Tómbola


Recientemente, en Octubre del 2014 me suscribí, por recomendación de una compañera de trabajo, a una página de citas, si bien no se trataba de la primera vez que lo intentaba, siempre me veía detenido al momento de aparecer él logró de PayPal, motivado por las imágenes de mujeres atractivas y aparentemente en busca de lo mismo que yo, algunas, algo casual, otras una relación formal y algunas valientes/desesperadas y cito, “Alguien para matrimonio” -__- sin embargo, motivado por ese pequeño diablo que todos llevamos dentro, alguno más hijoputa que otros.
Pregunté,

— ¿cómo se llama la página? — xxxxxx (Omito el nombre de la misma porque acéptenlo, para que quiero más tornillos ahí) — Y que tal esta? — Muy buena, yo conocí a varios (amigos/ponedores) por ahí y además es gratis.

Me suscribí, después de mandar algunos mensajes comencé a chatear (Para aquellos del 90' pa lante ~chatear = lo que hacen en el Whatsapp~ ) con una chava que me pareció bastante atractiva, una cosa llevo a otra hasta que hablábamos por teléfono mínimo una vez al día, después de un mes aproximadamente me decidí ir a verla, su ubicación, Veracruz, México, a unas siete horas manejando de mi ciudad.
Con algunas semanas de ahorro y el pretexto de aprovechar que ese Estado era la sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, emprendí el viaje.

Después de muchas horas de viaje y sin que nadie fuera de mi familia estuviera enterado de mi travesía informe a un amigo sobre mi paradero.

-Tengo la costumbre, no importando la hora, la fecha ni las circunstancias de enviar mi ubicación por Whatsapp a este amigo antes de entrar a algún lugar de dudosa reputación, moral distraída y/ó antes de llevar a cabo algún negocio importante, simplemente quiero que alguien sepa donde me encontraba por última ocasión en caso de no aparecer por la mañana.-

Así pues, mande una foto, le escribí, me deseo suerte después del clásico,

-No mames, estás loco cabrón. (De cariño obviamente)

Le informe a la susodicha sobre mi paradero, me encontraba solo a unos kilómetros, me detuve, compre una flor, ¡Sí! ¡Una! Me pareció buen detalle, me acercaba, el GPS me guiaba a un destino increíble con una historia magnifica para contar a los nietos ó a un error conocido como el fin de semana más caro de la historia, llegué, le mande mensaje,

-Ya estoy afuera, (de su oficina)

Después de algunos minutos,
salió,
la vi,
actúe,
esperaba un 9, salió un 7,
ñaaaaaaaa, venga Marco, disfrútalo (pensé)

Con los evidentes nervios de ambos, comenzamos a platicar, nos subimos al coche, le di la flor, Le “gusto”, intentaba leer alguna reacción positiva o negativa de su parte, pero nada.

Ya que me había retrasado un poco en el camino no tuve tiempo de pasar antes al hotel por lo que sugerí que fuéramos para dejar mi neceser y demás pertenencias, accedió.
Llegamos a un hotel sumamente austero el cual me vi obligado a reservar en vista del evento que albergaba la ciudad por esos días.

Pasaron algunos minutos…

No entiendo como paso pero me encontraba practicandole sexo oral, ella gemía, lengüeteaba su clítoris -adornado por una “ pista de aterrizaje”- mientras que con mi mano derecha apretaba sus tetas, cogimos, sin condón, sinceramente me vale madres, terminé, ella no.

Fue una experiencia un tanto bizarra, se percibía su falta de experiencia, sin embargo no era coherente con lo sencillo que fue bajarle los pantalones, en fin, tenía hambre y después de coger, más.

Vámonos.

Fuimos al famosísimo, aclamado por el público y ampliamente recomendable Restaurante La Parroquia, quiero desayunar, comer y cenar ahí. Misión cumplida.

Los otros días sirvieron para percatarme que difícilmente esta relación iba a prosperar, así que aproveche para disfrutar de la aventura, cogimos, ah pero claro, estaba en deuda conmigo, ahora le correspondía hincarse, fingí un poco, terminamos, nada fuera de lo común.

Debo confesar que cuando me despedí de ella sentí algo de tristeza, sé que le agrade más de lo que ella a mí y sí, me fui con la idea de darle una oportunidad a la relación para que prosperara.

Después de eso seguimos en contacto algún tiempo, cada vez menos hasta que se perdió todo tipo de comunicación.

Han pasado cinco meses desde aquella ocasión, ahora estamos esperando una niña.

Hoy le pido matrimonio.

Sí, la amo.

CONTINUARA…