El rey de mis sentimientos

Simplemente uno/una no imagina tal maldad, o por lo menos yo no lo puedo dimensionar. Cómo poder estar con una persona sólo para lastimarla, para mentirle o sólo para tenerla; o por qué, con qué objetivo.

A veces me detengo a pensar que con mi temprana edad puede que sea apresurado o innecesario reflexionar sobre parejas “adolescentes”, porque como muchos adultos dicen “son chicos”, “cuando sean grandes entenderán lo que es estar enamorado”. Pensamientos, válidos, erróneos, alentadores… pensamientos en fin, opiniones y puntos de vista a respetar. Crecer va a ser la solución, comprobar si es así como ellos afirman o no; pero a mi entender, estos amores jóvenes, tiene de ambos polos, ni blanco ni negro, un gris cada uno/una determina: mas opaco, mas oscuro, mas brillante, mas clarito, de calidad o no.

Pero en ese momento no me detuve a pensar que podía ser o no en vano que el alma llore, y que esta vez no sean mis pensamientos los que decidan sino mi corazón… Gritó NOOOO a gritos, mi rey fue derrocado, se derrumbó poco a poco, muy lento.

En ese instante, mi piel se erizo, un frío recorrió mi columna vertebral, mi cuerpo se paralizó. No escuchaba mas que mi mente, mi presentimiento, ese que no se equivocó. Mis manos tiemblan de dolor, de decepción, de angustia… Levanté la mirada y en realidad lo que sentía era enojo, mucho… pero sin embargo mi cuerpo se relajó, mi mente se detuvo, mi ojos quedaron fijos en la pared de ladrillo descubierto. Reflexioné, debía tranquilizarme.

Solo capture ese mensaje que necesitaba para convencer mi corazón de lo que pasó durante casi, dos años. Mi impulso sólo atinó a escribir que no había más un nosotros, una disculpa o excusa alguna.

Mi cabeza pensaba, reflexionaba tanto que no recuerdo cual fue la conclusión a la que llegó. Sólo guardé mi celular y dejé que suene, mi inconsciente sabía que iba a llamar. Mi ser, mi persona y el rey de mis sentimientos decidió no dar ni una oportunidad mas, ni un lugar a explicar.

Escucho la gente decir que todas las personas tienen derecho a ser escuchadas; pero… cuántas veces uno debe escuchar excusa tras excusa, cuánto mas debía discutir para que la verdad sea nuestro sostén sin lograrlo. No sé si lo que decidí inconscientemente es lo que se llama “correcto”, porque en definitiva, ¿qué es lo correcto?

Mi pecho está presionado, duele, y a veces no respira. Sólo con pensarlo siento como mi cuerpo se desmorona en angustia y dolor. Todavía no reacciono ante tal crueldad y engaño, pero simplemente lo sabía.

Esperen, no me estoy explicando de la mejor manera. En principio no quería o podía aceptar que una persona mienta y lastime tanto sin razón alguna; solo por placer, supongo. Estaba cegada, cegada por amor o ¿costumbre?, cotidianidad, por miedo a estar sola. Todavía no lo descifro, no lo puedo determinar.

Lo único que sé es que me siento usada, nunca sentí algo así. Será que lo amaba, que si dí todo de mí para que pudiéramos estabilizarnos.

Lo que mas me apena de esta situación es ella, ese pequeño retoño que nos iluminó cada momento de oscuridad, lluvia, nubes repletas de agua, granizo, rayos y cuervos iluminados por los mismos, estaba tan encariñada… ella conmigo, yo con ella. La única que realmente sale lastimada de esto es ella.

Desde que tengo consciencia que me repiten que piense en mí, y no por egoísmo sino por mi bienestar; y creo que al tomar esta decisión lo estoy haciendo. Duele alejarse, pero al pensar los motivos me gana el rey de mis sentimientos y el respeto que debo tenerme a mi misma.

Me visitan. Por unos instante me despejo, río, me acompañan.

Aunque cómo se hace para estar solo sin que la cabeza vuele, divague en cada rincón de los momentos vividos, de todo lo entregado; pero cómo se hace todo eso y mas, sin lastimarnos. Creo que buscar una respuesta que no deseamos ver es destruir el rey sin razón.

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