Steven Universe y… cosas de la serie, supongo

Karl
Karl
Aug 9, 2017 · 7 min read

Hace unas semanas, Cartoon Network publicó la banda sonora de Steven Universe en Spotify. Así pues, voy a diatribar un poco acerca de la serie. Y reventarla como si le metiese una escopeta por la boca.

Porque disfruto sobremanera reventando cultura popular. Es mi pasión.

En serio, si queréis verla, no leáis esta pieza.

Así pues, estando todos bajo aviso, vamos a ello:

Steven Universe es una serie de animación de 2013 en la que Steven, el protagonista, es un niño con una piedra en el ombligo que le da poderes mágicos. Vive con tres mujeres (que en realidad son hologramas y cuatro mujeres, pero dos de ellas están mezcladas en una única persona. También, técnicamente, no tienen sexo, pero se identifican como mujeres y utilizan pronombres femeninos, así que… make of that what you will) que también tienen superpoderes. Tiene un león rosa de mascota y su saliva cura heridas y enfermedades.

Ah. Y también es su propia madre.

De izquierda a derecha y arriba a abajo *inspira*: una ballena voladora que es un figmento de la imaginación de Steven…

Es una serie muy fácil de entender y seguir.

Ahora en serio, la serie es bastante fácil de seguir. Está bien escrita y toda esta información se va ofreciendo con cuentagotas, dejando al televidente adaptarse a la PÉRFIDA AGENDA HOMOSEXUAL de la serie.

Ahora en serio, aunque hay algunas personas escandalizadas a las que se les están cayendo los monóculos, no solo ha habido reacciones negativas en los últimos años. De hecho, la mayor parte de las respuestas han sido positivas.

Porque claro que sí.

Pero bueno, ya he hablado un poco de la serie en sí. Ahora voy a hablar de otras cosas.

Para empezar, podría hablar de lo interesante que es cómo Rebecca Sugar y su maravilloso equipo llevan una trama de ciencia-fantasía increíblemente complicada y la hacen asequible, cosa que es verdad. En serio, todo lo que os he dicho se explica en (mientras escribo esto) 132 episodios. Hay amplio tiempo para entender todo. De hecho, lo que más tiempo lleva es, más que descubrir cómo funciona el mundo de Beach City, cómo engranan los personajes entre sí.

Las relaciones entre todos los personajes es el aspecto más sólido e interesante de toda la serie. Todos los personajes son, como me dijo hace un tiempo un amigo, casi personas.

No consiguen superar la barrera que, para mí, Holden Caulfield pasó, pero están muy cerca. Están casi vivos. Están a un poco de arcilla y un soplo de Zeus para tener vida propia (buscadlo, ese origen está por ahí perdido, pero no sé dónde).

Pero sí son bastante realistas. Son partes de personas que he conocido antes. Y, cada vez más, están haciendo cosas más… distintas con los personajes (hace poco introdujeron un análogo de una relación poliamorosa, pero fue como, medio capítulo).

La serie plantea una visión interesante del mundo.

Las Gemas son, a efectos prácticos, una guerrilla que defiende la Tierra de una raza alienígena colonizadora. Las Gemas pertenecen a esa misma raza colonizadora.

Otro estudio, probablemente, habría pecado de usar la narrativa delsalvador blanco”. Sin embargo, Rebecca Sugar (a quien no podemos separar de esta serie, por cierto), optó porque todos los personajes no solo fuesen mujeres (técnicamente, hologramas sólidos sin género que se identifican con pronombres femeninos), sino mujeres de distintas etnias y formas físicas.

De acuerdo, como son hologramas no tienen distintas etnias ni formas, entendido, peeeeeeero, son distintas gemas y, en su sociedad, miembros de distintas castas sociales. De hecho, uno de los gradnes tabús es que haya una fusión de dos gemas distintas, una de ellas, por ejemplo, miembro de una una casta militar muy baja mientras que la otra lo sea de, por ejemplo también, una casta de videntes que está en los niveles más altos de la sociedad. POR EJEMPLO.

La fusión es, en su mundo, el acto definitivo de unión. Un amigo lo ha comparado a relaciones sexuales. Yo, por cómo soy, lo comparo a una unión sentimental superior. Sí, la relación física es parte de mi análogo de la fusión, pero trasciende esa compenetración.

Sí.

He hecho ese chiste.

¿Algún problema?

De acuerdo, prosigamos.

Claramente, para la serie, no solo las relaciones interpersonales son importantes, sino las relaciones sentimentales románticas. Correspondidas o no. Cómo nos definen y cómo nos comportamos en respuesta al amor que se nos da o se nos niega. La serie pivota alrededor de eso. Es una Bildungsroman televisiva.

Desde que la vi anunciada en 2013, supe que tenía que verla. No solo por el arte que se usó para publicitarla. No solo por el concepto de ciencia-fantasía (piedras espaciales que luchan contra el mal), sino porque era una serie acerca de crecer con personajes femeninos interesantes.

