El futuro de las APPs

El apasionante rumbo que están tomando las aplicaciones 


De unos años a esta parte el crecimiento de las aplicaciones han llevado un ritmo vertiginoso, hasta el punto de que las 2 horas diarias de media que pasamos frente a una pantalla el 80% de ese tiempo se lo dedicamos a una App. Claramente el futuro a corto y medio plazo de las tecnologías de la comunicación pasa por las aplicaciones.

El último análisis de Gartner sitúa para el año 2017 más de 268.000 millones de descargas de aplicaciones móviles, lo que supondrá la friolera de 77.000 millones de dólares de ingresos. A nivel más local The APPDate recoge en un informe que en España se producen 1,4 millones de descargas de aplicaciones móviles al día, lo que supone 16 descargas por segundo.

Como vemos el futuro pasa inescrutablemente por este medio. Ahora mismo el 68% del tráfico de las 100 webs más visitadas del mundo se realiza mediante el móvil y en sectores como el turismo el 65% de las reservas de hotel se tramitan también a través del móvil.

Esto hace que absolutamente todos los sectores se planteen mirar hacia las APPs móviles ya que tanto la tecnología como nuestras necesidades e intereses se focalizan en este medio. De aquí surge lo que se conoce como “el internet de las cosas”. Todo tiende a estar conectado y a hacernos la vida más fácil, porque que nadie se equivoque, las APPs no son un pasatiempo, no son una forma de “matar” el tiempo. Su filosofía es todo lo contrario, ganar tiempo y beneficiarnos del conocimiento y de la información que circula por internet. La usabilidad es la clave del éxito. En poco tiempo estamos viendo como este internet de las cosas se hace realidad. Lo que comenzó en grandes ordenadores pasó a los móviles, de aquí a las tablets, relojes, gafas, coches…prácticamente todo está empezando a estar cubierto por APPs y pantallas. El wearable computing será lo habitual antes de que nos queramos dar cuenta, tanto que un informe de CISCO señala que generará 4,6 billones de dólares en los próximos 10 años.

Esto hace que todo se convierta en una carrera por tomar posiciones y cubrir esas necesidades del cliente. Un estudio de Forbes Insights señala que el 83% de las empresas usa las APPs para mejorar la comunicación con los clientes. Y con esto me quiero acordar de un artículo de hace unos días del Wall Street Journal donde habla de la empresa Zappos (la famosa tienda online de zapatos) y su innovadora práctica de recruiting, en la que invita a los candidatos a una red social privada que comparte con los empleados y estos mismos juzgarán en un tiempo determinado si quieren o no, tener a los candidatos como compañeros de trabajos.

Esto demuestra por donde van a ir las cosas, incluyendo áreas como la selección de talento y de la importancia vital que el uso de aplicaciones, redes sociales y en definitiva una vida social digital van a tener en un futuro a corto plazo.

Pero no todo es un camino de rosas. El mismo estudio que comentábamos de Gartner afirma que solamente el 0,01% de todas esas aplicaciones que se generarán en los próximos tres años resultará rentable. Y es que por ejemplo con 50.000€ de inversión sólo tendríamos para mantener un estudio durante 4 meses con 3 diseñadores. Aun así existen casos de éxito con gran retorno como el del juego “Angry Birds”, con un presupuesto de 100.000 euros.

Y es que lo importante no es el precio sino el “core” de la aplicación, la información que aportan y el uso que damos a la misma.

Dicho esto el futuro de las APPS pasa inevitablemente por la personalización, por difuminar la línea que separa el hardware de la usabilidad que nos ofrecen, difuminándose a través de sistema operativos inteligentes que nos permitan sacar más rendimiento al tiempo. Su futuro pasa por la impercepción de las mismas, dando sentido al concepto wearable, estando en todo lo que nos rodea sin manifestarse en un elemento físico tangible como lo son hasta ahora los móviles, tablets…

Llegarán incluso a los tejidos con los que nos vestimos. Ya existen tejidos creados con polímeros con memoria que permiten que las APPS gestionen la información que recogen estos tejidos inteligentes. Las aplicaciones de esta tecnología son innumerables, desde la eliminación de gérmenes, reparar desgarros del propio tejido, generar electricidad para distintos fines como recarga de baterías e incluso la predicción de terremotos.

Existen ejemplos como el del pijama para niños Mamagoose, que recoge el ritmo cardiaco del bebé y avisa de una posible parada respiratoria. Las aplicaciones que gestionen estos nuevos tejidos nos permitirán desde hacer un reconocimiento médico, hasta adaptar el tejido a las condiciones climatológicas del momento.

Las APPs lo van a abarcar prácticamente todo. Sin ir más lejos la salud es uno de los campos en los que el desembarco es inminente, orientando su contenido hacia el autocuidado, la gestión de las enfermedades o la consecución de un estilo de vida saludable. Ya existen más de 40.000 aplicaciones relacionadas con la salud en el mercado y según un estudio de Ipsos el 26% de los españoles ya usa alguna aplicación relacionada con la salud, que además le ha sido recomendada por su médico. Se considera que el ahorro que puede suponer este tipo de aplicaciones en la UE alcanzaría los 100.000 millones de euros hasta 2017.

Tenemos ejemplos conocidos como el de iDoctus, que ayuda al diagnóstico o Socialdiabetes que te ayuda a ajustar la dosis de insulina en tiempo real y de forma óptima. Empresas como Apple planean esta inmersión en sus dispositivos que saldrán a final de año. Veremos en su Healtbook como nos facilita la medición del azúcar en sangre, la hidratación del cuerpo, la medición de los biorritmos naturales del cuerpo para facilitar el momento más adecuado de nuestro ciclo del sueño para despertarnos y medir la calidad del propio sueño e incluso la medición de la presión sanguínea. Además en menos de 20 años veremos cómo las APPs se sirven de la nanotecnología para fusionar por completo sus funcionalidades con el ser humano.

Otros campos como la educación también están viendo como las APPS ya forman parte de su ecosistema, no sólo como herramienta para personalizar el acceso al conocimiento y hacer un seguimiento del alumno , sino que se están tomando medidas para la educación en computación con iniciativas como la de Raspberry Pi Fundation o Code.org con las que ya se incluye programación de código y conocimientos sobre computación en el bachillerato en Inglaterra o desde el mes de diciembre pasado en Estados Unidos, mostrando así la necesidad que hay latente por interiorizar la computación en nuestras vidas y ese futuro personalizado en el que las APPs serán construidas a la medida de cada uno.

Por lo tanto el futuro se plantea en clave de especificidad e invisibilidad, como si fueran parte de nosotros.