Mi vida en 27 marcas

Mi vida en 27 marcas

Es el primer post que escribo en el blog de mi marca personal y muchos creerán que daré algún tutorial de Photoshop, Illustrator o algo así. Otros creerán que daré algunos tips para convertirte en todo un experto de la Web 2.0 y 3.0, pero la verdad es que este primer artículo es algo más personal y mucho más acorde a mi estilo, ya que soy ciega partidaria de que las cosas que nos gustan y que nos apasionan tienen una fuerte injerencia en nuestra marca personal, así que hablaré un poco de eso. Además, a quien voy a engañar, este proyecto está en pañales y todavía no soy quien para decirle a emprendedores neófitos como hacer las cosas porque yo soy una de ellos.

En busca de formas creativas para presentarme personalmente, encontré un post muy genial de Jayne Kitsch sobre su vida en 25 marcas, que a su vez está inspirado en “My life in 40 brands“, de Jeremy Waite. Y como me apasiona el branding, me inspiré para poder hacer lo mismo, pero en español: Elegir las 27 marcas que hicieron mi vida -Sí, 27 porque esos son los años que tengo, y aún no me he muerto, bitches.-. No soy habitualmente nostálgica, pero me gustó la idea, así que no daré la lata y hablaré de ellas para que me conozcan mejor.

1989 (Nacimiento).- El año que cayó el Muro de Berlín, el último año de dictadura militar en Chile…y el año en que yo nací. No soy tan apasionada con la política ni tampoco me gusta ser presumida, pero si cuando nací ocurrieron hechos que cambiaron la historia, estoy segura de que dejaré una huella importante, por lo menos en lo que me apasiona.

1990 (1 año).- Pequitos: Mi mamá me mudaba con pañales de tela, de esos que se tenían que lavar ya que los pañales desechables estaban recién llegando a Chile y por lo demás, eran muy caros. Pero eso no significaba que ella no se empeñase en vestirme como toda una lady. Y me mandaba a hacer vestidos a esta tienda para niños, que en su tiempo, fue una de las mejores en donde vivo. Vestidos de lana con zapatos de muñeca y unas pantys. Esa era mi vestimenta durante mis primeros años.

1991 (2 años).- Pony Pong: Por lo que veo fue mi primer juguete “favorito”, un caballo de goma en el que te montabas y saltabas. Seguramente todo infante de los 90 tuvo uno, y existían dos tipos: uno balancín y el saltarín. Yo tenía el segundo, y la sensación de libertad que tenía cuando me paseaba por el barrio con él, nadie me la quitaba. O por lo menos eso cree mi mamá.

1992 (3 años).- Windows 3.1: Vi un computador por primera vez en mi vida a la edad de dos años, eso era porque mi padre ha trabajado toda su vida en informática y según yo, él es el principal responsable de que yo esté absorta en el mundo digital. Los primeros computadores no tenían interfaz gráfica, sólo venían con la consola DOS por defecto y para poder acceder a un programa, debías escribir el código a secas, memorizar directorios y todo eso. La primera vez que vi Windows en mi vida fue cuando pasé del 286 al 386 y para mí fue la luz ver tantos colores por primera vez en esa pantalla tan grande.

1993 (4 años).- Cachureos: Mientras mis papás veían películas y mi mamá las teleseries, yo no me perdía ningún capítulo del tío Marcelo y compañía. Primera vez que me enganché a la “caja tonta” y uno de los programas que marcó mi infancia. Al punto de que el elenco vino dos veces a Buin, y yo tuve la oportunidad de ir esas dos veces (aunque no recuerdo muy bien en qué años), y como dato freak diré que también tuve mi primer momento “groupie” de la historia, al tomarme una foto con el Señor Lápiz, Epidemia y el Gato Juanito. Foto que se perdió, entre tantas.

1994 (5 años).- Lahsen: Nunca me llamó la atención el deporte de niña, a medida que fui creciendo ya fui comenzando a tomarle el gusto al ejercicio físico. Pero como típico cabro chico, en la navidad de este año le pedí una bicicleta al Viejito Pascuero. Y probablemente fue la única bicicleta que tuve en la vida, ya que después de un accidente heavy le tomé aversión a las bicicletas y nunca aprendí a andar. Hasta el día de hoy, porque tengo pésimo equilibrio.

