De la vida no sé nada; la verdad.

Verdad de una sola mentira que me habita, ¿o será a la inversa?.

Siempre ha estado en mi piel, la mancha absoluta. El corazón malsano trazado entre huecos de inquietud y soledad.

De la vida no sé nada y ella no sabe de mí. No nos hablamos.

De lejos nos hemos visto un par de veces. A veces como si nos conociéramos nos saludamos. Un socavón en la tristeza, haciendo más grande la distancia. Algunos dirían que es la esperanza.

Yo no sé.

Pero como agujero en una caja, entra el oxigeno, se escapa el alma.

Aquí donde no pasa nada.

Es la vida que a lo lejos hace eco en esta caja.

Un ruido nada más.

Un sonido que sin música no significa nada.

Una burla, un payaso cuyo mal chiste reniega de la carcajada.

La ironía que es la vida.

Coronándose en el silencio de un performance sin aplausos.

Que así como se ofrece, se retira.

Pervertida.

Hija de puta encaprichada.