Impresiones de Nintendo Switch no patrocinadas por Reggie

Tras más de 10 años sin poseer personalmente una consola de Nintendo (la última fue Game Boy Advance SP) compré hace algo menos de una semana la Switch y quería comunicar mis primeras impresiones. Quería hacerlo por Twitter pero me iba a quedar un hilo muy largo y aparatoso de leer y aquí lo tengo todo junto y más apañao. Si has llegado tan lejos como para abrir el enlace a Medium viniendo de Twitter supongo que te interesa lo que tengo que decir, así que espero que lo que comento satisfaga ese interés y despeje dudas o te anime a comprar el cacharro. Porque es un buen cacharro.
Que quede claro que estas son mis impresiones tras haber jugado algo menos de una semana, y solo a Breath of the Wild y a varias demos de la e-shop. Aunque en otro momento antes de tener la consola pude jugar también a Arms y Mario Kart 8 Deluxe.
Primero el titular: Me parece una consola práctica, versátil y muy bien diseñada. No es una consola “potente”, al menos no en el sentido que la gente se suele referir con este término, pero creo que juega muy bien con los componentes que tiene para ofrecer una experiencia estimulante y que no considero en absoluto desfasada en 2017.
La considero también una consola híbrida real. Se puede ver tanto como una sobremesa con funcionalidades de portátil como al revés, depende del uso que le de cada uno. De hecho, el tema del uso personal y la personalización es una de las claves de la filosofía del diseño de Switch y probablemente lo que más me atrajo de ella en un primer momento y ahora. La consola abraza sus diferentes modos de juego y configuraciones y no veo ninguno mucho mejor que los otros. Aquí es donde entran los joy-cons y la pantalla: Los joy-cons me resultan bastante más cómodos de lo que muchos temían, y la pantalla por otra parte tiene un tamaño no ideal (a ratos) pero sí adecuado, ya que tiene que ajustarse para permitirte jugar tanto en modo tablet (la tienes más lejos) o portátil (más cerca).

En el modo portátil los joy-cons encajan de forma natural y casi ni se nota que están ahí, diría que los mandos se diseñaron con ésta como configuración principal en mente. La pantalla es más grande y más pesada que otras portátiles como la Vita o sobre todo la 3DS, pero se agradece porque se ve muy bien en sus 720p. En Zelda permite un gran nivel de detalle y colorido y ofrece una experiencia muy similar a la de jugar en TV. Pero sobre todo Mario Kart fue el que me sorprendió, la calidad visual incluso en pantalla partida es espectacular en una portátil. Además todo junto (consola y joy-cons enganchados) pesa menos y se siente más cómodo en las manos que el mando de WiiU, a pesar de que a ojo diría que tiene dimensiones similares.

En el modo tablet la pantalla se antoja algo pequeña, pero compensa con un gran (pero gran) ángulo de visión que viene bien para el multijugador. Esta forma admite todas las configuraciones de mando que usarías en la TV pero por defecto y sin ningún cacharro más de por medio, se juega con los dos joy-cons separados en cada mano, que me parece una forma cómoda de jugar aunque no tanto como era la de la Wii (por tamaño y agarre).
Para el multi a pantalla partida juegos como Puyo Puyo Tetris o Mario Kart se ven bien a una distancia moderada de la pantalla, porque son coloridos y con elementos grandes y legibles, pero para otro tipo de juegos puede llegar a ser algo aparatoso e incómodo. El propio Zelda en modo tablet me ha resultado poco práctico debido a la gran cantidad de textos, a los iconos en los mapas, etc… pero para un rato y a una distancia cercana es jugable.
Por otra parte, la configuración multijugador por defecto en modo tablet (o TV) son los joy-cons en horizontal uno para cada jugador, y de nuevo tengo que decir que son más cómodos de lo que parecen. Que son pequeños está claro y es algo que se nota nada más cogerlos. También se nota el desplazamiento de los controles (en uno más a la derecha y en el otro más a la izquierda), pero como la separación de los joysticks y los botones es la misma en ambos casos al final da igual, y no considero que haya un joy-con “bueno” y otro “malo”. Así que sí, de primeras resultan pequeños y el desplazamiento distrae, pero al menos en mi caso tras unos minutos me hice con ello y no me impidió jugar bien. También hay que tener en cuenta que el tipo de juegos que vas a jugar en la Switch con los mandos en esta configuración son muy sencillitos, y para ellos este mapeado de los controles y diseño se me antoja suficiente. A falta de jugar más horas a Mario Kart (quizás el juego donde más quejas podría haber con estos mandos), mis primeras impresiones con los joy-cons de lado no fueron malas, y si estos mandos favorecen la aparición de joyitas como Snipperclips pues bienvenidos sean. Las correas son bastante necesarias para tener la mejor experiencia, eso sí, y un apunte sobre ellas es que son muy intuitivas de poner pero no tanto de quitar, y las primeras veces te puedes llevar un mini infarto al escuchar el sonido tan “esto se ha roto” que hacen al desacoplarse.

