La biblioteca de la memoria

La vieja biblioteca pública donde solía ir a leer, se ha vuelto escombros. Hubo un tiempo que la creía infinita de libros y eterna.

En esos tiempos, la vida eran las horas bajo la lectura de los libros y los frutos de los días eran el placer de la lectura. Para vivir otras vidas, otros sueños, otros lugares, bastaba un libro. Otros preferían una pelota para jugar, yo siempre he preferido un libro.

Ahora, tiempo después, agradezco enormemente los tiempos en la infancia cerca de libros. Leer entonces, era descubrir el mundo. El mundo comenzaba en las historias que contaba la abuela. Aún recuerdo la sensación al escribir los primeros poemas, las primeras palabras, el primer amor, el descubrimiento de la muerte. La infancia y la juventud es nuestro primer paraíso, nuestra patria, el resto es una búsqueda del tiempo perdido.

Siempre he creído que el acceso a la información, la cultura, la comunicación y el conocimiento deben ser de acceso gratuito y universal, esto es decir, que es un derecho humano.

La historia de Quijote, por ejemplo, no sólo es la historia de Quijote y Sancho, es la historia de todos los lectores del Quijote en todos los lugares y tiempos. Ese es el verdadero valor del Arte, que exista en la mente de muchas personas, tiempos y lugares.

Ahora existe internet, pero entonces, el acceso a la información dependía de esos templos de la cultura. Ahora, se puede encontrar casi todo en todas partes, gracias a la revolución de la información.

Recuerdo que el silencio era el aroma del conocimiento sobre el papel.
Ahora, quedan unos andamios, de lo que fue el oasis del conocimiento en una pequeña villa. Sobre los escombros del conocimiento habitan la arquitectura de la verdad, la libertad y la belleza.

Conscientes de que la vida es el relato de la memoria, qué recordamos, qué soñamos, qué leemos, qué pensamos, qué hablamos, eso tal vez es lo que somos.

¿Cuántos recuerdan gratas horas de lectura en silencio? ¿Dónde habitan ahora las páginas leídas? ¿Quién escribe las páginas del libro de la vida?

Más allá del papel, supongo, quedan las bibliotecas de la memoria.

En la memoria de los lectores siguen vivas las palabras, vivir es leer el libro de la vida, escribir es vivir en la memoria de las palabras.

El libro de la naturaleza es el libro que todos los ojos pueden leer.

Si pudieras leer la historia de tu vida ¿Leerías el final?

La historia de la palabra es la historia de la humanidad.

“Esencia de tiempo”

Un poemario de Alejandro Mos Riera

http://esenciadeltiempo.tumblr.com/