Pesadilla 4

Que nunca más pueda tocarte ni me peses porque te vuelves un fantasma y, aunque te tenga al lado, no puedo olerte y, si me abrazas, no siento calor y, si te abofeteo, ni te inmutas. Tú no te das cuenta y me culpas porque no sé aceptarte en tu fantasmórica consistencia y yo me frusto intentando convertirme en un fantasma como tú, y lo consigo pero entonces ya no puedo tocarte a ti ni tocarme a mí misma.

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