Vivir sin data

Columna de Jose Bauer en 5 Días

Hace unos años escuché a Diego Saenz contar la historia de cómo convencieron al Cirque du Soleil para hacer el Soda Cirque. En un momento de su charla dijo “Lo sentí acá”, mostrando el centro de su estómago, el lugar donde el presentimiento habla.

Me hizo pensar cuántas veces toma­mos decisiones basadas en intuiciones y cuál es el impacto de esas cora­zonadas a nivel empresarial.

El mercado paraguayo se fue formando sobre la base del éxito ajeno: una farmacia funcionaba en una cuadra y se abrían cuatro alrededor, un lomitero tenía gente y a la semana aparecían otros cinco iguales en la zona, pero ¿cuántos de esos nego­cios fueron rentables y perduraron?

Aprender de los errores es obligatorio en el mundo del emprendedor, pero basarnos en da­tos para tomar decisiones achica la brecha del fracaso, porque ya no podemos seguir abrien­do empresas basándonos en intuiciones.

Nuestros padres o abuelos abrían negocios de lo que fuera y les funcionaba. Hoy para que una empresa funcione tiene que tener un montón de aspectos estudiados que los llevan al éxito. Entender cuál es el target de clientes, cuáles son los precios correctos, identificar el punto de equilibrio y conocer a la competencia ayuda a encaminarse.

Vivir sin DATA es como estar con los ojos vendados. Podemos escuchar, oler y sentir lo que pasa a alrededor, pero sin ver es difícil tomar el camino correcto.

Lo que sucede es que a veces la respuesta del mercado no es la que esperamos. Los clientes no están dispuestos a pagar lo que necesita­mos, el producto no es exactamente lo que quieren, pero es tan grande el enamoramiento de nuestra idea que no logramos ver más allá y nuevamente quedamos con los ojos vendados.

La frase “Ojos que no ven, corazón que no siente” no debería aplicarse nunca al mundo empresarial, la DATA muestra un camino, pero depende de nosotros transitarlo.