La sangre nueva

Nahuel Messidoro, uno de los juveniles que subió el Vasco. Es categoría ‘97.

Los comienzos de las pretemporadas suelen ser movidos, caras que llegan, que se van, jugadores que buscan aprovechar sus chances o renovar la confianza del técnico. Pero hay un factor en el cual nunca hay que dejar de prestar atención: los juveniles que suben a primera.

El verano pasado fue, sin dudas, Franco Cristaldo el juvenil que desveló a todos e ilusionó a más de uno. Dos partidos con River, dos goles. Un enero perfecto. Después con el correr del año, un plantel numeroso y las pocas oportunidades lo llevaron a jugar cada vez menos y caer en Reserva. De hecho, en esta pretemporada no estará con el plantel superior. Pero los que sí estarán son cuatro juveniles: Alexis Messidoro, Iván Leszczuk, Pedro Silva Torrejón y Nahuel Molina.

Iván Leszczuk quizás sea el más conocido de los cuatro. Junto con Leonardo Suárez, otra joya de Boca que se marchó a Europa, tuvo constante participación en las Selecciones Juveniles sub 17 y sub 20. En el 2015 quedó desafectado de la lista para el Mundial, pese a haber participado del sudamericano, ya que las lesiones le jugaron una mala pasada. El año en Boca tampoco lo ayudó mucho. Pasó más tiempo con los médicos que en el verde césped. Enganche o doble cinco con juego podrían ser las posiciones en donde el Vasco le encontraría lugar.

Alexis Messidoro se ganó la participación por lo hecho en Reserva en 2015. Categoría 1997 supo ser el socio ideal en la delantera de Guido Vadalá, hoy en Juventus. Se cansaron de romper redes en su categoría pero fue Vadalá el primero en explotar. “Messi”, como suelen decirle algunos, fue paso a paso en Reserva y a fuerza de goles terminó por afianzarse en el equipo del Flaco Schiavi.

Pedro Silva Torrejón, otro juvenil de la camada 97, es un claro ejemplo, al igual que Messidoro, de la consolidación. El cordobés de Laboulaye sufrió un paulatino retroceso como Nicolás Colazo. De volante izquierdo, también se puede cerrar, a lateral izquierdo. En la Reserva del Flaco sumó muchos minutos y en cualquiera de las dos posiciones de la banda izquierda cumplió. Buena pegada y llegada al gol.

Nahuel Molina Lucero, uno más de la 97, fue también un caso similar que pasó de volante a lateral por la derecha, siendo hoy por hoy un carrillero con todas las letras. Nahuel estuvo en las filas de La Masía argentina de Barcelona en 2012 pero luego creció en Boca.

Por Pedro Dozo

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