Sin conflicto no hay héroes

Sin conflicto no hay héroes

Este es uno de esos artículos que le puede sacar ronchas a más de uno o que mínimo, puede hacerlos cuestionarse sobre el modo de vida que están viviendo. Pero debo escribirlo justamente por eso, porque uno de mis objetivos dentro de este blog es mostrarte el otro camino que existe y del que jamás te hablarán en la sociedad, y por sociedad me refiero a tus padres, profesores, jefes, amigos, incluso al gobierno.

Hace un tiempo leí un artículo, de Huffington Post en el cual se hablaba de las características que tienen las personas “interesantes”. Dentro de estas cualidades, se destacaban el carisma, la pasión, la curiosidad, la rebeldía, el “seguir tus propias reglas” -algo de lo cual yo siempre he sido muy partidaria y esa es la razón por la cual finalmente decidí trabajar como independiente.-, entre otras cosas. A mi juicio, todo esto es muy acertado. Sin embargo, siento que se les olvida una cosa muy importante: las “personas interesantes” -por lo menos, dentro de lo que yo personalmente defino por interesante.– tienen una causa por la que luchar. Y no sólo eso, toda persona con un cierto grado de magnetismo, tiene una historia para contar. Y cualquier escritor o guionista te puede dar por garantizado eso.

¿Pero por qué hablo de todo esto? Bueno, el motivo por el que he decidido escribir este artículo tiene que ver con la idea de que vivimos en una sociedad que busca evadir el conflicto, que desea alcanzar permanentemente la armonía y el equilibrio. O que mejor dicho, tiene un concepto errado del equilibrio. Vivimos en una sociedad en la que se ve la felicidad y la tranquilidad como una suerte de afrodisíaco que nos hace llegar al punto G instantáneamente. Pero la verdad es que no es así, porque esta vida está llena de desafíos y se supone que vinimos a cumplirlos.

Las dos caras de la moneda: aprendiendo a renunciar

En esta época que se han puesto tan de moda las frases motivacionales y el pensamiento positivo, se nos habla mucho de la importancia de cumplir nuestros sueños, de vivir nuestra vida y no la de otros. También se nos habla de que sólo nosotros somos los responsables de nuestro éxito y que todo lo que creemos, lo creamos. Pero muchos de estos “gurús” de autoayuda -o coachs, si los prefieres llamar así.- no te cuentan la otra cara de la moneda: que antes de alcanzar tu tan anhelada meta, vas a pasar por una serie de obstáculos que no se irán mientras no los enfrentes. Que mientras estés luchando por tu causa, sea cual sea, estarás expuesto a un montón de conflictos que te traerán sensaciones de estrés, tensión y ansiedad. Este suele ser un duro golpe para muchos que optamos por el camino del emprendimiento.

A mí me ha pasado mucho desde el día en que decidí que lo mío era ser freelancer: mientras estaba estudiando, encontraba “super cool” la idea de ser independiente porque trabajaría para mí misma, en vez de hacer realidad el sueño de otro. Cuando quisiera, donde quisiera y a mi pinta. Si a eso le sumamos la posibilidad de hacerlo mientras viajase por el mundo, mucho mejor aún. Todas esas son cosas que en teoría suenan muy lindas, pero llevarlas a la práctica ya es harina de otro costal.

Para poder lograrlo he tenido que renunciar a muchas cosas y ese es el motivo por el cual entre el año pasado y este, he tenido que hacer un detox profundo en todo sentido en mi vida que incluye hábitos, relaciones, situaciones e ideas:

