Qué hacer cuando la diñe y mi posición acerca de la propiedad intelectual

que la última vez dije que, cuando volviese a hablar de Sir Terry Pratchett, hablaría de la fe y todo eso. Sin embargo, entre el artículo previo y este, ha salido esto a la luz.

Y estoy tanto triste como cabreado. Como siempre.

Pero estoy cabreado no por el mundo en general, sino por la respuesta que me dieron al anunciarlo en la sección de cultura de mi redacción. Ellos no saben que Pratchett es mi autor favorito, diré en su defensa. Pero decir “qué subnormalidad” no me ha parecido la respuesta apropiada. No estoy al borde de las lágrimas, pero… puede que un poco, siendo totalmente honestos.

Así pues, me he puesto a pensar. ¿Qué quiero (de momento) que la gente haga con todo aquello que yo haya escrito y no publicado?

De entrada, una novela terminada (aunque no editada), se publicaría inmediatamente (previa edición a la publicación #OBV), pero, ¿y lo demás?

Creo que quiero que se publique todo gratis, en mis blogs.

Para los que no lo sepáis (y, viendo cuánta gente lee esto ensayos hoy por hoy, nadie no lo sabe. Sí, uso dobles negativos), tengo dos blogs: uno de reseñas y uno de relatos.

Y, aunque se puede comprar (de momento) una noveleta mía, también se puede leer gratis.

¿Por qué?

Porque no me gusta solo escribir, sino entretener. Y sé que no todo el mundo puede gastarse dinero en entretenimiento. Me parece mal cobrar a la gente por una labor de amor. Si me quieren pagar, adelante, lo aceptaré y agradeceré. Eso me permitirá tener más tiempo para escribir gilipolleces. Pero sé que no siempre es posible dar dinero a todos los creadores de contenido que uno aprecia. Por experiencia. Lo único que puedo pedir como autor, realmente, es que la gente me preste su tiempo y ya.

Por eso me parece que Creative Commons es uno de los grandes inventos de la humanidad.

A grandes rasgos, CC es una manera de registrar propiedad intelectual de diversas maneras priorizándose los deseos del creador. Como se hizo con Siegel y Shuster o Jack Kirby. Ah, no, esperad, que los derechos de copyright para muchos creativos son un jodido mamoneo y les destrozan vivos.

CC permite que todos compartamos los relatos de los demás de cualquier manera. A grandes rasgos. Os dejo aquí las licencias típicas:

Pero volvamos a la decisión de Pratchett. Esto es, mayoritariamente, mi manera de hacerme a la idea de que ya no va a salir a la luz nada nuevo escrito por él. Las esperanzas que algunos albergábamos de que hubiese una cuadragésimosegunda novela secreta del MundoDisco han muerto. En realidad, podría haber habido hasta 10 novelas sin terminar ahí, cosa que no me alegra especialmente.

Sin embargo, tengo que decir que es:

  1. Es exactamente lo que él quería
  2. Es una manera maravillosamente estrafalaria de terminar de dejar el mundo.

Aún con todo, sabiendo que eso le representa perfectamente y queriendo, algún día, compararme a él (por algo llevo sombrero de ala ancha), admitiré que no es para mí. Si mis relatos pudiesen satisfacer a alguien de alguna manera, quiero que siempre puedan leerlos.

Aunque mi nombre se olvide, mis relatos perdurarán. Todos, por ignominiosos que resulten.

I met a traveller from an antique land,
Who said — “Two vast and trunkless legs of stone
Stand in the desert. . . . Near them, on the sand,
Half sunk a shattered visage lies, whose frown,
And wrinkled lip, and sneer of cold command,
Tell that its sculptor well those passions read
Which yet survive, stamped on these lifeless things,
The hand that mocked them, and the heart that fed;
And on the pedestal, these words appear:
My name is Ozymandias, King of Kings;
Look on my Works, ye Mighty, and despair!
Nothing beside remains. Round the decay
Of that colossal Wreck, boundless and bare
The lone and level sands stretch far away.”
Ozymandias, Percy Bysshe Shelley
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