Del lenguaje y otros demonios

Y entonces ¿cuántos recursos me dijiste que necesitas para tu proyecto…

El lenguaje define nuestro entorno, es nuestra interpretación de la realidad. Un gran amigo de la comunidad Agiles México, Luis Mulato, me dejo sembrada esa idea. Recientemente participe en un taller impartido por Luis y reforzando el argumento anterior, surgió un comentario acerca del lenguaje como la diferencia clave entre el ser humano y el resto del reino animal.
Vagando por twitter encontré un argumento acerca del lenguaje y los idiomas. No puedes sentir lo que no entiendes, fuerte afirmación para una teoría de la lingüística que resalta el no poder sentir aquello qué en tu cultura, lenguaje e idioma no existe una palabra para definirlo. En contraste, otra corriente de lingüistas propone el lenguaje como radar para entender cuáles emociones, valores y acciones son importantes para tu cultura, entonces aquello que se valora en tu entorno tendrá una palabra para definirlo.

Tomas Wallet y Pablo Tortorella, conocidos en las comunidades agiles de Latinoamérica, usaron al silencio como lenguaje en un taller llamado precisamente “Taller del silencio”. La idea del silencio también quedo sembrado en mí. En el pasado Agile Open Mx junto con Denisse intentamos replicar el taller del silencio. Imaginemos un espacio donde desaparece el lenguaje hablado, ahí por unos momentos nuestro entorno estará definido por: mirarse fijamente a los ojos, en silencio, dibujar en una hoja de papel, en silencio, contemplar el horizonte, en silencio, permanecer sentado, en silencio y mover nuestro cuerpo con total libertad, en silencio. En lo personal una experiencia poderosa para reconectarnos y poder digerir las charlas, platicas de pasillo y conversaciones con amigos que se viven durante un Open Space.

… no wey, recursos no, personas, somos personas.

Concluyo reiterando, y tomando como base la idea del lenguaje hablado, escrito o en silencio como creador de nuestra realidad, para dar mi opinión actual sobre el hecho de llamar recursos a los integrantes de una organización (dilema en ciertos entornos laborales que algunos restan importancia y otros cuestionamos). Considero que no es un “pecado mortal” referirse a una persona como recurso, simplemente propongo que seamos conscientes del entorno que emerge al escuchar dicha palabra al hablar de personas. Usemos como indicador esa palabra y otras expresiones entre los individuos que conforman una organización para entender cuáles son los valores e ideas que importan más en nuestro entorno laboral. Hagámonos la reflexión de cuál entorno es aquel que se genera cuando usamos dicho lenguaje ¿Queremos mantener viva esa realidad?

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