Por qué hago fotos

Hoy estaba leyendo en Twitter una conversación sobre retratos y fotografía, y he acabado pensando acerca de por qué hago fotos, y sobre todo, retratos.

Empecé a hacer fotos porque no era capaz de producir nada tangible que me hiciera sentir realmente orgulloso en ese momento. Algunos escribís prosa inmortal. Otros bailáis, actuáis, creáis música, dibujáis. Yo admiro eso profundamente, admiro cualquier actividad ejecutada con competencia y habilidad. No me gusta el fútbol, pero me emocionan las jugadas.

Elegí una actividad que juntara arte y ciencia. Óptica, química, diseño, percepción. Eso es la fotografía.

Para mí son muy importantes los momentos que me hacen “estar aquí ahora”. Son muy escasos. Estamos siempre mirando al futuro o analizando el pasado, y son muy raros los momentos en los que estamos de verdad plenamente donde estamos. Me hacen feliz.

Y a eso aspiro, en el fondo. A lograr dominar la técnica y la visión, de forma que esté tan perfectamente ahí que deje de estar. El vacío.

Si ese concepto de “instante de vacío” te ha hecho pensar en el zen, el Tao, la iluminación, entonces entiendes lo que quiero decir.

Y después he tenido que descubrir qué me hace pensar en algo que no sea yo. La gente, la gente infinita y maravillosa. Por eso retrato.

P.D. Este fin de semana, mi abuelo materno, al que no llegué a conocer salvo en los ojos de mi madre y las caras de mis tíos, me miró desde un retrato.


Originally published at multimaniaco.wordpress.com on December 11, 2013.