Si tuviéramos que bautizar este día sería el día cero, donde ya no está permitido cargar relaciones del pasado, auto reproches del pasado, recuerdos dolorosos, lamentos inútiles, hubieras atorados.
En el día cero entendí los espejos, vivimos consiguiendo personas que siempre te enseñan lo mejores de ti, reflejan las mejor parte de ti, te hacen relucir pero después sale la mugre, las sombras y si no te gusta lo que ves, lo desechas.
Las parejas a largo plazo son caos e incomodidad es fácil es huir y renunciar pero el caos sirve para cambiar y crecer, la incomodidad nos obliga a salir del conformismo.
Ya entendí sobre la paciencia, no es soportar algo o alguien, es aceptar el hecho de que nadie lee tu mente, nadie piensa lo que piensas como tú lo piensas, hay mil formas de reaccionar a eso, pero la respuesta siempre será dejar a un lado los impulsos.
Todo funcionó perfecto, es lo que nos diría nuestro yo del futuro. Es la calma que tendremos cuando todo se acomode. No es hoy, no es mañana pero vamos a estar bien eventualmente, un tropiezo sirve para quitarnos el polvo y seguir.
Si lo vemos objetivamente es increíble empezar de cero, es empezar nuevos caminos a nuevos destinos, es replantear nuevas formas de llegar, es la opción introspectiva de avanzar con nuestras propias ideas que serán las fuerzas para no dejar de avanzar.
Yo quisiera creer que la vida va a mejorarte, pero las puertas no van a estar abiertas siempre, tú vete para escapar que yo ya me quedo para afrontar.
Afortunadamente olvido rápido cuando algo deja de moverse, así que va a pasar rápido, como dice la canción:
Si quieres que algo se muera, déjalo quieto.
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