Washington, DC Stands With DREAMers

Photo credit: Executive Office of the Mayor // Khalid Naji-Allah

Today, as we await guidance from the Trump Administration on the future of DACA, it is important that all of us — the thousands of Washingtonians and millions of Americans who believe in the program — send a clear message to the White House: regardless of the problem, ending DACA is not the solution.

The DACA program is about supporting young immigrants who were brought to the United States as children — many when they were just a toddler — and who are now looking for opportunities to legally work and go to school in the country they know as home. DACA is about opening doors of opportunity to young people who have done what our country has asked of them, young people who call the United States home, young people who are looking for a chance — whether through education or employment — to thrive.

Across the country, DACA allows its beneficiaries to apply for financial aid, go to college, obtain drivers licenses, find employment, and participate as active members of their communities. In Washington, DC, DACA has allowed nearly 800 young people to come forward, pass background checks, and live and work legally in the United States. Nationwide, the program has bettered the lives of nearly 800,000 young people.

As we work to get back to a place where more people can achieve the ideals of the American Dream, DREAMers are living it.

Ending DACA is not going to fix the immigration system in the United States, nor is it how we will build safer cities or a stronger economy. Our country is safer when fewer people believe they must live in the shadows. And regardless of political rhetoric — rhetoric that is designed to pit our most disenfranchised communities against one another, we know that opportunity is not a zero-sum game.

Right now, every leader in the U.S. should be focused on unifying our deeply divided country. As we saw recently in Charlottesville, and as we see on the news and online every day, our country has yet to heal not only from a divisive presidential election, but from wounds that go much further back in our country’s history.

My Administration will continue to fight for and defend our immigrant community. In Washington, DC, our diversity alone does not make us great, but our embrace and celebration of our diversity does. We are proud of our DREAMers and we will continue to support them.


Hoy en día, mientras esperamos la guía de la administración de Trump sobre el futuro del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), es importante que todos nosotros — los miles de Washingtonians y millones de estadounidenses que creen en el programa envíen un mensaje claro a la Casa Blanca: a pesar del problema, el cierre de DACA no es la solución.

El programa DACA se trata sobre el apoyo a jóvenes inmigrantes que fueron traídos a los Estados Unidos como niños — muchos cuando eran apenas niños pequeños — y que ahora están buscando oportunidades para trabajar legalmente e ir a la escuela en el país que conocen como hogar. DACA permite abrir puertas de oportunidad a los jóvenes que han hecho lo que nuestro país les ha pedido, a los jóvenes que llaman a Estados Unidos su casa, a los jóvenes que buscan una oportunidad ya sea a través de la educación o el empleo para prosperar.

En todo el país, DACA permite a sus beneficiarios solicitar ayuda financiera para pagar la matrícula, ir a la universidad, obtener licencias de conducir, encontrar empleo y participar como miembros activos de sus comunidades. En Washington, DC, DACA ha permitido que casi 800 jóvenes se presenten, pasen chequeos de antecedentes, vivan y trabajen legalmente en los Estados Unidos. A nivel nacional, el programa ha mejorado la vida de casi 800,000 jóvenes.

A medida que trabajamos para volver a un lugar donde más personas pueden lograr los ideales del sueño americano, los DREAMers lo están viviendo.

Terminar DACA no va a arreglar el sistema de inmigración en los Estados Unidos, ni es cómo vamos a construir ciudades más seguras o una economía más fuerte. Nuestro país es más seguro cuando menos personas creen que deben vivir en las sombras o escondidos. Y sin importar la retórica política — retórica que está diseñada para enfrentar a nuestras comunidades más desfavorecidas unas contra otras, sabemos que la oportunidad no es un juego de suma cero.

En este momento, cada líder en los EE.UU. debe centrarse en la unificación de nuestro país que está profundamente dividido. Como vimos recientemente en Charlottesville, y como vemos en las noticias y en línea todos los días, nuestro país todavía tiene que sanar no sólo de una elección presidencial que ha dejado dividido al país, sino de heridas que van mucho más atrás en la historia de los EE.UU.

Mi administración continuará luchando y defendiendo a nuestra comunidad de inmigrantes. En Washington, DC, nuestra diversidad por si sola no nos hace grandes, pero si la acogida y la celebración de nuestra diversidad. Estamos orgullosos de nuestros soñadores (DREAMers) y seguiremos apoyándolos.

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