Prólogo de un cambio anunciado

Rodrigo Rato veraneando en su yate, en Mallorca

Así comienzan los días que son iguales aunque parezcan diferentes, así nacen los días en los que la historia cambia aún cuando todo es igual, así, querido amigo, comienza el día que morirá como otro cualquiera pero que no olvidaremos. Hoy puede ser el prólogo de un cambio histórico, mañana se presenta una oportunidad única. Mañana, saldremos a la calle y decidiremos. Decidiremos si queremos ser soberanos en nuestra tierra o si vamos a seguir permitiendo que nos gobiernen desde arriba. Desde muy arriba, desde ese cielo que los gobernantes temen pero que no, por más dineroy poderoso se crea, a los ciudadanos asusta.

Mañana es un día alegre, festivo, mañana, recordaremos a todos los que lucharon por traer la democracia a este país y a los que murieron por defenderla. Mañana es un día de júbilo, sí pero no de olvido sino de recuerdo. De recordar a esos abuelos, que hoy no están con nosotros, que se dejaron el alma, la voz y la piel para que gocemos de derechos. Derechos que ganaron con sudor y sangre que nos recortan desde despachos. Mañana hay que sonreír, sí pero hay que sopesar. De sopesar si vamos a gobernar o a dejar que nos gobiernen, si vamos a votar o a dejar que voten por nosotros porque la historia es dura y nos ha demostrado que si nosotros no hacemos la política otros la harán por nosotros. Mañana es un día decisivo, sí. Pero también lo es de indecisión, de decisión, de previsión y de permisión.

Mañana defenderemos nuestros derechos contra los suyos, el pueblo contra el oligopolio, el Ibex, la banca y la patronal. Mañana puede ser un día en el que todo cambie, con tu ayuda, aunque también puede que todo siga igual. Y todo seguirá igual si olvidamos como nos golpearon en las plazas, como nos echaron de nuestra casa, como nos acusaban de obesos mientras nos malnutríamos en comedores, aquel “que se jodan” a los parados de Andrea Fabra en las Cortes, las pensiones, el paro, las pelotas de goma, los ERE, “Luís, sé fuerte”, la Gürtel, la Púnica, Rodrigo Rato de vacaciones en su yate mientras evadía sus impuestos, una contabilidad B y un Presidente, muy Presidente y mucho Presidente. No olvidamos como nos han enfrentado a los unos con los otros, nos han hecho culpar al pobre, al refugiado, al inmigrante y a todo el que fuera distinto para que nuestro dedo no señalara al poderoso. Pero ahora lo hace, le señalamos sin miedo porque se está acabando el miedo. Ante sus intereses, nuestra alegría.

Es tiempo de escribir la historia, es tu momento, españoles, que no conviertan en utópico la dignidad, que nos devuelvan lo que es nuestro. Mañana es el día de, como dice la canción, “defender la alegría como una bandera, que no te hace prisionera, que no cree en dioses ni fronteras, defendamos perseguir nuestras quimeras porque hacen falta locos, hacen falta majaderas”.

Y así, acaban los días que son diferentes aunque parezcan iguales.