Crisálida

Hoy me dormí muy temprano (ayer no había dormido) y desperté llorando (y puede que gritando) a la una de la mañana en medio de un sueño que no era una pesadilla sino una tarde de playa (mi playa, sola con libro, olas, viento, dunas, rocas, charquitas, arena blanca, agua helada) como si alguien (alguien concreto) me estuviera despertando desde dentro de mi cabeza. Lo tuiteé, lloré un rato, me volví a dormir sin sueños.

En México otro alguien despertó en medio de la noche, me leyó, se volvió a dormir y soñó conmigo tejiendo con una máquina de escribir (cosa más bonita) “un tipo de capullo o algo, te cubrías con él, no usabas estambre era algo como una fina telaraña tornasol”. Que levitaba mientras decía que era para que no me volvieran a hacer daño. Que ella me enseñaba un artículo de una revista diciendo que se iba a pasar. Que me quiere y ojalá se me pase pronto.

Antes, durante y después tomé conciencia de muchas cosas en orden no cronológico. Algunas chocan entre ellas:

  • Que tengo un ritual o un tic o un bucle o una mierda que consiste en lavarme la cara, verme en el espejo, recordar cómo me miraba alguien, echarme a llorar otra vez. Repetir. Ser consciente de que ya no está para decirme que llore, que me desahogue. Sin la hache intercalada. Pensar que nunca habría creído que me iba a resultar más fácil verme fea como siempre a pues no tanto como ahora. Él hubiera dicho, cuando me lo decía, que guapa, pero repetimos que ya no está.
  • Que desde hace unas semanas reporto todo como si necesitara monitorizarme y ser monitorizada. Que es mejor que estar alejada de todo y hecha bolita, que eso es un avance, no un retroceso.
  • Que es verdad que se va a pasar.
  • Que la regla, al contrario de aquella otra historia en que me servía para recordar y sentir culpa y añoranza, en esta me provoca dejar de ser indulgente con comportamientos cuestionables ajenos.
  • Que estoy un poco más cerca de poner la mano al borde del abismo y salir.
  • Que este abismo, aunque en vez de sólo asomarme haya caído, por lo menos al fondo tenía agua y no lava hirviendo como el anterior.
  • Que realmente yo estaba sólo asomada y me han llevado de la manita al borde para darme un empujón.
  • Que revolcarse en el dolor hasta que te lo terminas todo y te levantas es lo que (me) sirve. Que ya casi lo estoy terminando.
  • Que sí va a haber, aunque ahora no las vea, cosas salvables de esta historia. Cosas igual de preciosas que me lo parecieron en el momento pero ahora desligadas de la otra parte. Y que lo de desligarlas no fue decisión mía sino una que tomaron por mí.
  • Que a lo mejor es cierto que no tuve culpa.
  • Que ya no necesito que sea la persona que en último término provocó todo este dolor quien me consuele.
  • Que todos nos alejamos por temporadas de la gente y siempre hay alguien que te sigue esperando. Que sueña contigo, que te ve de pronto desde fuera y te dice lo que necesitabas escuchar. Que te recuerda como eras antes de ser un pozo de tristeza. Que por eso es bueno y necesario cuidar los vínculos y que cuidarlos no está reñido con hacerse una bolita cuando estás mal y desaparecer.

Además de soñar conmigo, X. me ha regalado un cuento que le recuerda a mí o yo al cuento o ambas cosas y me voy a hacer lentejas (al menos esa intención tengo). Sirva este post (y todo este Medium) de monitorización y para dejar constancia de que por una vez me recubro con una crisálida y no una coraza de armadillo.

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