En defensa del lenguaje políticamente correcto

Suelto tacos como un carretero. En serio. En inglés, en castellano y, si me da el venazo, en francés. Mis padres me tachan de hipócrita por ello. Me dicen que, si tanto me importa no ofender a la gente con mis palabras, que no debiera hablar así.

Supongo que, hasta cierto punto, tienen razón. Pero entraré en el cambio del lenguaje un poco más adelante. Antes, si tenéis dos horas, leed este artículo de Film Crit Hulk. Estas dos frases, especialmente la última, se me quedaron clavadas

But using sensitive words is just looking at the world around you saying that you are trying. It is looking at the disenfranchised and saying “I see you.”

Eso es, por lo que he visto en los entornos online (sí, uso cursiva para online, ¿vale?) por donde deambulo, ser políticamente correcto.

El problema con hablar así es uno que también he visto y vivido. La gente no entiende por qué, lo ven como un ataque sobre su libertad de expresión y… sí, comprendo por qué alguien podría pensar eso. Es una manera de controlar el lenguaje. Os suena un poco a 1984, ¿verdad?

Sin embargo, aunque algunos partícipes son un tanto… vocales y agresivos (y los responsables de dar un mal nombre a todos los movimientos sociales de tipo grassroots, de hecho), casi todos lo hacemos con la mejor de las intenciones. Casi todos siendo clave en esa última frase. Porque siempre hay quien solo quiere joder la marrana.

Pero volvamos al lenguaje en sí.

El lenguaje controla cómo pensamos. Y, según Snow Crash, una gran novela cyberpunk de Neal Stephenson, puede utilizarse para programar a la gente con la ayuda de drogas y así generar una religión basada en Enkidu e Ishtar y… Perdón, cuando hablo de Stephenson, tiendo a divagar porque sus novelas son historias hasta las cejas de éxtasis y coca.

Pero en serio, el lenguaje controla nuestra manera de pensar y expresarnos. De la misma manera que nuestra manera de pensar y expresarnos controla el lenguaje. #Symmetry

Hay un vídeo fascinante de Wisecrack acerca de esto y presentan bastante bien ambos lados de la discusión. Sí, por un lado, acomodar el lenguaje para no hacer daño es bueno. Pero eso lleva al otro bando a usar esas palabras buenas para hacer daño.

Kyle Kallgreen también tiene un vídeo acerca del lenguaje y cómo evoluciona, abordándolo todo desde el punto de vista de los insultos en las obras de Shakespeare. Dadme diez minutos y medio, que lo quiero volver a ver.

Ya estoy.

Básicamente, hablan del llamado ciclo de la expresividad.

De distintas maneras, pero hablan de él.

Lo que dice esta hipótesis es, básicamente, que a medida que una palabra sustituye a otra, poco a poco, el nuevo significante tiene su significado (o sus connotaciones significativas) intercambiado por uno ofensivo (no necesariamente así, pero estoy hablando de lo políticamente correcto, así que eso es lo que me interesa. Un ejemplo no nocivo de esto sería la palabra “meme”, que ha adoptado un nuevo significado) o, también, al revés. Muchos tacos (de los que yo uso), ya casi no tienen fuerza, se usan entre colegas.

Otras palabras no tanto, ganan fuerza. “Bujarra”, por ejemplo, ya no se usa. Es increíble e incómodamente retrógado y ofensivo. Sin embargo, “marica” sí se usa de insulto (por ciertas personas, aunque cada vez menos). El significado en el diccionario es el mismo para ambas palabras: homosexual.

Pero se usa para insultar, para restarle valía a la masculinidad de una persona.

Bueno, después de hablar un poco del lenguaje y como deforma y forma nuestra sociedad tanto como ella a él, volvamos al lenguaje políticamente correcto.

It is looking at the disenfranchised and saying “I see you.”

¿Habéis visto mi maravilloso y profesional uso del formato para que os fijéis en la frase?

Soy el puto amo.

¿Veis, también, como suelto tacos? No era un farol.

En inglés, de hecho, uso una de las palabras más obscenas del lenguaje sajón: “c*nt” (censurado por si lo lee mi mamá, que no se escandalice (demasiado)). No solo es obscena, sino que es problemática por una interminable ristra de temas relacionados al feminismo (tema al que no pretendo entrar ahora, pero que es muy muy interesante).

Sin embargo, al igual que a Louis C.K., me encanta usarla. Pero no por las mismas razones, sino por la potencia que tiene. Es una palabra contundente, como un disparo de un revólver de un calibre incómodamente potente.

Y soy consciente de que es una palabra con muchísima carga. Es como un cheat day en mi dieta lingüística.

C.K., sin embargo, tiene una postura distinta a la mía en lo que se refiere al uso de algunas palabras.

“F*ggot”, por ejemplo.

Su razonamiento tiene mérito. Pero, aunque no quiero decir que sea totalmente erróneo, me parece que sí es injusto.

C.K. es muy consciente de su posición ventajosa en la sociedad estadounidense (y, por ende, occidental). La usa para el bien a través de este segundo monólogo.

El uso de un lenguaje políticamente correcto está, para mí, estrechamente atado a mi sentido de cómo escribir buenos chistes. En inglés hay, a muy grandes rasgos, dos tipos de humor:

  • Punch up: burlarte de aquellos más afortunados que tú como, por ejemplo, algunos señores naranjas.
  • Punch down: burlarte de aquellos más desafortunados que tú como, por ejemplo, hacen algunos señores naranjas.

Utilizar lenguaje que sabes resulta ofensivo para minorías (de cualquier tipo) es hacer daño a gente que, por definición, no puede defenderse.

It is looking at the disenfranchised and saying “I see you.”

Esa palabra.

¿La véis?

Disenfranchised.

Google la traduce como “privado de derechos civiles”, pero puede ser más insidioso. Pueden (y en occidente, suelen) ser personas, que, en un sentido técnico tienen derechos civiles pero que, por cualquier razón, no pueden hacer uso de ellos. Por fallos sistémicos sistemáticos o las razones que sean.

Medir nuestras palabras es un tema de educación, como me dicen mis padres.

Innegablemente.

Ser políticamente correcto va más allá. En la “sociedad educada”, hay comportamientos que se siguen aceptando. Sin embargo, eso no significa que sean comportamientos inocuos. Son comportamientos insidiosos y nocivos.

Las microagresiones de las que mucha gente se ríe en facebook, por ejemplo. ¿Habéis visto esos comentarios? Gente que se ríe de eso. Es gente que no es políticamente correcta. Es gente que se comporta de manera aceptable y educada pero que hiere las sensibilidades de otros. Y sí, soy consciente de que, inevitablemente, todos herimos las sensibilidades de los demás alguna vez.

Y sí, siempre podemos retractarnos, disculparnos o hacer mil cosas para dar a entender que no era nuestra intención hacer daño. Pero usar lenguaje políticamente correcto es una manera, por así decirlo, de anunciar que queremos, si no ayudar, al menos no meter palos en las ruedas de los demás.

Someone has to speak up for them as have no voices. Terry Pratchett, A hat full of sky