pasa?” “Qué estoy haciendo mal?”, “Todavía me quedan 70m, la ctm”, etc.

1ra bajada real de la carrera que esta justo antes de llegar a “Footbridge” (qué es la 2da aid-station grande del recorrido como a los 50k) y mi ritmo me parecía una burla. Estaba todo el rato pensando que era lo típico; mi estomago en huelga que no me dejaba comer y por ende, estaba bonky antes de tiempo (que era algo que esperaba que me pasara, pero muuuuucho más adelante en la carrera) pero algo no me calzaba del todo.

Llego a Footbridge y veo a un conocido, así que aprovecho de pedirle unos anti-acidos (a ver si así solucionaba algo) y de conversar un poco. También me tome mi tiempo y saque los ginger-chews que había comprado justo para estos casos. Hasta me tome una coca-cola, que también era algo esperaba tener que hacer muuuucho después en la carrera. Salgo de ahí decidido a dar vuelta la situación como sea. Técnicamente tampoco iba tan mal, después de todo había hecho los 50k en menos de 5h30m, pero claramente también sabia que acá era donde se ponía real la cosa.

Un par de millas después de Footbridge…cuando todavía creía que todo podía mejorar. Foto: Lenny.

Después de Footbridge es donde empieza la subida-eterna-pero-corrible de la carrera. La misma donde la había pasado como el h*yo el 2015, pero al final igual había sobrevivido más o menos decente ese año. Ahora las cosas no se veían mucho mejor que esa vez y más encima, había empezado a llover, lo cuál iba a transformar todo en un barrial aun peor de lo que normalmente es.

Del trote penoso, intente pasar al power-hike. Del power-hike, pase al hike y desde ahí ya nada parecía funcionar bien. “A la mierda esto”. En ese momento, casi como una revelación, entendí que en verdad no era mi estomago o el tema de ir medio bonky lo que me estaba afectando, era más bien mi organismo completo gritándome que parara. Tenía el pecho apretado y malestares como si en verdad estuviera débil de enfermo, no de cansado físicamente. Y tampoco estoy diciendo que estuviera fresco como una lechuga, pero después de varios años haciendo esto, algo uno aprende de leer su cuerpo y lo que le esta pasando por dentro. Supongo que en lo profundo de mi ser, siempre supe que no me había alcanzado a recuperar de lo que sea que me contagiara los días previos, pero ya habiendo hecho el trip y todo lo que eso significa, al menos tenía que probar y intentarlo.

Kilómetro 60 y ya tenía claro que no iba a haber forma de sacudirme esto de encima. A continuación me tocaba seguir subiendo 20kms, cagado de frío en el barrial más asqueroso que me había tocado ‘correr’ en mi vida.

Por que no me devolví al último AB grande que había pasado hace unos 10kms? Por que supongo que en el fondo todavía creía que -quizás-podía terminar esto (la esperanza es lo último que se pierde, dicen) , además de que imaginaba que arriba iba a tener más chances de encontrar un buen samaritano que me pudiera llevar a la casa en vez de solo a la línea de meta (cosa que al final no paso, ja.)

Con la decisión ya tomada de retirarme apenas llegará al siguiente abastecimiento grande (“Jaws”), esos 20kms fueron probablemente de los kilómetros más miserables que me ha tocado hacer desde que estoy corriendo. Un puto desastre monumental era lo único que daba vueltas por mi cabeza. Lo único que quería, era terminar con esto de una vez por todas. Cada puta milla se me hizo una eternidad. Me empezó a pasar todo el mundo (por que después de todo, aunque yo me sintiera como una tortuga, finalmente hasta ahí no había llegado taaan lento como el resto de la gente) y ni siquiera los “good job” de los otros corredores o la buena onda de los tatitas en las mini-aid-stations que habían en el camino, me hacían sentir un poco mejor. “Fracaso” era lo único que seguía pensando todo el rato. Al final ni siquiera le podía llorar a alguien lo que estaba sintiendo por que todos tenían suficientes problemas con el shit-show en el que se había convertido la carrera por la situación del barro y el frío.


Acerca del DNF en si, creo que esta 2da vez no fue el hecho de “no poder terminar” lo que más me molesto, después de todo, ya no me tenía que probar a mi mismo que era capaz de terminar unas 100m, si no que me daba angustia pensar en todo el tiempo y recursos invertidos en el proceso de entrenar bien para una carrera tan larga como esta y como todo eso se estaba yendo a la basura paso tras paso. Qué frustración más grande sentir que había hecho todo bien hasta aterrizar en Boulder, para luego cagarla con un par de detalles, que quizás sumado a un poco de ‘mala suerte’, me hicieron mandar todo a la mierda.

Y obvio que todos pueden decir que no todo es un desperdicio, que lo fit, la experiencia y todo sigue ahí..que lo lleve a otra parte (leáse a otra carrera) y listo, pero la verdad es que no es tan así y acá es donde quizás me-quejo-de-lleno o estoy siendo demasiado drama-queen, pero qué chucha se supone que tengo que hacer con 2 meses de solid 100m training en Chile? No hay absolutamente nada que me motive o interese correr allá (digo “allá” por que escribo esto desde gringolandia) y por otra parte, todas las 100m de la puta-lista-para-HR100 son al menos en un par de meses más y no sé si me interesa volver a invertir tiempo y recursos en otra de esas este año.

Ah si, y la guinda de la torta y lo que me hace quedar con un sabor amargo hasta el final, es que perdí mi ticket. Ya no tengo ninguno para meter a la lotería y probablemente no tenga nada para meter hasta el final del 2018, lo que significa que tendría que partir jugando de nuevo recién para intentar correr el 2019. Quizás ya ni siquiera me interesa seguir jugando ese juego. Increíble como todo se puede ir al carajo en un día corriendo por las montañas. Aja.

Menos mal que como algunos dicen; esto es solo un hobby….menos mal.

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