Por qué no me interesa ser “experta”

Por qué no me interesa ser “experta”

He notado que últimamente se ha puesto muy de moda esto de convertirse en un “gurú” en alguna área específica, o por lo menos denominarse como uno de ellos, así como también todo lo que rodea a este estilo de vida: armar conferencias, escribir libros, ser invitado en alguno que otro medio de comunicación, tener miles de seguidores en social media, etc. Gente que se gana la vida dando consejos a otros de todo tipo: de amor, de sexo, de trabajo, de salud, de nutrición, de finanzas, de autoestima, etc. Y sí, es muy bueno contar con un mentor, pero muchas veces cometemos el gran error de poner a estos mentores en un pedestal, al punto de verlos como una suerte de “dioses personales” -porque si, estamos en una era en la que estamos necesitados de creer en algo o alguien ajeno a nosotros.-

Experticia vs Identidad: La importancia del camino propio

Desde que decidí lanzar este proyecto me propuse presentar una propuesta que fuese lo más personal posible, con el objetivo demarcar la diferencia frente a los cientos y miles de diseñadores más que hay alrededor mío. No puedo frenar mi interés y mi pasión hacia la vida y lo que la rodea, especialmente frente a todos los temas de mi interés. Me cuesta un montón tener una línea editorial porque siento que me limito.

Y sí, también pasé por la etapa de tener ciertos “ídolos” o adorar a cierto tipo de personas que habían logrado lo que yo quería conseguir o que eran más secos/as que yo en lo que me gustaba hacer. Pero en algún momento decidí que no quería conformarme sólo con ser una “fan” más porque sentía que me estaba limitando. Tenía la necesidad de hacer algo con esa admiración y así ayudar a los demás. Fue el punto de partida de todo, el darme cuenta de que todo lo que tenían esas personas era una chispa interna que estaba dentro de mí -y por favor, nada de Pilar Sordo aquí.-

Necesitaba mostrar esa chispa y esa fue la razón por la que decidí montar un proyecto a mi manera, así como también fue la razón por la que me cambié dos veces de carrera. Pero por lo menos me siento satisfecha porque aprendí a mi manera con mis propios errores, en vez de seguir los pasos de alguien más que me dijese como debía hacer las cosas. Desde pequeña he sido mala siguiendo consejos de otros, aunque creo que está bien porque siempre he creído que la mejor aliada para tomar decisiones es nuestra intuición. Ese GPS emocional, esa vocecita interna a la cual no siempre le hacemos caso. Esa que nos dice “Hey, no lo hagas”, pero al final metemos la pata igual y echamos a perder. Una vez que escuchamos nuestra intuición comienza a aparecer nuestro verdadero yo, esa chispa interna que nos da una identidad 100% auténtica.

Así que sí, es muy probable que acá no encuentres tips de como ser un mejor diseñador o como emprender un negocio, por dos razones:

  • Porque al igual que tú también estoy empezando en esto.
  • Porque probablemente lo que me funcione a mí, no te sirva a ti y viceversa.
  • Aunque sí encontrarás sugerencias, pero no es obligación que las tomes.

Pero no me importa, quiero equivocarme y aprender de igual a igual con otros, en vez de estar poniéndome una etiqueta de experticia sólo para sentirme superior a los demás, entre las tantas razones de peso tiene que ver con que el ego de pseudointelectual es uno de los peores egos que existen, y uno de los que más autoestimas dañan.

¿Rendir pleitesías? ¡No gracias!

Ya le dediqué en el ítem anterior un pequeño párrafo al tema de los ídolos, pero acá profundizaré un poco más en él desde mi experiencia personal.

No es un secreto que he sido fan de la banda finlandesa HIM por más de diez años. Bueno, la cosa es que he tengo tantas historias con HIM que puedo sacar múltiples enseñanzas con respecto a ellas -aunque eso va para otro post.-, pero la más importante de todas tiene que ver justamente con el tema de la pleitesía. Uno de los más grandes errores que creo haber cometido en la vida, tiene que ver con querer estar exactamente en el mismo lugar que Ville Valo, seguir exactamente los mismos pasos que él, comer exactamente de la misma forma en que lo hacía él y hasta respirar como él -suena muy fangirl, en ese tiempo tendría unos 15 o 16 años.- y quizá ese fue uno de los motivos que me llevó a estudiar y elegir Teatro como carrera, pensé en ese entonces: “Ya que no tengo talento para la música le debo pegar a la actuación al menos”. Hasta el día de hoy por su culpa sigo siendo una músico frustrada, en cierta parte.

