De vez en cuando escuchas aquella voz…

Nacho Badra
Aug 22, 2017 · 3 min read

Recordando el tema “Inconsciente colectivo” de Sui Generis no pude evitar transportarme al señor “say no more”, el del bigote bicolor, el hombre que no se parece a nada y a nadie en el mundo… el donjuán Charly García.
¿Cuántas frases se pueden tomar de su repertorio? ¿Cuántas palabras pueden describirlo? ¿Cuántas anécdotas se pueden contar? Una difícil respuesta. Sucede que con este sujeto hasta escribir un libro sería una especie de ofensa, un pecado. Porque merece una extendida cantidad de tomos. Podría tener más libros que las historias de “Harry Potter”. Uno de sus sueños, otro de su infancia, un tercero de Charly con el rock, otro con Charly y el tango, su influencia Beatle, los recitales, la colimba, los militares…

Charly García en el servicio militar obligatorio

Su existencia, su obra se puede considerar como uno de los “milagros argentinos”. Una esencia única. Un personaje que aunque pudiésemos crear a cualquier persona no podría igualarlo. El que muchos colegas llamaron “el abuelo del grupo”, un muchacho sublime que, a pesar de que ya tiene la edad de jubilación, se sabe que puede dar mucho más.
Un historiador de aquellos, un plasmador de lo que pocos pueden o pudieron ver. Un visionario, un ídolo. Pero, además, una estrella de rock. Un diferente, un demoledor de hoteles, un maestro influyente.

“Acá no había estrellas de rock, solo había músicos de rock, hasta que yo me lo inventé”. Carlos Alberto García Moreno

Un primogénito que a los doce años se recibió de profesor en teoría, solfeo y armonía. Un distinto que a los tres años interpretaba, con fluidez, composiciones de Mozart, Chopin o cualquier musicólogo que se le cruzase. El pibe con oído absoluto que reconocía las notas musicales de cualquier sonido, incluso el de un timbre.
El loco que reinterpretó el Himno nacional, por el cual fue acusado por “ofensa a los símbolos patrios”, que pasó a ser historia y sigue siendo usado por escuelas en fechas patrias.
El bigotudo de doble color. Un suceso explicado por una crisis nerviosa del artista que le produjo “vitíligo” (enfermedad de la piel que provoca la pérdida de pigmento en algunos lugares). Sucede que cuando los padres de García viajaron a Europa, Charly se sintió solo y sufrió una crisis que provocó su enfermedad.

“¿Por qué tengo el bigote bicolor? Porque mamá y papá se fueron muy lejos. Los extrañé mucho y así me salió el bigote. No fue antojo, fue un extrañar. Tenía 2 años y 32 mucamas.” Charly García.

En fin, las líneas serían interminables… Como dije antes, el libro de este prodigioso tendría que tener varias ediciones, para no ser considerado una ofensa. Charly García: el sujeto que de tanto mirar y mirar los sucesos logró plasmar, con su estilo, lo que observaba. Así, con canciones descomunales, mejoró el silencio visto como sumiso. El maestro pudo mejorar, a su forma, ese acallamiento. Y no es una tarea fácil entre tanto ruido mediático y destructivo.
Gracias Charly. Brindo por tus melodías grabadas en mi cien y espero que sigas creando. Que tus melodías sigan convirtiéndose en himnos eternos. Que sigas siendo un cronista de nuestra historia. Que sigas siendo vos y que pueda seguir escuchando es voz de vez en cuando…

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    Nacho Badra

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    Futuro periodista y locutor. Hincha de la T. Músico frustrado. Trabajo en cualquier curro que consiga. Fanático de frases inspiradoras. Snap: nacho.badra

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