1995 (6 años).- Rosalba: Mi muñeca favorita ever. No tuve una barbie hasta los 8 años, principalmente porque antes me gustaba jugar con autitos. Pero a la vez, prefería las muñecas de aspecto infantil -algo que fue cambiando conforme fui creciendo.- No era realmente casi como yo de alta, pero era una amiga -o por lo menos eso creía.- La conservo hasta el día de hoy como una reliquia.

1996 (7 años).- Sailor Moon: MI serie de la infancia, y mi favorita hasta el día de hoy. A mediados de los 90 el animé comenzó a pegar con fuerza y cada uno de mis compañeritos tenía su serie favorita. Mientras los hombres se debatían entre Dragon Ball y Los Caballeros del Zodiaco, las chicas lo hacían entre Sailor Moon y Ranma 1/2. En mi caso personal, las marineritas de la Luna fueron las que más me marcaron de todas esas. Mi fiebre fue tal que llegaba a tener empapelada mi pieza con posters de ellas, tuve todas y cada una de las muñecas que salían (las piratas y una que otra original) y tuve todos los álbumes que sacó Salo de Sailor Moon -completé dos de ellos, pero no me llegué a ganar ningún premio y los otros terminaron en la basura por culpa de mi hermanito bebé.- De primera las vi en el Magic Kids de Argentina, pero más tarde me mudé a Chilevisión ya que coincidía con la hora que llegaba del colegio.

1997 (8 años).- Rochet/Barbie: Acá puse dos marcas, porque fueron la combinación ganadora de mis cumpleaños y navidades mientras iba entre 2° y 6° año básico -y también porque no me decidía por cual de las dos poner.-. Este fue el año que tuve mi primera Barbie, ya que mi padre comenzó a trabajar en Rochet y le hacían descuentos por algunos juguetes, siendo las barbies algunos de los más solicitados. En un total tuve algo así como 50 barbies.

1998 (9 años).- Cartoon Network: Mi canal favorito durante la infancia, disfruté a concho las historias de Johnny Bravo, La Vaca y el Pollito, El Laboratorio de Dexter y otros tantos. También amaba las series clásicas de Hanna-Barbera y sí, el fanatismo acá también fue heavy, tuve muchas cosas del canal y los dibujos animados, pero lo más relevante -a mi juicio.- creo que fue la revista que se convirtió en la primera que coleccioné. Tiempo después esas ediciones corrieron con la misma suerte que los álbumes de Sailor Moon: mi hermano chico me las rayó, rompió y mi mamá tuvo que botarlas a la basura.

1999 (10 años).- Age Of Empires: Tuve el honor de ver algunos de mis videojuegos favoritos casi cuando salieron y era porque mi papá se los conseguía piratas para mí o venían en alguna revista especializada. El primer videojuego con el que me obsesioné fue Age of Empires -tuve la primera edición al principio, después la segunda y la tercera.- y también, con el que aprendí historia -más que en el colegio incluso.-. ¿Y bueno, quién dijo que los videojuegos no educaban? ¡Eso es más falso que el hilo negro!

2000 (11 años).- Los Sims: Me bastó jugar una vez a Los Sims para engancharme y procrastinar las tareas del colegio -aunque siempre fui matea, pero era imposible concentrarme.-, al punto de transformarse en mi primer “vicio”. Después vinieron las expansiones, Los Sims 2, Los Sims 3 y ahora Los Sims 4 con todo el paquete incluido. Amaba crear historias y subirlas a la red, pero de repente cuando me daba la lesera los incendiaba y/o los mataba. Y por sobre todo me gustaba montarme historias de fanfictions con mis cantantes favoritos, en las que casi siempre Ville Valo y yo eramos felices comiendo lombrices y teníamos chorrocientos de hijos. Pero algo mucho más importante aún: Los Sims fueron el punto de partida de mi amor hacia el diseño -o por lo menos los tomo yo así.- y no sólo eso. También los descubrí en la época que comenzaba a escribir mis primeros cuentos, lo que generó una explosión creativa durante mi adolescencia.

