Conoce a tu enemigo

Aparece por detrás, confundiéndose con las sombras, refugiándose en el anonimato de la oscuridad. Te da el alto sin desvelar su rostro. Te hace tropezar con trampas, huyendo del cara a cara. Disimula su temblor camuflándose entre los sonidos de las bestias, las expectativas propias y las ajenas. Si te detienes, se detiene. Si caminas, camina. Si vuelas, vuela. Pero jamás se atreve a tomar la delantera.
Respira, cuenta hasta tres y apúntale una linterna. La luz lo paraliza así que no tengas prisa. Míralo bien, descubre cada uno de sus trucos. Su espejo querrá convencerte de que eres débil, que es demasiado tarde, que no puedes. Sostenle la mirada. Intentará hablarte por boca ajena. No lo escuches. Sacará el álbum de tus batallas perdidas. Recuerda que no existen. Son músculos y cicatrices. Desármalo. No hay mayor cobarde que el miedo.

Like what you read? Give Carmela Serantes a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.