Prisiones

Hago lo que me llena

Se podría decir lo que me llega a vaciar

De los corpulentos demonios que se recuestan en la amnesia

Podría nombrarlos uno a uno para besarlos a ratos

Cada cuanto, a cada pena

Para que le seduzca el hambre a mi tripa decepcionada

Ávida de etilo, de la sensación del fuego

De la mano en mi cadera y los labios en tono borroso

Vivo por eso

Y vivo para emanar el lado que no se cuenta

Para acariciar los perfiles de narices puntiagudas

Jóvenes y antiguas

Para tomar la belleza como ejemplo

Y tornarme alrededor de ella.

Ya no me importa que te vayas

Ahora haré, de hecho, todo lo posible para lograr tu partida

Una mordida aquí y allá, que te dejen boquiabierto

De la idea mía, de la idea de lo bueno.

La puerta y su margen van a ser tu corona

En la que cavilarás con sobrio sabor óxido en la boca

Un óxido quemante

Uno de forma espesa.