2001 (12 años).- La Oreja de Van Gogh: Mi primera “banda favorita”, un par de años antes que HIM. Y mi primera ídola “teen” no era Britney, no era Christina, no era Madonna, ni siquiera era Shakira -aunque a esta la admiraba mucho.-, sino que fue Amaia Montero, la vocalista -en ese entonces.- de La Oreja. Recuerdo que la razón por la que siempre admiré a Amaia -además de su voz.- tenía que ver con que era justamente distinta a esas divas del pop antes mencionadas. Y no sólo en aspecto físico, sino también en personalidad: la veía más familiar, cercana y confiable, me identificaba mucho más con ella por eso, porque como buena Virgo con muy pocas cosas lograba ser “cool”. El primer single que escuché de LODVG fue “La Playa”, después siguió “Pop” y de ahí bastaron unos segundos para terminar descargando toda su discografía en el eMule. Actualmente sigo escuchando todo su trabajo antiguo porque lo que hacen ambas partes por separado simplemente no me llama la atención. La cantante actual de La Oreja es técnicamente buena, pero siento que le falta identidad.

2002 (13 años).- MSN Messenger: Diez años antes de que WhatsApp pensase siquiera en existir, los jóvenes de mi generación se “texteaban” a través de esta plataforma, la cual yo descubrí por primera vez en este año, de ahí en adelante se convirtió en la segunda forma perfecta para procrastinar los estudios. Tiempos aquellos en los que coleccionaba contactos sacados de LatinChat o esos pseudo-amores virtuales a los cuales les dedicaba mi estado -y que duraban menos que un suspiro.-, también los molestos zumbidos, los emoticons -padres de los ahora llamados emojis.- y la mejor parte a mi juicio del MSN: poner la música que estabas escuchando como estado, simil a postear un tema de Spotify en Facebook en la actualidad.

2003 (14 años).- HIM: La banda que hizo que mi vida diera un giro de 180 grados, por lo menos a nivel de gustos musicales. En sólo dos años pasé del romanticismo naif de la Oreja a la oscuridad pasional de HIM. Pero se entiende: en el 2003 yo iba en 8° básico y esa no fue una época fácil para mí -no me gusta ventilar mis dramas personales, así que lo dejaré hasta ahí.-, entonces como toda adolescente, estaba en búsqueda de un nuevo ídolo musical que se convirtiera en mi “redentor personal” y ese lugar lo tomó Ville Valo. Todo comenzó cuando en eMule, mientras buscaba el -en ese entonces.- último disco de LODVG, se me descargó por error el video de The Funeral of Hearts, lo demás es historia. Valo pasó automáticamente a ser mi “life coach” y gracias a HIM conocí a prácticamente el 95% de las bandas que escucho ahora, como Lacuna Coil, Placebo, Nightwish, The 69 Eyes, Depeche Mode, Type o Negative, etc.

2004 (15 años).- Fotolog: ¡Sí, lo confieso! ¡Yo también pequé! Fotolog fue mi puerta de entrada al mundo de las redes sociales y 10 años antes que Instagram, era el lugar donde los jóvenes se acicalaban y querían ser “famous”. Aunque en sus inicios fue bueno: uno subía fotos de las cosas que le gustaban o trataba de encontrar en esos lugares, a gente con gustos similares a uno. Luego, pasó lo que pasó, no necesito seguir contando la historia.

2005 (16 años).- MySpace: Cuando los flaites y los pokemones comenzaron a invadir Fotolog, sentí la necesidad de encontrar otra plataforma que fuera más “cool”, según mis parámetros. Fue ahí que encontré mi lugar en MySpace, que en un principio lo encontré ultra bacán porque la mayoría de mis bandas favoritas tenían una cuenta ahí y era perfecto para psicopatear y estar al tanto de las noticias de ellos. Pero esa percepción cambió a la hora de ver el asunto del diseño: había que programar en HTML y era un tremendo dolor de cabeza. Bueno, al menos me sirvió para tomar las bases de lo que haría ahora como diseñadora web.