  • Antes ahorraba dinero para realizarme tatuajes y/o ir a conciertos, ahora ahorro para cotizar hosting, insumos, membresías para ciertas aplicaciones y todo tipo de cosas relacionadas con mi proyecto.
  • Antes elegía a mis amigos por intereses comunes, como gustos musicales, de libros, películas, etc. Ahora el networking es vital a la hora de entablar una relación estrecha con alguien. Los ideales, proyectos en común y la mentalidad son vitales a la hora de poder siquiera hacer amistades.
  • Antes se sentía bien el no estar haciendo nada durante un buen momento. Pero incluso si me levanto tarde -porque soy ave nocturna.-, ahora no puedo rendir bien sin ciertos hábitos, como ejercitarme por una media hora o meditar en las noches después del trabajo o incluso, meditar mientras me baño.
  • Antes la mejor manera que tenía de procrastinar era estando activamente en las redes sociales tomándome selfies o estando pendiente de cuál era la próxima banda que vendría a Chile. Ahora mi manera de “procrastinar” es escuchando audiolibros, leyendo artículos de otros bloggers, mirando trabajos de otros diseñadores o viendo alguna charla TED.

Y así, una gran lista de cosas que antes no solía hacer, pero que ahora tienen otro significado en mi vida. Pero la verdad es que lo tomé como un desafío. Así como también me di cuenta de otro error típico que comete todo diseñador a la hora de ejercer como independiente: el ignorar o pasar por alto todo lo relacionado con la parte comercial, ya sea por el lado del marketing o las ventas, como por el lado de las finanzas y la contabilidad. Esto fue mucho más grave para mí, porque también caí en esto de querer llegar a todo público y queriendo hacer de todo. La especialización es vital, pero ese ya es otro tema.

A lo que voy, es que antes de tomar una decisión importante, hay que analizar todas las aristas y no dejarse llevar por el ideal romántico que tienes de tu meta. Pensar bien en que la meta no se manifestará de la noche a la mañana sino que es un largo proceso que te llevará a cambiar tu vida por completo en algunos casos. Pensar en que si quieres viajar, a lo mejor vas a estar durante un buen par de tiempo te sentirás solo/a y que habrá que tragarse las lágrimas. O que si quieres emprender, pensar en que todos los días serán Lunes -incluso los feriados.- y está prohibido quejarse porque tú decidiste eso. Pero que a final de cuentas, todo valdrá la pena, porque una vez que logres esa meta, conocerás el sabor de la victoria, ese que nunca verán aquellos que se quedaron en su zona de confort.

Arco de Transformación

Esto es muy importante y en serio, ¿Hay algo más aburrido que tener una vida “tranquila” y “cómoda”? ¿Una en dónde todos los días haces exactamente lo mismo de una manera insufriblemente monótona, pero en la cual nunca te falta nada? Todo héroe que se digne, necesita esa sensación de rush, de adrenalina, de saber que está tomando un riesgo al proponerse un objetivo. Probablemente, ese espejismo de “felicidad” y de “comodidad” que nos impone el consumismo sea la razón por la cual muchos se sientan ya cansados a los 30 años: porque aparte que al ser humano le cuesta desprenderse de lo que acumula -sean cosas, relaciones, hábitos, o experiencias.-, le tenemos un miedo abismal al arco de transformación, al proceso que involucra alcanzar un ideal, un sueño o una meta.

Pero en realidad el proceso es la parte más bella de todo el asunto. De hecho, el arco de transformación es lo que hace toda la historia. Es saber que una vez que logres eso que querías lograr, vas a evolucionar y aprender. Es lo que da a luz a las experiencias, el saber que no vas a volver al estado anterior en el que te encontrabas. A todo el mundo le gustan los cambios, pero nadie quiere las transformaciones. Me he dado cuenta mucho de eso conversando con mi círculo social de amigos y conocidos. A la gran mayoría de ellos les encantaría irse a Finlandia por un par de semanas de vacaciones pero cuando les digo que deseo irme mochileando por un año para llegar hasta allá, dar la vuelta al mundo y les digo que me gustaría que me acompañen, todos se echan para atrás. Y esto es sólo un ejemplo.

Con el emprendimiento sucede exactamente lo mismo: mucha gente me comenta que le encantaría trabajar independiente o tener su propio negocio, pero ninguno de ellos se lanza porque les da miedo abandonar la seguridad, cortar el cordón umbilical con ese jefe, con el cual mantienen una relación de amor-odio porque aunque sea un ogro es el que les da de comer. Y ahí es cuando esperan que llegue con ansia el viernes para poder desconectar de su triste realidad. Porque desean un cambio, pero la transformación…¡De lejitos por favor!