Me encantan los personajes femeninos. Más que nada porque no sé escribirlos bien. Lo intento, pero fracaso. Por eso suelo escribir acerca de investigadores privados en mundos mágicos. Aparte de porque ese concepto es maravilloso.

Así pues, en 2013, empecé a ver la serie. Es cierto que los primeros capítulos dejan un poco que desear. Al comienzo solo parecía una serie episódica (algo que es cada vez más raro, puesto que cada vez más series quieren tener una trama que abarque cada temporada).

Sin embargo, poco a poco, cuando el final de la primera temporada se acercaba, empezó a resultar evidente que había algo más. La trama, sin embargo, que conecta cada capítulo es la vida de Steven. Pero todos los capítulos toman de los anteriores y construyen sobre sí.

La serie es, más que una historia contada a trozos (que lo es) es una colección de historias… Gestálticas, supongo. Gestalt, en inglés, significa más que la suma de sus partes. Eso es la serie. Una colección de historias que, cuando se suman, son más grandes que sí mismas.

No solo por las historias en sí, sino porque los temas que tratan deben ser abordados lo antes posible. No solo la homosexualidad (cuando antes lo vea un niño en una familia tradicional, mejor), sino su manera de tratar las relaciones interpersonales.

Envidio a los niños que crecen con Steven Universe. No solo porque es una serie maravillosa, sino porque la serie les enseña cosas que yo he tenido que aprender por las duras. Era cierto que lo “sabía” de antes, pero no lo interioricé hasta hace unos cuantos años, cuando ya estaba en mi adolescencia.

Steven, como todas las Gemas, es alguien, normalmente, positivo. Pero eso no quita que tengan sus problemas, sus tragedias.

La serie no solo normaliza toda clase de relaciones, sino que les recuerda que todo lo que sienten y viven le pasa a más gente. Esto nos ayuda a todos, como hipotetiza People Watching, una de las mejores webseries que he visto nunca (de la que tendré que hablar en el futuro). Saber que no estamos solos nos ayuda. Es un punto de apoyo increíblemente valioso. Por eso buscamos, muchas veces, la aprobación de los demás. Es una manera de no sentirnos solos.

Pero volvamos a Steven.

La serie también ofrece distintas maneras de ser fuerte al público. Esto es maravilloso, no solo para los niños, sino para las niñas. Tienen distintos modelos a seguir, algo que no es muy normal, que digamos.

Por otro lado, las gemas no son perfectas. Cometen errores y, lo que es más interesante, crímenes. Sin embargo, no les quita humanidad, sino que las hace personajes más complejos y complicados.

Por ejemplo, su relación con Lapis… Está atrapada en un espejo (como Alicia, pero más traumático todavía, si cabe) y las Gemas la mantienen ahí, como una prisionera de guerra.

Curiosamente, aunqe ambos lados (las Gemas y Lapis) ven al otro bando como… inhumano, no digno de respeto, esto no viene de una maldad inherente o algo similar, sino de una falta de entendimiento provocada por no hablar las unas con las otras.

Una vez hablan y discuten sus problemas… No se hacen amigas exactamente, pero empiezan a tratarse bien y a no intentar matarse.

Steven Universe es una serie que quiere hablar de la diplomacia. Es una serie que quiere enseñarle a los niños que el diálogo es crucial. Que hablar es algo que nos ayuda a todos a mejorar y a poder vivir bien. O, por lo menos, no mal.

También, quiere hablar de temas importantes como las familias fuera de las familias.

Las Gemas y Steven son una unidad familiar no convencional pero, no solo eso, la serie alaba esa manera de vivir.

Todos los protagonistas (salvo, quizás, Steven en sí) son parias de la sociedad en Homeworld (la sociedad de las gemas) por diversas razones. No voy a entrar en las razones, solo espero que confiéis en lo que digo y me sigáis un poco más.

Garnet, Pearl y Amethyst son parias, marginadas sociales tanto por sus condiciones innatas como por sus decisiones.

Yo, afortunadamente, no he tenido ese problema. Nunca he sido popular, pero tampoco es que la gente me evite. Activamente, al menos. También, he tenido la buena fortuna de que mis padres me acepten como soy. O, al menos, se han resignado a tener un hijo que considera el uso más valioso y práctico de su tiempo consiste en estar detrás de un ordenador, vomitando palabras o, en su defecto, leyendo novelas.

Sin embargo, tengo amigos que no se sienten tan a gusto con su familia de sangre y que, por ende, buscan en otros lugares esa conexión sentimental.

Steven Universe les explica que tu familia, aparte de tu familia sanguínea (como el padre de Steven), puede estar compuesta por gente con la que no compartas nada salvo amor. Y eso es bueno.

La diversidad es buena. Eso enseña la serie.

Envidio a los críos que vayan a crecer con Steven Universe como su serie favorita.

Karl

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Karl

Escritor y crítico idealista falto de amor propio. Hperiozista bekario.

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