2006 (17 años).- Nokia: A pesar de que mi primer celular fue un bonito LG con tapa que hasta el día de hoy conservo, Nokia se robó la película si de celulares se trata en mi vida. Mi primer celular “moderno” -o sea, con cámara.- fue bajo la firma de Finlandia. Mi amor hacia Nokia se incrementó cuando me enteré que la compañía provenía del mismo país que mi banda favorita, pero cuando tomó cierta aversión a incorporarse a la era de los smartphones, me dejó de gustar un poco -sólo un poco.-. Aún así, es una marca que sigue guardando un lugar especial en mi corazón.

2007 (18 años).- Adobe Photoshop: Aquí comenzó mi iniciación al Diseño Gráfico de una forma un poco “más formal”. Con Photoshop perdía horas y horas creando portadas para mis historias de Los Sims, montando collages de mis bandas favoritas y modificando mis fotos de manera en la que pudiera aparecer con ellos. Después borré algunas de estas últimas, no es algo digno de mostrarle a mis nietos -nietos gatos.- en un futuro.

2008 (19 años).- Facebook: Como para todos, Facebook fue mi entrada “oficial” al mundo del social media moderno. Y para ese entonces yo había salido recién del colegio, así que de primera encontré cool la idea de retomar el contacto con mis antiguos compañeros de curso por ahí. Pero en el momento en el que me llené de toques de gente rara -que se pueden hacer hasta el día de hoy y yo nunca entendí esta función.-, me comenzaron a invitar a juegos que ni me interesaban y comencé a llenarme de sapeos por parte de jotes de otros lados del planeta, se me perdió un poco de cariño por Facebook. Jamás pensé que se terminaría convirtiendo en una herramienta clave en la actualidad para mis negocios y proyectos creativos.

2009 (20 años).- Blogger: A finales de los 00’s los blogs entraron con fuerza en Latinoamérica y yo no quería ser la excepción a la regla. Aunque no tenía ni idea de como funcionaban ni sobre qué tema iba a tratar, me creé un blog. Al principio escribía sobre cosas cotidianas, pero a la larga terminé llenando mi blog con fanfics sobre bandas finlandesas, muchos de los cuales eran creados con Los Sims. Tiempo después borré el blog y aún conservo parte de esas historias, pero muuuy profundo en el baúl de los recuerdos. Al igual que con Facebook, no pensé que los blogs se convertirían en parte de mi trabajo.

2010 (21 años).- Eurocentro: Cuando comencé a estudiar Diseño también comencé a asistir a mis primeros conciertos de rock y metal, por lo que la plata que no gastaba en materiales se ahorraba para ver a mis bandas favoritas y comprar uno que otro merchandising. Y como estudiaba en el centro de Santiago, uno de los lugares que más frecuentaba durante mis años de universitaria fue el EuroCentro, -para los que no son de Chile, el EuroCentro es una galería enorme con muchas tiendas donde venden artículos especializados para ciertos target group, como gamers, geeks, rockeros, metaleros, etc.- donde hacía tiempo en las ventanas mirando CD’S, poleras, posters y otras tantas cosas. Y después me preguntaba en qué se me iba la plata jajaja…

2011 (22 años).- Apple: En mis primeros años de estudiante de Diseño Gráfico tenía completamente idealizada a Apple como marca y cada uno de sus productos -de hecho, tengo una eMac.-, en parte fue culpa de mis profesores que constantemente nos decían que para ser el mejor diseñador, tu computador tenía que ser sí o sí una Mac y que te hacían ver la Academia Mac como si fuera la panacea a nivel académico. A ver, reconozco que Steve Jobs es un genio visionario que se adelantó a su época en muchas cosas -oh, casualidad, este fue el año en que murió.-, pero no, no es un mesías. Aún así lo sigo admirando como emprendedor, pero cuando me di cuenta que lo que hace ser a Mac la media máquina es el sistema operativo y que el hardware muchas veces era inferior al de un PC de alto rendimiento, comencé a acomplejarme menos por tener Windows y de paso, a encontrar absurdas las largas peleas que tienen los diseñadores sobre cual máquina es mejor.

