Dia Internacional de la Mujer: mucho que celebrar

Ser mujer es ser muchas cosas, siempre lo he dicho. Todas las mujeres somos diferentes, independientemente de nuestra condición social y económica, de nuestra capacidad de acceso a la información y las oportunidades que la vida nos haya brindado; eso quiere decir que mis colegas de trabajo y yo, a pesar de pertenecer a la misma clase social y de haber tenido oportunidades semejantes, somos diferentes. Somos diferentes porque cada una tiene una historia única, experiencias únicas que nos hacen percibir el mundo de manera distinta, que han formado nuestras convicciones más profundas y nuestro propio concepto de femineidad.
El Día Internacional de la Mujer es un día importante porque se conmemoran incontables luchas, y esa es su razón de ser. Originalmente, este día se destaca por conmemorar la lucha de 140 mujeres trabajadoras que en 1911 protestaron por sus deplorables condiciones de trabajo, en una fábrica de camisas en Nueva York, estas mujeres fueron víctimas de un incendio en este mismo lugar; aunque existen teorías de que este fue accidental, la sospecha de su intención ha quedado en la humanidad. Asimismo, en este día se pueden conmemorar incontables luchas, tales como la de Rosa Parks, mujer negra encarcelada que se negó a levantarse de su asiento para dárselo a un hombre blanco en el transporte público, como era ley en su época, al sur de Estados Unidos en 1995; o la de Indira Gandhi, primer mujer india que ocupó el cargo de primer ministra en su país, asesinada en 1934 por sus posturas políticas progresistas y revolucionarias. Mucha sangre ha corrido para que las mujeres actualmente tengamos derechos, y es necesario crear conciencia de ello.
Aunado a eso, este Día Internacional de la Mujer han abundado expresiones que repiten la misma idea: “Este día no queremos felicitaciones, queremos derechos”, “No queremos flores, queremos respeto”, “El Día de la Mujer no es para que nos recuerden lo especiales que somos”.
Es cierto que ser mujer en un sistema patriarcal es vivir en una lucha constante, cuando sentimos miedo al caminar solas por la calle, cuando anotamos la placa porque una amiga tomó un taxi sola; cuando somos acosadas con palabras, con miradas; cuando se reprime nuestra sexualidad con imposiciones morales tejidas durante años; las mujeres somos objeto de violencia alrededor del mundo, y esta tiene múltiples formas, algunas evidentes y grotescas, otras apenas perceptibles como las telas de araña, pero también peligrosamente resistentes.
Sin embargo, cada mujer elige conmemorar este día de la forma en que prefiera, como cada mujer elige el tipo de mujer que quiere ser; por eso a pesar de todo esto, hoy también celebro ser mujer.
Celebro que gracias al coraje de mujeres valientes a lo largo de la historia actualmente yo pueda ser una mujer con derechos, con acceso a la educación, a la salud; celebro que actualmente mi trabajo pueda ser remunerado igual que el de un hombre; festejo darme el lujo de tener solamente amigas solidarias que no reproducen los comportamientos machistas de la competencia y la envidia; celebro haber crecido al lado de una madre luchadora que me ha demostrado que una mujer es capaz de todo. Festejo sentirme bella porque soy mujer, feliz con la mujer que he decidido ser. Celebro tener en mi vida aquella amiga que un día me dijo que ningún hombre debía apagar en mí esa luz con la que ella me había conocido.
Celebro, celebro, celebro.
Ser mujer es ser muchas cosas, siempre lo he dicho, y si ser mujer es luchar, ser mujer también es pensar, cuestionar, desencajar. Pienso, repienso y cuestiono, y finalmente vuelvo a pensar: en este Día internacional de la Mujer hay mucho que celebrar.
