La carta robada en diseño de productos

Tributo al bailarín.

Con frecuencia lo obvio es lo que pasa desapercibido. Una larga tradición de filósofos, científicos y ensayistas nos recuerdan constantemente que todo a nuestro alrededor debería llevarnos a la sorpresa, e incluso a la admiración: las minúsculas bacterias, el nido construido por el pájaro, el ritmo de las mareas, la geometría recurrente de nuestras construcciones. Esa misma tradición nos reprocha no levantar la cabeza; agotarnos buscando las experiencias sofisticadas, cuando la magia nos rodea en nuestras prosaicas vidas; alejarnos de lo real.

Poe le dio forma a este problema en su popular cuento La carta robada. La última de las tres historias protagonizada por el genial Auguste Dupin. La policía -la mirada alejada de lo real- siempre acababa acudiendo a él para resolver los problemas. La genialidad de Dupin no era esotérica: simplemente se ponía en el papel del ladrón, e intentaba comportarse como él. Aplicando una suerte de lógica de la conducta, llegaba a descubrir dónde había escondido la carta. Y el escondite era, a su vez, el sitio más obvio y evidente, porque el ladrón había entendido que era justo donde nadie miraría. Dupin es contundente.

Perhaps the mystery is a little too plain.

James Adams, en su popular libro Good Products, Bad Products, llama la atención sobre este mismo problema. Y cuenta su experiencia ya no como un Dupin detective sino profesor.

I taught a course in human engineering to design majors in the engineering school at Stanford. The class was frustrating to teach because the material we covered seemed obvious to the students.

Como a la policía que siempre pedía ayuda a Dupin, a los alumnos de Adams lo obvio se les acaba escapando.

To my amazement, the students, after reprimanding me for the commonsense nature of the course, would then go straight to their design jobs in industry and proceed to violate the very principles they considered so obvious.

Estos fragmentos forman parte del capítulo 4 de su libro, Does the Product Fit People? Que es muchas veces la carta robada en diseño y desarrollo de productos. Es natural que acabe sepultada, oculta bajo el alud de las metodologías (data driven, agile…), las perspectivas (branding, finacieras…), y las modas. Pero al final uno no puede evitar pensar en la forma en la que Feynman simplificaba todo el problema de la definición de la ciencia, como la analogía perfecta con esta carta robada.

El principio de la ciencia, casi la definición, es el siguiente: «La prueba de todo conocimiento es el experimento». El experimento es el único juez de la verdad científica”