Como si llovieras

Eres un fenómeno atmosférico o el llanto por tanta mugre acumulada, pero para mí eres el referente.

Me gusta más que seas los momentos transformados en recuerdos construidos con tu sonido, tu frialdad, tus cortinas y tus ríos. De cualquier manera eres una maravilla que todas las explicaciones existentes no terminan de convertir en común.

Eres el golpeteo en la ventana, el constante goteo, el arrullo y el correr, correr, correr, para no quedarte, para dejar atrás.

Eres el yaolvídalo en el momento indicado; la que se lleva la evidencia y trae la esperanza.

El verdadero sonido de fondo la noche en que ella llegó.

Eres el todoestábien cuando la preocupación cree que ha ganado y el nodejesdecaminar.

La diversión y el olvido, la inspiración de las canciones comunes y la acompañante de los silencios.

La que devolvió la magia que se había llevado la realidad y el recordatorio preciso del noterindas.

Eres la pausa en la que, como en cámara lenta, te acercas, primero lentamente, al mar; lo observas, lo conoces, cierras los ojos y sin límites, caes con fuerza a fusionarte con él, a formar un solo color, pared imponente, una masa que se hace gigante y abraza el todo. Y dejas de ser tú y dejas de ser él, pero si no fueran cada uno, no serían y entonces son y son sublimes.

A mí me has traído los respuestas. Eres una condensación de vapor y sin embargo, sigo esperando que un día tengas sabor a café.

Y como a María Bonita

me recuerdas Acapulco y otros más.

Alguna tarde del 2011, Lizet corrió sobre la cancha de futbol para encontrarse con una de esas lluvias que estando tan alto, casi puedes tocar. Desde entonces, ese es mi lugar favorito para llover.

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