Y la razón es una sola: los cambios traen satisfacción inmediata, así como llegan, se pueden ir y tú puedes volver a ser el de antes. Pero la transformación es lenta, profunda y muchas veces dolorosa, pero sus resultados son a largo plazo, casi eternos y una vez que la haces, no se puede dar marcha atrás. Yo siempre he dicho que el cambio es como un piercing: si no te gusta, te lo sacas y punto. Pero la transformación es como un tatuaje: una vez que te lo haces no te lo puedes borrar o es muy difícil que te lo borres.

Aceptar la oscuridad: una nueva cultura del fracaso

Con todo lo dicho anteriormente, te habrás dado cuenta de que existe cierta aversión a la oscuridad ¿No? De hecho, los que son de mi generación se acordarán muy bien que existía un programa de televisión llamado “¿Le temes a la oscuridad?”. Siempre se nos ha enseñado que la oscuridad es algo negativo y que debe ser suprimido totalmente de nuestras vidas, muchos “gurús espirituales” nos enseñan que la meta máxima del ser humano es encontrar la luz, pero no nos dicen que para poder apreciar la luz, también debemos apreciar la oscuridad, que una sin la otra simplemente no pueden existir. Y esa es la razón por la que estoy de acuerdo con la teoría del Heartagram, que también es la misma que el Yin-Yang, Negro-Blanco y todo tipo de dualidad que se asemeja.

La verdad es que las cosas más bellas como las mejores ideas, el mejor arte y los momentos más reveladores se dan en momentos de crisis, de oscuridad, cuando muchas veces damos las cosas por perdidas. Es por ese motivo por el que se dice que en la actualidad la cultura “está en crisis” -aunque yo opino totalmente lo contrario, que ahora se da el momento propicio para que se genere una gran explosión creativa, sólo que no se han aprovechado las herramientas que se nos ofrecen ahora.- porque la gente en la actualidad no sufre, no tiene un enemigo al cual vencer, porque nos hemos amigado con el estado -y no, no quiero dar el típico discurso comunista.-

También se tiene una idea muy errada sobre el equilibrio: se cree que el equilibrio es una línea recta y llegar a un punto en el que nunca más nos pasa nada, pero en realidad cuando llegas ahí, se acaba todo, te mueres. El verdadero equilibrio es como el slogan de Canada Dry Limón Soda que reza: “Haz todo, haz nada”. Necesitamos constantemente ese loop de pasar por períodos de gran intensidad y después por otros de gran calma, pasar por momentos difíciles para poder apreciar mejor las bendiciones. Necesitamos de la oscuridad para poder ver la luz nacer.

Eso es lo que diferencia a los héroes de las personas mortales: la capacidad de convertirse a sí mismos en “alquimistas”, de afrontar y enfrentar los momentos más difíciles para crear de ahí algo nuevo y genial.

Por eso necesitamos cambiar el valor que se le ha dado al fracaso, el cual ha sido visto durante largo tiempo como sinónimo de castigo. Pero el fracaso te da experiencias, que en la mayoría de los casos son mucho más útiles que lo que te puedan enseñar tus profesores en el colegio o la universidad. Ahora, no se trata de fracasar porque sí, ahí si que no vale. Hay que absorber la enseñanza que eso te deja.

Yo misma he fracasado muchas veces y lo seguiré haciendo, pero no soy menos que nadie por hacerlo. Es más, me siento mucho más íntegra y con mucha más experiencia que todas esas personas que me critican sin siquiera haber intentado lo que trataba de hacer.

Una de las principales inspiraciones para escribir este artículo fue El Libro Negro del Emprendedor, el cual te muestra el lado no tan bonito, pero más real de todo aspirante a serlo que se digne.

Puedes leer el artículo principal en: http://www.misserinia.com/sin-conflicto-no-heroes/