La cosa se puso fea.

Después de leer una catarata de mensajes que no concuerdan con la idea del amor -del que tanto hablan-, la tolerancia y el respeto, me dispuse a tratar de analizar la situación. No sé si lo voy a lograr pero, al menos, voy a intentarlo.

Puntualmente me refiero a toda la gente que compró la idea de que discutir de política incluye descalificar al que piensa distinto, y para colmo, ser incoherentes con su proceder y opinión de, hace nomás, meses atrás.

Hablo puntualmente de la gente alineada o identificada con el Kirchnerismo, muchos confesos y otros solapados, pero identificados con lo que ellos denominaron ‘El modelo’.

Esos mismos que supieron decir que ‘La tienen adentro’ después de la holgada victoria del Kirchnerismo con el 51% de los votos, pero que a la vez hablaban del amor, amor, amor. Obviamente, era un error de interpretación, el LTA no significaba eso, como tampoco el gorila, facho, golpista u otro término anacrónico para referirse al que no adhería al gobierno. Se trataba de amor, y no se supo apreciar.

Lo recuerdo como si fuese hoy, cuando decían «yo apoyo lo bueno, y critico lo malo», y para cada situación una muletilla bastante parecida a una evasiva. Cosa rara en ellos, que exigían ser blanco o negro, nunca neutral, nunca ‘tibios’, pero ser evasivo y esconder el pensamiento en ellos, estaba bien, ojo.

Repasemos algunas:

Un Insfran, gobernador K, en su provincia reprimían y mataban Qoms -no a uno, por accidente, sino que varios y adrede- mientras el paseaba sobre el escenario en la fiesta del 25 de Mayo, junto a CFK que bailaba, sin ningún tipo de reparo.

Muletilla: SILENCIO.

Cuando aplaudieron a Moyano (el mismo que se cansó de acumular poder con el modelo, vale recordar) y CFK, mientras ambos se elogiaban mutuamente en el acto de Camioneros en la cancha de Vélez.

Muletilla: «De vez en cuando hay que tragarse un sapo».

Capitanich junto al Indec diciendo que erradicaron la pobreza en el Chaco.

Muletilla: SILENCIO.

Felisa Micelli y sus bolsas repletas de pesos y dólares.

Jaime y sus incontables testaferros que fugaban la plata del estado.

El caso Skanska.

Cristobal López y sus multimedios oficialistas, empresas y robo al estado mediante moratorias amables.

El crecimiento exponencial e inexplicable del patrimonio de los funcionarios del Modelo.

Boudou y sus domicilio sobre medanos, Ciccone y, ni más ni menos que la máquina de imprimir billetes.

La tragedia de Once.

Respondían con SILENCIO. Un rotundo y abrumador silencio.

Luego, intentaban con el típico «Es una campaña de Clarín y los medios opositores». Ya en casos en que era demasiado evidente, «No me consta y, si es así, que lo investigue y lo decida la justicia.»

Que no hay inflación, sino un reacomodamiento de precios.

Que no era tal la inseguridad.

Muletilla: Eso es lo que te quiere hacer creer Clarín.

Estoy pasando por alto muchísimas situaciones, pero la idea no es aburrir, y todos las recordamos.

¿Cuánto silencio, no?

Cada vez que se intentaba demostrarles que muchas medidas escondían una gran dósis de corrupción en la instrumentación -de una ley, por ejemplo-, iban a encargarse de decirte ‘vos no querés que otros accedan a sus derechos, te jode que el pueblo esté mejor’.

Asi de simplista, así de acusador, así.

¿A qué se referían con ésto y cómo funcionaba? Bastante básico.

Agarraban una causa noble y respetada por todos, instrumentaban una política de financiación que de lugar a quedarse con algún ‘retorno’, los muchachos de la causa contentos, y los muchachos del Modelo, más.

Amparando la maniobra con el tan viejo, conocido y detestable: «Roban pero hacen».

Si se les decía que no se estaba de acuerdo, la justificación era «pasa en todas partes del mundo».

Cuando las cosas se iban de las manos, se acusaba al monopolio, los medios de comunicación, etc.

Hagamos memoria, miremos las tapas del monopolio ese malo y terrorífico para ellos -Clarín, por si quedan dudas-, el cual no era tan malo cuando los ayudó a ganar las elecciones del 2007 con cuanta tapa y nota favorable a CFK se les ocurra. En el medio, la firma de NK, autorizando la fusión de Cablevisión/Multicanal, propiedad del monopolio, obviamente, que gozó de tamaño favor mediante firma, también, del otrora defensor de la patria, Guillermo Moreno.

Pero, como todos los amores -y sociedades-, un día se terminan.

