Segundas oportunidades

Para Boca, la esencia está en el tiempo. Cuanto más rápido tenga todo listo, mejor podrá resolver el partido -hasta ahora- más importante del año. Guillermo y Gustavo exigieron jugadores y la dirigencia cumplió en tiempo y forma: Fernando Zuqui y Walter Bou ya se entrenan junto al resto del plantel. Y, también, junto a otros dos viejos conocidos.

De cuando en cuando, el fútbol se nutre de las segundas chances. Lisandro Magallán y Gonzalo Castellani transitarán ese camino a partir de julio, cuando se ganarán (o no) su continuidad en la institución. Los Mellizos decidieron que pasen de ser dos prescindibles regresos a dos refuerzos y, ahora, se enfrentarán ante la posibilidad de volver a demostrar por qué fue que alguna vez se decidió traerlos en primer lugar.

En el exilio, sus historias fueron dispares. Mientras que el defensor se dedicó a tomar experiencia y a sumar minutos en el sorpresivo Defensa y Justicia de Ariel Holan, el volante sufrió una lesión que, lejos de permitirle dar un paso adelante, lo hizo retroceder dos.

Dueño de una técnica envidiable, a Castellani le costó mucho asentarse en Boca a pesar de haber tenido sobradas oportunidades de la mano de Rodolfo Arruabarrena durante su primer semestre en 2014. Partió de la mano de un Guillermo Barros Schelotto que prometía moldearlo en un equipo más armado, pero la mala suerte lo golpeó en forma de ruptura de ligamento cruzado anterior y colateral interno de la rodilla izquierda. Se lastimó en septiembre de 2015 y regresó en abril de 2016: desde entonces, disputó siete cotejos en los que lo mejor que pudo mostrar fue, precismante, su presencia. Cómo está en su interrogante que la exigente pretemporada de Valdecantos responderá, pero el DT lo quiere igual que cuando lo pretendía como pieza clave para su Lanús. Buena pegada, despliegue y manejo de pelota en la fase ofensiva es lo que puede proponer este mediocampista que podría perfilarse para ser el reemplazante natural de Fernando Gago.

Magallán, en cambio, se rompió los ligamentos en el club y eso fue, en parte, el causante de su partida. Luego de aquella intervención a fines de 2014, casi que no formó parte del conjunto del Vasco durante 2015 y el Halcón se lo llevó a préstamo estos seis meses en los que fue titular indiscutido. Estuvo desde el arranque en los 16 partidos del torneo y volvió a mostrar las características por las cuales el club lo fue a buscar en 2012. De importante porte, es prolijo para salir del fondo con la pelota dominada -detalle importante para el estilo que pretende el cuerpo técnico- y tiene presencia en las dos áreas.

Dicen que las segundas partes nunca son buenas. Tal vez -y ojalá-, ésta sea de esas escasas veces en las que no solo no son peores, sino hasta mejores.

Por @gboero