Crímenes digitales
Nicolás Adet Larcher
Ante un nuevo escenario político, las posibilidades de que Argentina modifique sus políticas internacionales se plantean en el debate público. Uno de los anuncios que se hizo es la posibilidad de que Argentina establezca acuerdo con la Alianza del Pacífico y la Unión Europea.
La Alianza del Pacífico es la contracara del Mercosur. Se estableció en el año 2011 y está liderada por México, un aliado estratégico de Estados Unidos. En este sentido, la Alianza del Pacífico funciona a modo de reciclaje de políticas que se tenía pensado implementar desde el ALCA, rechazado en 2005. Desde la Alianza del Pacífico se pregona la apertura de mercado con un apoyo de países como Chile, Colombia y Perú. Para Joseph Stiglitz, lo que se busca negociar incluso supera al ALCA, es “la administración del comercio mundial”
Sin embargo, el problema pasa en gran medida por un proyecto liderado por Estados Unidos y pensado desde el seno de la Alianza del Pacífico. Lo que se impulsa es el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés) que buscará ser el tratado económico más grande de la historia. En la región, tres miembros participan de las negociaciones (México, Perú y Chile), pero a nivel mundial, otros países se sumaron representando el 40% del PBI a nivel mundial.
En Nueva Zelanda, recientemente, 12 países firmaron el TPP bajo el ala de Estados Unidos. Si bien, el tratado fue firmado, todavía resta la aprobación de los legisladores de cada país que, en algunos casos, ya expresaron su rechazo al igual que gran parte de la población que salió a la calle a protestar.
Los líderes políticos, elijen no hablar del tratado o hablar muy poco. Ante esto, se deja de lado el peligro que implicaría a la libertad de expresión la suscripción a ciertas limitaciones propuestas. La organización Wikileaks, liderada por Julian Assange, filtró documentos del TPP y las pautas establecidas por Estados Unidos para controlar, no solo gran parte de la economía, sino también la propiedad intelectual. Assange fue claro al respecto “Si se establece el TPP, el régimen de propiedad intelectual pisotearía los derechos individuales y la libertad de expresión (…) si lees, escribes, publicas, piensas, escuchas, bailas, cantas o inventas; si cultivas o consumes alimentos; si estás enfermo ahora o podrías estar enfermo algún día, el TPP te tiene en la mira”. En este sentido, lo que explica Assange hace alusión al peso que tendrán las corporaciones por sobre los derechos de los ciudadanos, no solo en lo referido a la cultura, sino también a la industria farmacológica y de alimentos.
Ricardo Mansilla Corona, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México había advertido hace un tiempo ‘‘Si esto se acepta, cualquier cosa que escribas o leas en Internet, haciendo mención a algún contenido o autor, podría ser considerado una falta que transgreda los derechos de autor. Entonces, para publicar o comentar algo tendríamos que pedirle permiso a los dueños de los derechos. Por ejemplo, si quiero comentar un punto sobre alguna obra de Julio Verne, los dueños de los derechos podrían demandarme porque no solicité autorización para hacerlo’’
La gravedad está a la vista. No solo los líderes políticos ocultan información a la población, también, se oculta información a los propios gobiernos. Según las filtraciones de wikileaks, solo tres personas de cada país tienen acceso completo a los documentos del TPP, aunque, se hace una excepción para las corporaciones que tienen acceso privilegiado a lo que está en juego. En base a lo establecido, las empresas o cualquier persona podrán demandar a usuarios en base a las publicaciones que crean que violan las leyes de propiedad intelectual.
De esta forma, si un proveedor se niega a eliminar los contenidos detallados desde la denuncia, serán sancionados. Los países que firmen este acuerdo, se verán obligados a acatar fallos de tribunales internacionales — si se producen disputas — aún si esta misma decisión viola la legislación local de cada país. Las elecciones en Estados Unidos también son cruciales para el futuro del TPP. Tanto Hillary Clinton como Donald Trump, expresaron que no estaban de acuerdo con el tratado, aunque no dieron mayores detalles.
Medios afines a los mercados, celebran la posibilidad de que nuestra región puedan adherir en forma plena distintos países entre, como dijimos, podría sumarse Argentina, lo que representaría un retroceso en cuanto a la implementación de políticas que fomenten el desarrollo de la libertad de expresión y la multiplicación de las voces en el debate público. En caso de llevarse a cabo la adhesión a lo que se establece en el TPP, las corporaciones tendrían bajo su poder la llave para poder privatizar gran parte del conocimiento disponible libremente a través de internet, también, utilizando la fuerza mediante medidas judiciales.