La pareja del sur les declaró la ‘guerra’, una guerra fantasiosa, carísima para el pueblo argentino, con pérdida de tiempo y energías, que termina pagando el pueblo ese con el que tanto se llenaron la boca.

Dicho sea de paso, una guerra que perdieron.

Entonces, con ese ‘enemigo’ enfrente, ya todo es más fácil.

Lo malo, que sería el que piensa distinto, lo encolumnaron detrás de Clarin.

Lo bueno, obviamente, detrás de ellos.

Vos criticabas algo y seguramente era por lo que leíste en Clarín, lo viste en TN o laburás para Magnetto. Subestimar el intelecto de cualquiera, desde el poder o desde el llano, era moneda corriente.

En caso de no ser positivas ninguna de estas acusaciones, «le estás haciendo el juego a la derecha». El juego a la derecha, porque ellos eran lo más parecido a la izquierda. Si, la izquierda, leíste bien.

Y así al que pensaba distinto se lo trataba de lo que se les ocurra.

Justificaban todo. Si, todo, incluído la corrupción, y amparaban eso -y todo lo que se pueda- en las ‘convicciones’.

Me trae a la frase de Cultura Profética, ‘la complicidad es tanta…’.

No había crítica alguna, «si vamos a criticar, lo hacemos hacia adentro». Obviamente, para no hacerle el juego a ‘los malos’.

Anti patria, traidores, golpistas, fachos, oligarcas, egoístas, mezquinos. Todo eso fueron los que se tomaban el atrevimiento de criticar.

Hoy, se dio vuelta la tortilla.

Son la oposición boba, famélica y funcional, igual que lo fue una gran porción del anti Kirchnerismo en largos años.

Vale la pena la apreciación, el devoto oficialista de hoy, no es tan distinto al anterior.

Está a las claras que el fanatismo iguala para abajo.

Pero de repente empezaron a adquirir en su vocabulario palabras que durante 12 años ni imaginaron pronunciar.

Devaluación, inflación, deuda, ajuste, por solo nombrar algunas.

Les comento, eso pasaba y nos perjudicaba a muchos argentinos.

La devaluación de Kicillof en Diciembre de 2014, no fue mala. La de ahora, si. Recordemos que aplaudieron cuando el muchacho petiso de patillas -no, no es el otro, también de ellos, pero otro- decía que «la devaluación no se traslada a precios» y que era todo culpa de los formadores de precio. Hoy no. Hoy la devaluación se traslada a precios por culpa del gobierno. Raro, ¿no?

La inflación anual del 25 o 30% no era mala, la actual que ronda esa cifra, si.

Pagarle al Club de Paris, peso por peso sin discusión ni quita, estuvo bien. Ahora, pagarle a los holdouts -cosa que iba a hacer Scioli, candidato de ellos- , está mal.

Si un funcionario contrataba a su familia, amigos y conocidos con sueldos exorbitantes, estaba bien. Hoy no.

Con un discurso de pasión, bancar, etc. Quisieron llevar la política al terreno del fútbol, y permítanme estar muy en desacuerdo.

A mi, el club de mis amores, no me da de comer ni decide mi futuro laboral. La política si, por lo tanto, creo requiere de análisis, y no apoyar a lo bobo cualquier cosa que diga o haga el candidato que fue electo.

A Boca le perdono todo y al domingo siguiente vuelvo a gritarle cuánto lo amo después de perder, a los políticos, no.

Ahora, la ‘cadena del desánimo’ la hacen desde las redes sociales y los pocos medios que les quedaron a disposición gracias a la caja que obtuvieron durante la gestión K. Está todo mal. Todo.

Otros desde la revolución de la alegría te dicen que está todo bien. Todo.

No es ni una cosa, ni la otra.

La parte más preocupante es que no dejen expresarse unos a otros.

En el ámbito de la política es conocida la frase «candidato que va primero, no debate», hicieron caso omiso de eso, quizás sin saberlo, durante largos años.

Hoy quieren debatir todo, discutir, y reprimir cualquier pensamiento distinto con descalificaciones -esto último no cambió y mantienen una coherencia inédita-.

Mientras tanto, nos seguimos levantando todos los días para ir a trabajar, esté quién esté al mando, porque no nos queda otra que hacerlo. No somos corporaciones o asociaciones millonarias discutiendo por poder, esos son otros, no les seamos funcionales, ellos nos tienen que ser funcionales a nosotros. Para eso están.

Aprendamos de una vez por todas de los errores de la historia y construyamos. No seamos cómplices de lo que -todos sabemos- está mal.

No hay guerra, no hay enemigo.

Respeto.

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