Una cuestión matemática

Goleador de 2015, centrodelantero, 22 años, videos de YouTube con vaselina y rabona, explosión al lado de Carlos Tevez: todo eso valió 12 millones de euros en el caso de Jonathan Calleri. Grito en el Monumental, en el Cilindro, en semifinal y final de Copa Argentina, en Libertadores… Los 27 años de Nicolás Lodeiro, un tipo con dos Mundiales encima, cotizaron seis millones de euros para la MLS yankee. Leandro Paredes, Juan Sánchez Miño, Lucas Viatri: ninguno dejó más de cuatro millones estadounidenses. Así vende Boca. ¿Y cómo compra?

La diferencia entre lo que el Xeneize consigue por sus jugadores y lo que le piden por sus refuerzos es abismal y nunca ha quedado tan a la vista como en este mercado de pases. Por Agustín Marchesín, arquero, se habló de ocho millones de dólares; cifra similar se pidió por Gustavo Gómez, un ¡defensor central! del mercado local, sin roce europeo. No se duda aquí de la calidad de ambos jugadores, que sin dudas hubieran contribuido al equipo de Guillermo Barros Schelotto. Pero sí se trata de tomar conciencia de las dificultades del mercado para Boca: vende como sudamericano, pero le piden como a un europeo.

¿Cuál es la salida? ¿No comprar? Es difícil que Boca pueda pasar un mercado de pases sin incorporaciones: la llegada de caras nuevas refresca las ilusiones y el “fin de ciclo” de cada semestre fallido exige renovaciones. Pero quizá, y en concordancia con las críticas de Tevez, el club tiene que dejar de “comprar a ojo”. Buscar en mercados alternativos, no negociar las figuras del momento, alejarse de los representantes de siempre. Los últimos mercados de pases, salvo excepciones (como Calleri), han sido un compendio de búsquedas obvias y alargadas.

Por Lucas Guerrero (@lucasg91)

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