¿Sueñan los monstruos pesadillas de la razón?

En Argentina existen (a ojo de buen cubero, pues no hay un registro) unos 1000 periódicos regionales que se editan con regularidad.

Si se suman revistas culturales, comunitarias, barriales, etc. tenemos en todo el territorio una constelación comunicacional gráfica diversificada a la que los grupos empresarios más expandidos le dificultan el desarrollo y la consolidación.

Precisamente, el acceso a la definición de políticas públicas, el acuerdo corporativo con anunciantes, la captura de pauta por encima de las tiradas efectivas, el manejo de los sistemas de acreditación y estrategias de control de los diferentes eslabones de la cadena productiva (ejemplos: la distribución, la única planta papelera, etc.), generan ventajas “competitivas” que estructuran un gallinero especialmente jerárquico al respecto.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), una organización continental que reúne las empresas periodísticas más importantes de cada país, fue siempre especialmente reacia a políticas publicas favorables a sistemas desconcentrados y diversificados en el sistema de medios… Hasta ahora. (http://www.eluniversal.com.mx/articulo/mundo/2016/04/9/sip-urge-estados-adoptar-leyes-contra-concentracion-de-medios).

En este momento de la historia, donde las redes comunicacionales se articulan a escala global por grandes corporaciones mediáticas financieras, incluso el “toro más malevo, va al jaguel” de los intereses nacionales (http://www.lanacion.com.ar/1885092-turner-quiere-el-futbol-…).

Claro que estos intereses, desde donde ahora se piden políticas, son “corporativos”, no “sociales”. Como sea, aparece un nuevo mapa donde se redefinen los actores comunicacionales y su lugar.

Parece que las pesadillas de los “monstruos” a veces tienen como protagonista la razón.