Groso error, porque lejos de liberarme, esa admiración hacia Valo de mi parte me estaba más bien limitando de todo lo que podría llegar a ser. Estaba desperdiciando un montón de talentos y habilidades que tenía, además de dejar de lado un montón de otras cosas que me interesaban y que tenían valor. Pero que según yo, no me servían para nada porque mi visión del éxito era estar al lado de mi ídolo. Así de estrecha a nivel mental y tal cual “Personal Jesus” -aludiendo al tema de Depeche Mode y concepto que Mía Astral explica maravillosamente en este podcast.

Con el paso del tiempo, y a medida que fui creciendo, me salí de mi zona de confort y me di cuenta que lo que admiraba de Ville era su confianza y su capacidad de auto-convicción. Y comencé a recobrar lentamente esa chispa interna que había perdido. Además de que para ese entonces, estaba comenzando a estudiar Astrología, la cual no sólo me ayudó a reencontrarme con mi identidad, sino que se convirtió en otra pasión más, lo que comenzó a delinear mi yo interno.

Pero la pleitesía no sólo se le rinde a un ídolo o a una persona. También se le rinde pleitesía a status, profesiones, situaciones o marcas: hay gente que le rinde pleitesía al dinero, otros al ejercicio, mujeres que le rinden culto a la maternidad, etc. Y si bien es genial sentir pasión y devoción por algo, cuando tu vida cotidiana comienza a girar en torno a esa devoción, esta te esclaviza. Tú eres más que tu carrera como diseñador(a) gráfico(a) o tu pasión por el crossfit. Sólo es cosa que comiences a indagar un poquito más en ti mismo(a), en vez de estar tan pendiente de los estímulos externos. Sólo así te sacarás esas etiquetas y serás libre, pero de verdad.

Intereses: Los padres del niño interno

Una vez que comienzas a descubrirte a ti mismo (a) te vuelves adicto (a) a ello, es algo divinamente mágico. Y parte del descubrimiento interno tiene que ver con observar nuestros intereses y pasiones: esas cosas que nada más pensar en ellas te enciendes y te calientas. Por ejemplo, a mí enciende crear algo nuevo, ya sea con imágenes o con palabras y es algo que se me da de una forma natural, porque ese es mi mayor talento. Pero además del talento también están esos temas que siempre me da gusto investigar, aunque no saque ninguna retribución de ello: como el diseño, la literatura, la astrología, la música, los viajes, el emprendimiento y la tecnología. Esos son los temas que me despiertan la chispa interna y que en algunos casos me pueden llegar a volver monotemática, aburriendo a muchos.

Y esa chispa interna es lo que te mantiene vivo (a), por eso es muy importante estar pendientes de las cosas que nos gustan. Pero más importante que eso, es importante lograr realizar una conexión de todos esos tópicos que nos interesan ya que somos el cúmulo de todos ellos. Sólo así se puede saber con certeza cual es nuestro propósito de vida -¡Ojo! ¡No es lo mismo profesión o trabajo que propósito!- Si te vuelcas sólo en uno, caes en la pleitesía y nunca explotarás al niño interno que llevas, por eso es muy importante ver el gran esquema de las cosas y aprender a conectar todo.

Tampoco estoy de acuerdo en que tengamos que moderarnos con nuestros intereses sólo para caerle bien a ciertas personas o para ser más popular entre un grupo de gente X. Es como si yo me moderara al hacer menciones sobre HIM. Crecí escuchándolos, me ayudaron en muchas cosas. Por lo tanto si no nombro esas experiencias sólo para agradar a ciertos lectores no sería yo. Me estoy ocultando. La moderación es enemiga acérrima de la espontaneidad y esta última es vital para poder dar a luz a nuestro niño interno.

Existen muchas razones más, pero por ahora, creo que esas son las principales razones por la cual simplemente no creo en los gurús ni me interesa convertirme en una de ellos. Menos con el objetivo de ganar un status que si analizas bien, en estos tiempos es inexistente.

Puedes leer el artículo principal en: http://www.misserinia.com/no-me-interesa-experta/