El olvido sanado por Mark Zuckerberg

Hace algunos días fue mi cumpleaños 31. El décimo segundo en la ciudad de Buenos Aires, el octavo dentro de las redes sociales y el segundo como director de una agencia.

Recuerdo cumpleaños en el patio de casa, con 15 amigos de basquet, de la escuela, de la iglesia, de todos lados. Ir a la plaza a jugar a la pelota después de la torta y el chocolate que hacía mi mamá. Llegar a la escuela para la malteada, las orejas rojas me quedaban luego de que celebrar contando mis años por tirones. Esos lindos festejos quedaron en la historia cuando crecí, madure (?) y antes de dejar Azul, mis amigos me invitaban a salir a un bar o una pizzería de la ciudad. Regalos? Siempre. Detalles? Nunca faltaban.

En esta parte de la Plaza Belgrano de Azul jugábamos a la pelota cuando cumplí 10 años.

En 2005 -en una vida sin redes sociales- mis amigos de la gran ciudad me festejaron los 20 años regalándome una carpeta enorme con fotos en las que yo estaba con cada uno de ellos y en imprenta dejaban sus deseos plasmados. Esa salida la recuerdo perfecta: Cecilia estaba embarazada de 8 meses, tomamos cafe post cena en Mc Donald y la pizzería “Petalos” era la que siempre visitamos. También había gente que cayo así como así y me dejaron sus mensajes en esa carpeta que aun guardo con tanto cariño.

El 3 de Mayo de 2016 recibi 14 saludos por Twitter, 37 publicaciones en mi muro deséandome lo mejor en mi día, 8 textos por Whatsapp de gente que hace mil que no veo. Hasta la medianoche me llegaron saludos y buenos deseos. Los respondí uno por uno, me llevo el tiempo que le llevo a la otra persona escribirlo y grabarlo (benditos audios de Whatsapp).

A las 9 hs empezaron las notificaciones en Facebook. Había 5 saludos por ver y cuando respondí el segundo -de alguien que no esperaba saludo-, empecé a escribir “GRACIAS POR ACORDARTE!!”. Era re sincero, sentido, esa persona se despertó y dijo “es el cumpleaños de Esteban, lo voy a saludar”… NO. SEGURO QUE NO.

El segundo pensamiento después de escribir esa posible respuesta me dije “este ni se acuerda de mi, seguro Facebook le aviso, seguro que le salió un aviso de que yo cumplía años”. Y creo que fue así. Nos pasa a todos. La respuesta que le día “Gracias, un abrazo!”. Seco. Sin mucho sentimiento porque no creo que se haya acordado de motus propio, sino por un algoritmo programado por un desconocido en Silicon Valley en Estados Unidos. FACEBOOK.

Luego de eso me predispuse a sobrepasar ese pensamiento de “este me saluda porque se lo dijo Mark Zuckerberg” a “por lo menos me escribió y algo por mi debe sentir si me escribió esto”. Creo que al estar tanto con la tecnología, innovaciones, ideas, comunicación, seriedad/jolgorio y muchas veces la masiva cantidad de información que consumimos, le preste más atención al COMO se entero que al POR QUE me escribió.

Debemos aprender a disociar la idea de que todo en las redes sociales automatizado y frío y recordar que detrás de ese usuario hay una persona que en 2005 te daba un abrazo, un beso y un buen deseo en persona o que en 1999 te daba un pase para cerrar el partido de basquet en el CEF 35 de Azul y hoy luego de laburar 10 hs te dice cuánto te aprecia.

En fin. Pensaba que lo que hizo Zuckerberg fue armar una agenda de eventos y planto un puente para vincularnos y sanar el olvido que nos puede provocar la intensidad del día a día.