Por último, con el modo TV puedes tener la experiencia completa de consola de sobremesa al poner la tablet en el dock (lo que la carga para próximos usos como portátil) y unir los dos joy-cons con el grip para obtener un mando completo. Los joysticks son claramente de portátil y la sensación no pasa desapercibida al jugar de esta forma (son similares en tacto a los de la Vita aunque más cómodos). También los botones se quedan más juntos que en un mando de PS4 o One, lo cuál puede ser un problema para el que tenga manos muy grandes. Vais a ver a gente rajando del grip cosa mala, pero a mí me parece que ofrece una experiencia convincente. He echado bastantes horas a Zelda con él y lo prefiero a jugar con los mandos separados en plan Wii. Supongo que en algún momento acabaré comprando el mando Pro, pero por ahora no tengo prisa.
En impresiones más generales, el diseño de portátil permite que se puedan hacer cosas bastante impresionantes, impensables en otra sobremesa, como dejar un juego tan tocho como Zelda en suspensión y retomarlo en el mismo sitio que lo dejaste cuando la vuelvas a encender. Además la consola se enciende y apaga casi al instante, y el cambio entre pantallas (de TV a portátil y al revés) es muy rápido. Casi inmediato a la portátil, un poco más lento a la TV. Esto es una función muy bienvenida e inmediatamente notable si tienes otras consolas. En lo que tardo en encender la PS4 y ponerme a jugar a algo puedo llevar casi un minuto con Zelda funcionando.
En temas de seguridad, en estos primeros días me he obsesionado mucho con que la consola no tenga ni una mota de polvo y he mirado tropecientos accesorios para protegerla, pero tengo que decir que la pantalla parece bastante tocha y en principio sin necesidad de ningún protector debería aguantar muchas idas y venidas. Lo mismo puedo decir de los mandos, que se ven compactos y sólidos. Los joysticks son menos fuertes que unos de un mando como el de PS4 pero menos fuertes me parecían los de Vita y esos aguantaron todo el tiempo que la tuve.
Como conclusión y a falta de seguir jugando tanto a la consola como al catálogo, que hay ya muy buenas cosas, Nintendo Switch me parece una experiencia muy fresca en el terreno consolero. Estoy muy a favor de la gran personalización y el abanico de configuraciones que admite, que la hacen una consola muy apañada para transportarla y hacer uso de ella prácticamente en cualquier lado, pero que también te permiten tener una consola de sobremesa más rápida y silenciosa que las demás del mercado.
Para conseguir esto es cierto que sacrifica potencia bruta y comodidad en algunos casos (se mire como se mire, vas a estar más cómodo con el mando Pro que con el grip, y jugando en la tele grande que en modo tablet) pero lo hace a costa de permitir personalización, inmediatez y versatilidad.
Nintendo Switch hace real aquello que se decía de “en unos años jugaremos todos en tablets”, solo que no tiene que sacrificar la experiencia “gaming” tradicional en el proceso, sino que la abraza y le añade nuevas capas.