2012 (23 años).- Librería Nacional: El segundo lugar donde más pasaba durante mis años de educación superior, después del EuroCentro, la Librería Nacional se transformó de alguna manera, en mi segunda casa. Además de encontrar prácticamente tooodos los materiales de diseño que necesitaba, a veces me tentaba con muchas otras cosas más, como lápices, acuarelas, o incluso, atriles de pintura -estoy pensando seriamente en comprar uno.-, pero como siempre me faltaba dinero y tenía que dejar para el pasaje hacia Buin, tenía que conformarme con comprar lo que me pedían.

2013 (24 años).- Heineken: En realidad, entre el 2013 y el 2014 debería estar nuevamente HIM, dada la primera venida de la banda a Chile que me tuvo monotemática durante estos dos años, pero como ya están no voy a repetir el plato. Y bueno, en mis últimos años de estudiante lo que más podía hacer para matar el estrés que implicaba todo -especialmente la sangrienta y tediosa práctica laboral.- era beberme una pequeña lata de cerveza. Bebía de todas las marcas: Corona, Budweiser, Quilmes, Cristal, Stella Artois, etc. Pero mi predilecta siempre fue la Heineken, y si esataba heladita, mejor todavía. Y si la acompañaba con sushi, mucho mejor aún. También fue el año que me volví adicta al sushi, pero no me acuerdo los nombres de los locales que compraba.

2014 (25 años).- TED: En tiempos de tesis, lo único y que más podía hacer era investigar, investigar e investigar. Aquí fue cuando -y sobre todo, después del concierto de HIM cuando las aguas se calmaron un poco.- pasé de montarme películas con mis ídolos a concentrarme más en mi futuro, además de leer y ver más cosas que me aportaran valor al menos en lo profesional. En ese entonces, las charlas TED fueron una pieza fundamental para poder saciar esa sed de conocimiento e incluso tengo algunas de mis favoritas, de las cuales hablaré más adelante.

2015 (26 años).- Couchsurfing: A partir del año pasado fue que comencé a investigar sobre formas más baratas de viajar a Finlandia -sueño que tengo desde que tenía 15 años.-, y fue ahí cuando descubrí un sitio web hasta ese entonces desconocido para mí llamado “Couchsurfing”, una red de hospitalidad en donde te puedes alojar gratis en casas de lugareños de otros países. Pero después me di cuenta de que más que una plataforma, Couchsurfing es toda una filosofía de vida: se trata de la unión entre diferentes culturas y de aceptar las diferencias. Fue ahí cuando me enamoré del sitio y comencé a hacer amigos de otros lados del planeta e incluso terminé alojando a unas cuantas personas. Es una experiencia divina, altamente recomendable.

2016 (27 años).- Creative Market/Spotify: Y para finalizar, si tuviera que elegir cuales son las marcas de mi vida en el presente elegiría a estas dos. No escojo sólo a una porque no funcionan por separado, ya que ambas han constituido un importante repositorio de inspiración -aparte de las charlas TED.- Creative Market es una plataforma dónde puedes crear tu propia tienda online de diseño y fue lo que me inspiró para comenzar con este proyecto de Miss Erinia, ya que aparte de eso, es donde busco inspiración en gráfica, ya que considero que hay creadores muy buenos ahí. También incluyo Spotify porque la música es imprescindible en mi vida para hacer mi trabajo.

¡Wow! Y sí, es acá cuando me doy cuenta de lo vieja que estoy. Me gustaría saber si sería capaz de rellenar este mismo post cuando cumpla 40 o 50 años, si es que estoy acá y si es que esta página existe todavía…

¿Y tú, si tuvieras que elegir las marcas de tu vida, cuáles serían? ¿Compartimos algunas o no?

Puedes revisar el artículo principal en: http://www.misserinia.com/vida-27-marcas/

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